Comer fuera será más caro: un nuevo capítulo en el ritmo de la vida cotidiana
Salir a comer fuera de casa, ya sea a una fonda, un restaurante de barrio o un bistró de moda, ha sido siempre un lujo cotidiano que muchos añoran compartir con familiares o amigos. Pero este 2026, ese gesto sencillo de disfrutar un platillo preparado por otro parece entrar en una nueva dimensión: más caro, más pensado y más selectivo.
La Cámara Nacional de la Industria de Restaurantes y Alimentos Condimentados (Canirac) advirtió que los menús de varios establecimientos en México podrían experimentar un ajuste de hasta 10% en el costo de sus platillos durante este año. Esta proyección no se hace de la noche a la mañana: responde a un contexto económico complejo en el que los precios de los insumos básicos han subido de manera considerable y la recuperación del sector todavía se siente frágil.
Los aumentos en los costos de materias primas —que en algunos casos superaron el 30% el año pasado— forzaron a los restauranteros a absorber parte de esta presión para no espantar a sus comensales. Sin embargo, la contención llegó a un punto en el que ya no es sostenible mantener los mismos precios sin tocar la rentabilidad de los negocios.
¿Qué hay detrás del ajuste en los precios?
Una industria aún recuperándose
El 2025 no fue el año de crecimiento esperado para el sector. Aunque la ambición era lograr un aumento alrededor del 5%, la realidad se quedó en un crecimiento modesto de alrededor del 1.8%. Esto refleja que, pese a la reapertura general de actividades tras los años de pandemia y la gradual recuperación del consumo, factores globales y nacionales han limitado el dinamismo de las ventas.
Costos que presionan desde múltiples frentes
Los restaurantes han enfrentado aumentos en insumos clave para sus menús, desde ingredientes primarios hasta servicios básicos. La inflación en estos rubros obliga a los negocios a revisar sus estructuras de costo, y aunque se ha mantenido la promesa de que los aumentos en la carta no rebasarán el 10%, esto seguirá siendo motivo de disputa entre empresarios y consumidores durante los próximos meses.
Sectores que no ayudan
La menor llegada de turistas, causada por incertidumbres a nivel global, y la inseguridad en ciertas regiones han restado flujo de comensales, especialmente en zonas alejadas de los grandes centros urbanos. Esto significa que la presión no solo viene de los precios de insumos, sino también de un entorno que reduce la actividad económica en restaurantes.
¿Qué podría significar este nuevo escenario para ti?
Si bien un incremento de hasta 10% en los precios de los platillos puede sonar moderado frente a otros ajustes inflacionarios, para los comensales implica reorganizar presupuestos y hábitos. Algunas tendencias que podrían acompañar este cambio:
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Elegir con más cuidado dónde y cuándo salir a comer.
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Reservar salidas especiales para ocasiones importantes.
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Optar por menús del día o promociones que ayuden a equilibrar el gasto.
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Valorar experiencias culinarias con enfoque local o ingredientes de temporada, que a menudo resultan más accesibles.
La experiencia de comer fuera, ese momento de pausa y convivencia, sigue siendo valiosa. Pero como todo en la vida cotidiana, también se ajusta al pulso económico del país.

