Rentas justas en la CDMX: una apuesta por la vivienda digna
En la Ciudad de México, donde millones de personas habitan y transitan cada día, la vivienda se ha convertido en uno de los principales retos sociales y urbanos. El aumento sostenido en los precios de las rentas —especialmente en zonas centrales como Roma, Condesa o Juárez— ha tensionado los bolsillos de familias, jóvenes y trabajadores que encuentran cada vez más difícil quedarse a vivir en la ciudad que los vio crecer y construir comunidad.
Este fenómeno, que combina especulación inmobiliaria, demanda creciente y ausencia de instrumentos de regulación efectivos, ha generado un debate profundo sobre la justicia en el mercado de alquiler. En respuesta, el gobierno capitalino alista una Ley de Rentas Justas, Asequibles y Razonables que será presentada al Congreso local en el inicio del periodo ordinario de sesiones, el próximo 1 de febrero de 2026.
La iniciativa nace también de un paquete de acciones más amplio —conocido como Bando 1 por una Ciudad Habitable y Asequible con Identidad y Arraigo Local— que busca atacar de raíz las causas del encarecimiento de la vivienda. Más allá de cifras y fórmulas, el objetivo es claro: que quienes ya viven en sus barrios puedan seguir haciéndolo sin ser expulsados por incrementos de renta imposibles de soportar.
¿Qué busca regular la nueva ley?
La propuesta aspiracional de rentas justas tiene varios ejes:
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Establecer límites al aumento de las rentas, amarrándolas a indicadores objetivos y razonables que eviten incrementos abruptos y arbitrarios.
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Crear un índice de precios de arrendamiento razonable, construido por la Secretaría de Finanzas, que sirva como referencia para acuerdos y políticas públicas.
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Equilibrar derechos y obligaciones entre propietarios y arrendatarios, con mecanismos de vigilancia y sanción frente a prácticas abusivas.
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Regular las plataformas de alquiler temporario, como Airbnb, para evitar que la oferta turística desplace vivienda disponible para residentes permanentes.
Este paquete, más allá de ser una simple regulación económica, responde al fenómeno urbano conocido como gentrificación: la transformación de barrios populares en zonas de alto costo que, con el tiempo, terminan desplazando a quien no puede seguir pagando la renta.
Una ley en construcción: participación y ajustes
El camino hacia la aprobación de la ley no ha sido lineal. Originalmente anunciada para presentarse en meses anteriores, la iniciativa ha sido pospuesta mientras se integran las opiniones de foros ciudadanos y recomendaciones de expertos para enriquecer su contenido técnico y social.
El gobierno de la CDMX ha insistido en que estos ajustes buscan fortalecer la propuesta y garantizar que no solo sea una norma más, sino una herramienta real para que la vivienda deje de ser un privilegio inalcanzable. El momento de la presentación formal abre la discusión en comisiones y, eventualmente, su votación ante el pleno legislativo capitalino.
Resguardar identidad y arraigo
Detrás de la discusión técnica, hay historias humanas. Vecinas que han visto subir sus rentas año tras año sin que sus ingresos acompañen ese ritmo. Comerciantes tradicionales que luchan por permanecer donde crecieron. Jóvenes que eligen entre trabajar en la ciudad o trabajar y vivir en ella. En ese sentido, la ley de rentas justas no es solo una pieza legal: es una declaración tácita de que la ciudad pertenece también a quienes la habitan, no solo a quienes pueden pagar más por ella.

