La Maldición de Coyoacán, el curioso hechizo urbano que acecha a las primeras citas en CDMX

¿Qué es la maldición de Coyoacán? Contexto urbano y social

En la Ciudad de México, Coyoacán es mucho más que un destino turístico: es un símbolo de romance, arte y tradición, un barrio con plazas, jardines y viejas calles empedradas donde caminar se siente como entrar en otro tiempo. Su atmósfera bohemia lo ha convertido, por años, en uno de los escenarios favoritos para encuentros amorosos que buscan una mezcla de estética, conversación y complicidad.

Pero en tiempos de redes sociales, este mismo encanto ha generado una leyenda curiosa: la supuesta “maldición de Coyoacán”, que sugiere que las parejas cuya primera cita sucede en este barrio casi siempre terminan separándose poco después. Desde comentarios en hilos de Twitter hasta videos virales en TikTok, la historia ha circulado entre chistes y anécdotas, alimentando una narrativa que muchos comparten con humor, otros con nervios, y unos cuantos con verdadera seriedad.

¿De dónde surge esta leyenda?

No existe evidencia científica, estudio sociológico o datos concluyentes que prueben que “el lugar decide tu futuro amoroso”. La idea proviene más bien de relatos anecdóticos: personas que cuentan que, después de una cita perfecta entre fuentes, cafés y risas, la relación se desvaneció sin razón aparente. Según quienes promueven esta narrativa, la mala suerte comienza incluso cuando la conexión entre ambos parecía prometedora.

Algunos llevan la historia más lejos y embellecen la narrativa con referencias simbólicas o históricas, apuntando a relatos antiguos o imaginarios sobre energías del pasado que se posan sobre las calles y plazas. Pero aquí radica la esencia del fenómeno: más que una maldición real, es un espejo colectivo de coincidencias y experiencias que se comparten y amplifican en lo digital.

Escenarios de la leyenda en la vida cotidiana

Desde sentarse en las bancas del Jardín Centenario hasta salir a cenar o caminar por la plaza Hidalgo, muchos residentes y visitantes recuerdan con una sonrisa (e incluso con resignación) historias de citas que no prosperaron tras ocurrir en Coyoacán. Incluso algunos extienden el mito a lugares cercanos —como la famosa Cineteca Nacional— creando variantes divertidas de la versión original.

Lo interesante de todo este fenómeno es cómo convierte experiencias personales en una narrativa comunitaria. Algunos jóvenes bromean con evitar Coyoacán como si fuera un amuleto de mala suerte para el romance, otros toman la historia con ligereza y siguen el plan sin dudar. Para muchos, el barrio sigue siendo el lugar ideal para un paseo memorable, risas compartidas y conversaciones profundas, aun cuando no siempre termine en una relación floreciente.

¿Mito o realidad? Un espejo de expectativas

Más allá de si crees en maldiciones, coincidencias o simples casualidades, la “maldición de Coyoacán” habla de algo más profundo: de cómo el imaginario colectivo puede transformar vivencias personales en una narrativa cultural. Las calles encantadoras, cafés pintorescos y terrazas soleadas no pierden su magia sólo porque algunas parejas no prosperen tras visitarlas.

Al final, la mayoría de quienes conocen el barrio coinciden: no es el lugar, sino las personas y sus conexiones lo que define una relación. Y si algo demuestra esta leyenda urbana, es que las historias (incluso las que no son ciertas) tienen el poder de acompañar y colorear nuestras experiencias cotidianas.