El Centro Histórico de la Ciudad de México, ese corazón palpitante donde convergen historia, comercio y vida cotidiana, se encuentra al borde de una transformación significativa: después de años de debates, tensiones y propuestas, el gobierno local ha concretado acuerdos para retirar y reubicar a miles de vendedores ambulantes que, desde hace décadas, han dado color a las banquetas pero también obstaculizado la movilidad y el disfrute pleno del espacio público.
La jefa de Gobierno, Clara Brugada Molina, ha anunciado que, a partir de este 22 de enero, se empezará a implementar un plan de reordenamiento que contempla la reducción sustancial de la presencia de comercio en la vía pública en el primer cuadro de la capital. Este plan forma parte de una visión más amplia para recuperar calles, plazas y avenidas históricas como escenarios de convivencia, turismo y actividad económica formal.
La iniciativa, que incluye la retirada de alrededor de 4 mil vendedores ambulantes y “toreros”, responde tanto a demandas ciudadanas por un espacio público más ordenado como a estrategias gubernamentales para mejorar la movilidad, seguridad y la experiencia urbana en la zona patrimonial. Se espera que los vendedores que no respeten los acuerdos sean retirados por las autoridades y, en paralelo, que aquellos que acepten reubicarse cuenten con opciones más dignas y reguladas para ejercer su actividad.
Este proceso no se limita a contar con calles despejadas. Forma parte de un Plan Maestro de Reordenamiento, que entre sus ejes principales contempla la rehabilitación urbana, el impulso a la economía formal, la preservación del patrimonio cultural, la mejora de la infraestructura y la gestión de riesgos, así como iniciativas para el repoblamiento y la vida vecinal en el Centro Histórico.
¿En qué consta el Plan Maestro de Reordenamiento?
Además, Clara Brugada mencionó que presentará el Plan Maestro para el Reordenamiento del Centro Histórico.
“Esta transformación que nos hemos propuesto del Centro Histórico se guía justamente en un plan maestro de desarrollo que involucra a todas las dependencias del Gobierno de la ciudad, para garantizar su transformación.
Según un comunicado, dicho plan consta de ocho ejes fundamentales para el Centro Histórico:
- Habitabilidad, repoblamiento y vivienda
- Movilidad, infraestructura y espacio público
- Gestión de riesgos
- Economía y medioambiente
- Patrimonio histórico y cultural
- Cultura y turismo
- Seguridad; y gobernanza
La estrategia también incluye acciones concretas contra la mercancía ilegal: recientemente se retiraron decenas de miles de vapeadores y cigarrillos electrónicos que se vendían en la vía pública, algo que las autoridades señalan como parte del esfuerzo por asegurar un entorno más seguro y ordenado para habitantes y visitantes.
Para muchos ciudadanos, este anuncio representa la culminación de años de esfuerzos por recuperar espacios icónicos como calles emblemáticas, plazas y paseos peatonales que, por momentos, quedaron invadidos por el comercio informal sin regulación clara. Para sectores organizados de vendedores, el reto ahora será encontrar rutas de transición y diálogo que permitan conciliar su sustento con el nuevo modelo urbano que la ciudad busca consolidar.
Así, el Centro Histórico entra —otra vez— en una etapa de cambio profundo: dejando atrás décadas de tolerancia ambigua con el comercio en vía pública, para encaminarse hacia un entorno más ordenado, accesible y digno para todos los que habitan, trabajan o simplemente pasean por el corazón de esta metrópoli única.

