En el corazón de Roma Norte, uno de los barrios con más personalidad de la Ciudad de México, ha nacido un lugar que promete cambiar la manera de vivir las tardes y noches en la capital: Faba. Esta nueva propuesta del chef belga Fabrice Van Besien donde cada detalle es una celebración de los oficios que sostienen el restaurante, no es simplemente otro wine bar más en la extensa escena gastronómica de la zona; es una invitación a disfrutar a tiempo lento, a dejar que cada copa de vino, cada bocado y cada trago cuenten una historia propia.
Desde el primer momento en que cruzas su umbral, Faba se siente como un cruce entre un bistró europeo y la hospitalidad cálida que distingue a México. La razón es tan sencilla como poderosa: aquí el vino y la comida conversan entre sí, y lo hacen con una naturalidad que solo logran los espacios que han nacido de una profunda comprensión de producto y servicio.

Cocina para todos los sentidos
El concepto detrás de Faba se construye sobre tres pilares: vinos naturales y seleccionados con intención, una cocina que combina técnicas clásicas con ingredientes locales, y una barra de coctelería que propone sin complicar. El resultado es un ambiente elegante, desenfadado y profundamente humano, donde no hay prisa por terminar la copa o el platillo, sino un claro deseo de prolongar el disfrute.

En la cocina, la carta es cambiante —como mandan los mejores lugares de temporada—, girando en torno a vegetales frescos, fermentos, conservas y proteínas que exaltan cada ingrediente con honestidad. Platillos como croquetas de rabo de res, ensalada de jitomates variados o tostadas de pescado ahumado son perfectos ejemplos de esa búsqueda por equilibrio entre técnica y sabor. Para el cierre, postres como la panacotta de maguey sorprenden por su originalidad y delicadeza.

La propuesta culinaria de Faba se mueve con soltura entre lo clásico y lo contemporáneo, apostando por platillos pensados para compartir, donde el producto es siempre el protagonista. La carta cambia con la temporada, pero suele incluir preparaciones que celebran los vegetales frescos, las fermentaciones y las proteínas tratadas con respeto, como croquetas de rabo de res de interior suave y exterior crujiente, ensaladas que combinan hojas jóvenes con vinagretas precisas, y tostadas que juegan con ahumados y texturas. Cada platillo está diseñado para dialogar con el vino, sin imponerse, logrando una cocina honesta, elegante y profundamente reconfortante, ideal para alargar la sobremesa y dejar que la experiencia fluya con naturalidad.
Vinos, destilados y exquisita mixología

Pero Faba también tiene otra gran virtud: su carta de vinos. Aquí, las etiquetas elegidas no son únicamente para maridar con comida, sino para ser disfrutadas por sí mismas. Se trata de vinos naturales con personalidad, muchas veces provenientes de pequeños productores, que se pueden pedir por copa o botella. Esta aproximación hace que la experiencia sea accesible tanto para entendidos como para quienes se están acercando al mundo del vino con curiosidad y ganas de aprender.
Complementando la propuesta, la barra del lugar ofrece coctelería de autor y una selección de destilados —como mezcales artesanales— que reflejan un gusto sincero por el producto bien hecho. Cada trago es creativo, pensado para acompañar la sobremesa o convertirse en el protagonista de una noche entre amigos.
Faba no es solo un wine bar; es un punto de encuentro donde la comida, el vino y la conversación se combinan en armonía, invitando a quedarse un rato más, a conversar un poco más y a celebrar cada momento con calma y estilo.

Faba
Dónde: Calle Chiapas 175, Roma Norte, CDMX
Cuándo: Martes a Viernes 1pm – 11pm, Sábado 1pm a 1am
Instagram: @faba_mx

