Récord histórico en solicitudes de boletos para el Mundial 2026

Desde hace décadas el fútbol ha sido un lenguaje universal, una experiencia que trasciende fronteras y culturas. Sin embargo, lo que está ocurriendo con los boletos del Mundial 2026 va mucho más allá de la pasión tradicional por el deporte: es una señal clara de que este torneo se ha convertido en un fenómeno global incluso antes de que ruede el balón.

A menos de seis meses de su inicio oficial, la fase actual de venta de boletos ha registrado más de 150 millones de solicitudes por parte de aficionados de más de 200 países, una cifra sin precedente en la historia de la Copa del Mundo y que supera por más de 30 veces la cantidad de entradas disponibles en esta etapa inicial. 

Esta demanda no solo rompe marcas, sino que redefine la escala de interés que puede generar un evento deportivo. Para ponerlo en perspectiva, los 150 millones de solicitudes representan más de tres veces el total de espectadores que asistieron a todas las ediciones anteriores del Mundial desde 1930 hasta la fecha.

El Mundial 2026 será histórico por muchas razones: por primera vez tres países —México, Estados Unidos y Canadá— comparten la organización, por la ampliación a 48 selecciones y por el mayor número de partidos en la historia (104 encuentros). Pero más allá de la logística, es el fervor colectivo lo que ha sorprendido a la propia FIFA y a los fanáticos. 

Los expertos señalan que la demanda se ha visto impulsada no solo por la estructura del torneo, sino también por los emparejamientos esperados en fases de grupos y por el deseo de revivir la experiencia de un Mundial en vivo tras años de restricciones y limitaciones en eventos masivos. 

El proceso de asignación en esta fase funciona mediante un sorteo aleatorio de solicitudes, diseñado para dar igualdad de oportunidades a todos los solicitantes. A pesar del sistema, las posibilidades de conseguir boletos son comparables a ganar una lotería, dada la magnitud de interés y la cantidad limitada de entradas por partido.

En México, esta noticia resuena con intensidad especial. El país volverá a vivir la emoción de ser sede mundialista, lo que se espera que dinamice no solo la pasión por el fútbol, sino también la actividad cultural, económica y turística en ciudades anfitrionas que se preparan para recibir una oleada masiva de visitantes. 

Más de un año antes del silbatazo inicial, la fiebre por este Mundial ya se siente en cada rincón del planeta. Las cifras de solicitudes de boletos no solo son números: son historias de aficionados que sueñan con experimentar el torneo más grande del deporte en su máxima expresión y compartirlo con millones alrededor del mundo.