En la vibrante Cuauhtémoc, justo en Río Lerma, se abre paso un restaurante que a primera vista parece una sorpresa en medio del ritmo urbano de oficinas, puestos callejeros y cafés: Marta, el primer proyecto propio del chef Manuel Sánchez Camarena. Más que un restaurante, este espacio recién inaugurado a finales de 2025 es una declaración de intenciones sobre lo que puede ser la alta cocina contemporánea en la Ciudad de México —sin complejidades innecesarias, pero con una profundidad emocional que se saborea bocado a bocado.
El nombre no es casualidad ni simple estética: Marta es el de su madre, la inspiración fundamental detrás de la filosofía de la cocina y la hospitalidad que Sánchez quiere ofrecer. Esta elección habla de algo que trasciende la técnica culinaria: se trata de recuerdos, cuidado y afecto —una cocina que busca hacer sentir como en casa, incluso en una propuesta sofisticada donde cada ingrediente es seleccionado con intentos precisos.

De la escuela francesa al alma mexicana
Formado en Le Cordon Bleu México y con experiencias en cocinas exigentes que incluyen colaboraciones con reconocidos chefs del país, Sánchez Camarena no llega a la escena con timidez. Al contrario: con solo 29 años ha reunido técnica, creatividad y sensibilidad para ofrecer un menú donde cada plato cuenta una historia o evoca un lugar. La base técnica es sin duda francesa, pero su ejecución se nutre de viajes, encuentros culturales y recuerdos personales que lo hacen único.
El restaurante está situado en una casona de estilo neocolonial de 1930 que ha sido intervenida con elegancia: espacios amplios, luz cálida y un diseño que conversa con la gastronomía sin imponerse. Cada rincón del lugar —desde el bar hasta los salones privados— se siente cuidadosamente calibrado para que la experiencia sea íntima y memorable.

Un menú que habla, emociona y sorprende
La propuesta de Marta no es extensa, pero sí intensa. Más que una lista de platillos, es una serie de poemas culinarios: ostiones con beurre blanc infusionado con hoja santa, foie gras acompañado de compota de manzana o betabel a la sal con toronja y mostaza, pensando en opciones veganas que no sacrifiquen complejidad ni sabor.
Platos como el hamachi sobre risotto de azafrán con toque de vainilla o el pulpo a la menta con salsa de chiles lactofermentados revelan la sensibilidad del chef para integrar influencias globales sin perder un pulso local. Cada preparación llega con narrativa propia, y no es raro que el chef se acerque personalmente a la mesa para contar la historia detrás de un ingrediente o técnica —una experiencia que convierte la cena en conversación.
Los postres, igual de pensados, equilibran dulzor y textura, como la tarta de pera, vino y naranja con crema mascarpone, o el bizcocho praliné de avellana con mousseline. Y para acompañar, la cava —seleccionada con ojo experto— ofrece etiquetas que dialogan con cada tiempo de la comida.
Hospitalidad que se siente en la mesa
Marta no es solo cocina técnica o composición estética en los platos; es también una propuesta donde la hospitalidad es protagonista. El chef ha querido crear un lugar donde los comensales se sientan atendidos con cuidado, escuchados en sus preferencias e invitados a explorar cada detalle sin prisa. Esto se traduce en un servicio atento, cálido y personalizado que se siente en la manera en que se describe un plato o se sugiere un maridaje.
En una ciudad como la Ciudad de México —donde la gastronomía se reinventa cada temporada y convive con propuestas de fama internacional— Marta aparece como una voz fresca y reflexiva: un espacio que no solo presenta platos, sino historias que esperan ser contadas.

Marta
Dónde: Río Lerma 297, Cuauhtémoc
Teléfono: 55 7857 9567
Web: martarestaurante.com
Instagram: @marta.cdmx

