El inicio de 2026 no solo trajo nuevos propósitos, también llegó con ajustes fiscales que ya se reflejan en el precio de productos y servicios de uso cotidiano. Desde bebidas azucaradas hasta la entrada a museos y zonas arqueológicas, una serie de impuestos y derechos actualizados comienzan a redefinir cuánto cuesta consumir, moverse y disfrutar del tiempo libre en México.
Estos cambios forman parte de una actualización al esquema tributario que busca fortalecer la recaudación pública y, al mismo tiempo, influir en ciertos hábitos de consumo. Aunque en el papel muchos de estos incrementos parecen mínimos, en la práctica tienen un efecto acumulativo que se siente con claridad al cierre del mes.
Refrescos y bebidas azucaradas: el aumento más visible
Uno de los ajustes que más impacto tiene en la vida diaria es el relacionado con las bebidas saborizadas. El impuesto por litro se incrementa de manera importante, lo que se traduce en refrescos más caros sin importar el tamaño del envase. Además, el gravamen se amplía a bebidas con edulcorantes, incluidas aquellas que se promocionan como “light” o “sin azúcar”.
Para muchos hogares, donde estas bebidas forman parte del consumo habitual, el aumento se vuelve evidente desde la primera visita a la tienda.
Tabaco: fumar cuesta más
El impuesto especial a los productos de tabaco también sube en 2026. Esto encarece las cajetillas de cigarros y otros derivados, reforzando una tendencia que, año con año, eleva el precio de fumar. El impacto no solo se refleja en el consumidor final, sino también en la cadena comercial que ajusta precios para absorber el nuevo costo fiscal.
Museos y zonas arqueológicas: la cultura también se ajusta
La cultura no queda fuera de estos cambios. Las tarifas de acceso a museos y zonas arqueológicas administradas por el Estado se actualizan, lo que implica un costo ligeramente mayor para visitantes nacionales y extranjeros. Aunque existen descuentos y exenciones para ciertos sectores, el ajuste marca una nueva referencia para quienes suelen recorrer estos espacios como parte de su ocio o turismo cultural.
Apuestas y juegos: un costo extra al entretenimiento
Las actividades relacionadas con apuestas y juegos, tanto presenciales como en línea, enfrentan una tasa impositiva más alta. Este incremento puede reflejarse en comisiones mayores o en una menor ganancia para los usuarios, además de ajustes operativos dentro del sector.
Compras digitales y comercio electrónico
El comercio en línea también entra en la ecuación. Cambios en las retenciones fiscales para plataformas digitales pueden trasladarse al precio final de productos y servicios contratados por internet. Para el consumidor, esto significa que comprar en línea ya no siempre resulta más barato que acudir a una tienda física.
El efecto real en tu economía
Más allá de cada aumento individual, el verdadero impacto está en la suma. Un refresco más caro, una entrada al museo con ajuste, una compra digital con retención adicional: todo se acumula. Estos cambios obligan a repensar hábitos de consumo, priorizar gastos y planear mejor el presupuesto mensual.
Entender cómo funcionan estos impuestos no elimina el gasto, pero sí permite tomar decisiones más informadas. En un año donde cada peso cuenta, saber en qué se va el dinero es el primer paso para cuidar la cartera sin renunciar del todo a los pequeños gustos cotidianos.

