Teotihuacán bajo un manto blanco: la naturaleza escribe una postal inesperada
La tarde del domingo 18 de enero de 2026 quedará registrada en la memoria colectiva de Teotihuacán y sus visitantes como una escena insólita: un paisaje milenario cubierto por un manto blanco que contrastó profundamente con su carácter habitual. Lo que comenzó como lluvias vespertinas se transformó en una granizada intensa que, en cuestión de minutos, pintó de hielo las calles, avenidas, techos y espacios cercanos a la zona arqueológica, incluida la emblemática Calzada de los Muertos y las imponentes pirámides prehispánicas.
Este fenómeno meteorológico extraordinario —poco común en esta región de clima templado— generó escenas que bien podrían parecer sacadas de un paisaje invernal en altitudes lejanas: carros, plazas y explanadas amanecieron bajo una capa de granizo que, en algunos tramos, brilló con la luz del ocaso como si fuera nieve recién caída.

Cuando lo inesperado se vuelve viral
Mientras la granizada se intensificaba, decenas de vecinos y paseantes comenzaron a captar con sus cámaras la transformación radical del entorno. No es habitual ver los contornos de las pirámides del Sol y de la Luna bajo tal manto de hielo; el contraste entre la piedra milenaria y el blanco efímero del granizo dio lugar a cientos de publicaciones en redes sociales que rápidamente se volvieron virales.
Para muchos, estas imágenes evocaron una postal casi mágica: un lugar ancestral vestido de blanco, como si la naturaleza hubiera querido regalar un momento detenido en el tiempo. Familias, turistas y locales se tomaron fotos, caminaron entre la fría alfombra de hielo y, en algunos casos, hasta improvisaron figuras con el granizo acumulado, evocando sonrisas y comentarios sobre lo inusual de la escena.

Afectaciones y respuesta comunitaria
Sin embargo, detrás de la belleza efímera también hubo consecuencias tangibles. El peso acumulado del granizo provocó el colapso de algunas techumbres de lámina en viviendas, afectó vehículos estacionados y causó daños en patios escolares y áreas agrícolas de la zona. Las autoridades locales, junto con brigadas de emergencia, se movilizaron para evaluar daños, atender posibles riesgos y agilizar el retiro de hielo y agua para evitar inundaciones.
El fenómeno —aunque llamativo y atractivo para la lente— también encendió alertas sobre la necesidad de mantenerse informados y seguir las indicaciones de Protección Civil ante condiciones meteorológicas extremas. A pesar de los daños materiales, hasta el momento no se reportaron personas lesionadas de gravedad, un alivio que muchos vecinos compartieron tras la inusual tarde.

Un paisaje inesperado, una historia para contar
Teotihuacán es un sitio que siempre invita a la contemplación: por su historia, su arquitectura monumental y su papel central en la herencia mesoamericana. Pero la tarde en que la granizada tiñó de blanco sus caminos y estructuras, el lugar adquirió un matiz distinto —casi surrealista— que recuerda cuán impredecible puede ser la naturaleza. Para quienes estuvieron allí, se trata de una postal que quedará en la memoria colectiva, un recordatorio de que incluso en lugares milenarios hay espacio para la sorpresa.

