Cuando las palas modernas levantan la tierra que hoy transitamos sin pensar, a veces desentierran ecos de un pasado vibrante. Eso es exactamente lo que está ocurriendo en San Juan Xiutetelco, un municipio de la Sierra Nororiental de Puebla, donde excavaciones derivadas de obras públicas están revelando un entramado casi intacto de historia prehispánica.
Desde diciembre de 2025, arqueólogos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) han trabajado en un rescate arqueológico meticuloso que ha permitido descubrir vestigios de una antigua ciudad prehispánica, con un núcleo urbano que se estima ocupaba cerca de 28 hectáreas bajo las actuales calles y viviendas.
Un puente entre el pasado y el presente
Las obras de repavimentación, instalación de sistemas de drenaje, captadores de agua pluvial y cableado subterráneo en la calle Cuauhtémoc, promovidas por el Ayuntamiento de Xiutetelco, detonaron un descubrimiento que va más allá de la mera conservación urbanística: sacó a la luz los cimientos de estructuras ceremoniales y plataformas arquitectónicas ubicadas bajo el suelo contemporáneo.
Los arqueólogos encargados de la investigación, liderados por Alberto Díez Barroso Repizo, han observado que estos restos no solo señalan la presencia de un asentamiento significativo, sino que además funcionaron como un espacio ceremonial y punto de intercambio regional. Las características de los basamentos sugieren que Xiutetelco fue mucho más que un simple poblado: fue un nodo estratégico en las redes comerciales que conectaban el Altiplano Central con la Costa del Golfo de México, e incluso con grupos culturales como los huastecos.
Hallazgos que cuentan historias
Entre los objetos recuperados destaca una olla globular de aproximadamente 30 centímetros de diámetro, fechada entre los años 600 y 900 d.C. y asociada a una de las plataformas identificadas en el sitio. Este tipo de vasija suele asociarse a prácticas funerarias infantiles, una costumbre documentada en diversas culturas mesoamericanas.
Debido a su fragilidad y valor informativo, la pieza fue extraída cuidadosamente en bloque y trasladada al Museo Comunitario de Xiutetelco, donde será analizada y resguardada. Este museo, gestionado por una asociación civil colaboradora del INAH, ha albergado durante más de dos décadas importantes colecciones prehispánicas, consolidándose como un espacio cultural clave para la región.
Aunque las excavaciones están todavía en etapas tempranas, los investigadores consideran que estos vestigios permitirán reconstruir aspectos esenciales de la vida cotidiana y espiritual de las comunidades que habitaron esta región. El hecho de que Xiutetelco haya servido como un cruce de caminos culturales plantea nuevas preguntas sobre las conexiones entre pueblos huastecos, altiplánicos y tal vez totonacas, así como sobre el papel específico del culto a los ancestros en sus rituales sociales y religiosos.
Para los habitantes de la localidad y los visitantes curiosos, estas investigaciones no solo enriquecen la identidad histórica de la Sierra Nororiental de Puebla, sino que también subrayan un principio profundo: la tierra que caminamos hoy está cargada de historias que aún esperan ser contadas.

