Valeria Palacios, la joven mexicana que ganó la Medalla Mundial de la Educación en Londres

En un auditorio vibrante de innovación educativa, entre representantes de más de 130 países, una joven mexicana subió al escenario para recibir uno de los más prestigiosos reconocimientos globales en materia de educación e impacto social. Valeria Palacios Cruz, originaria de Veracruz, escribió una nueva página dentro de la historia de México al alzarse con la Medalla Mundial de la Educación 2025, categoría Estudiante, en el corazón de Londres.

Con apenas 19 años, Valeria —estudiante de mecatrónica e ingeniería electrónica en instituciones del país— presentó proyectos que combinan inteligencia artificial, robótica y drones para atender problemáticas ambientales y sociales en comunidades vulnerables. Su propuesta “Proyecto Mantarraya”, junto a desarrollos como drones para limpieza de cuerpos de agua o reforestación automatizada, llamó la atención del jurado internacional por su creatividad, aplicabilidad real y potencial transformador.

Esta distinción, entregada por una organización global con sede en la industria tecnológica, reconoce anualmente a líderes, educadores y estudiantes que utilizan la educación y la tecnología para mejorar vidas alrededor del mundo. Valeria se convirtió en la primera mexicana en ganar el primer lugar mundial en esta categoría, superando propuestas de jóvenes de todo el planeta.

Desde Londres, la alegría y el orgullo brotaron en sus palabras cuando agradeció el apoyo recibido a lo largo de su trayectoria. Para ella, este reconocimiento es un reflejo del trabajo colectivo: de profesores, instituciones y comunidades que creyeron en sus ideas. “Este logro demuestra que desde Veracruz se puede transformar la educación y competir al más alto nivel”, afirmó con emoción.

En México, su triunfo también fue celebrado por autoridades y figuras públicas que destacaron el valor de apostar por la educación, la ciencia y la innovación para enfrentar los retos actuales. La historia de Valeria inspira a miles de jóvenes que buscan hacer una diferencia a través de la tecnología con propósito.

Más allá de la medalla, este triunfo es un recordatorio de que las nuevas generaciones tienen el talento y la visión para responder con creatividad a problemas globales, y de que cuando el aprendizaje, la pasión y el compromiso social se encuentran, es posible llevar el nombre de México a lo más alto del escenario internacional.