Por los Cielos: Cómo la Ciudad de México se Conecta en Altura.
Ciudad de México — en una urbe que siempre mira hacia adelante, donde la movilidad representa tanto un reto como un símbolo de progreso — se teje una infraestructura que está a punto de elevar la experiencia de moverse por la ciudad. La Línea 5 del Cablebús, con un trazado total de 15.2 kilómetros, está destinada a convertirse no sólo en un nuevo corredor de transporte público, sino en la red de teleférico urbano más larga del mundo.
Este proyecto — fruto de una visión audaz de movilidad sostenible y de convivencia urbana — no sólo habla de números, estaciones y kilómetros, sino de conexiones humanas y territoriales. A diferencia de los sistemas tradicionales de transporte, que se abren paso entre la selva de asfalto y concreto, el Cablebús se eleva por encima de la densidad urbana para llevar a miles de personas por hora más cerca de sus destinos, con panoramas inéditos de la ciudad.
El Pulso de la Obra y su Impacto Humano
La empresa austriaca Doppelmayr, con una trayectoria centenaria en sistemas de teleféricos alrededor del mundo, es la encargada de materializar esta visión. Con una inversión de alrededor de 7,900 millones de pesos, la Línea 5 combinará ingeniería de punta con el pulso cotidiano de la movilidad capitalina.
A través de 12 estaciones, el Cablebús recorrerá zonas que durante años han enfrentado retos de conectividad y tiempos de traslado prolongados. Además de Magdalena Contreras y Álvaro Obregón, la línea también conectará parte de Benito Juárez, consolidando un eje de transporte aéreo que acerca comunidades, servicios y oportunidades.
Con 642 cabinas diseñadas para mover hasta 3,000 personas por hora por sentido, esta obra promete cortar a la mitad los tiempos de viaje en trayectos que hoy pueden parecer eternos en transporte tradicional.

Una Ciudad Más Conectada
El Cablebús no es una infraestructura pasajera: representa una nueva forma de vivir la ciudad desde las alturas. Con cada cabina que asciende y desciende, se reconfiguran rutas, se acortan distancias y se reinventa la percepción que tenemos de los trayectos cotidianos.
Aunque aún falta para su inauguración — prevista para 2028 — la expectativa que despierta esta línea es una señal clara de que la movilidad urbana está en transformación. Desde la planificación hasta la ejecución, la Línea 5 hace tangible una idea que parecía lejana: una capital donde el tiempo de traslado es un aliado, no un obstáculo.
Movilidad con Perspectiva Humana
Más que cifras o récords, lo que define este proyecto es cómo cambia la vida de las personas. Cada kilómetro de cable suspendido entre dos puntos sobre la Ciudad de México no solo salva distancias geográficas; acorta historias, jornadas, encuentros y oportunidades. Esta es, sin duda, una forma distinta de habitar y mirar la ciudad, celebrando desde el aire la diversidad de sus barrios, la fuerza de sus comunidades y la promesa de un transporte más eficiente para todas y todos.

