En un país donde el sol y los tacos son sinónimos de identidad nacional, ver a una mexicana surcar la nieve en la línea de salida de unos Juegos Olímpicos de Invierno parecía una imagen imposible. Ese espejismo se volvió realidad este febrero en Milán–Cortina 2026, cuando Regina Martínez, médica de urgencias de la Ciudad de México, hizo historia al convertirse en la primera mujer mexicana en competir y terminar una prueba olímpica de esquí de fondo.
Martínez no llegó a la nieve por casualidad. Su camino comenzó en las canchas de fútbol capitalinas, defendiendo los colores de los Pumas y compitiendo en Costa Rica, mucho antes de soñar con esquís. Pero la vida cambió radicalmente cuando decidió estudiar medicina en Minnesota, Estados Unidos, un estado con inviernos tan duros como los desafíos que la esperaban en su profesión.
Allí, entre temperaturas bajo cero, largos turnos hospitalarios y la nostalgia por su tierra natal, encontró en el esquí de fondo no solo un deporte, sino un ancla para su equilibrio mental y físico. Lo que al principio fue un pasatiempo para romper con la monotonía invernal, poco a poco se transformó en un proyecto olímpico audaz que pocos creían posible.
La preparación fue una lucha constante entre guardias médicas de 24 horas, entrenamientos con esquís de ruedas bajo el sol de Miami, trabajos secundarios para costear vuelos y competencias, y los consejos de entrenadores que le decían que ya era “demasiado tarde” para intentar algo así. Contra todo pronóstico, Regina diseñó su propio calendario de esfuerzo y disciplina.
Este 2026, en la cuna de los deportes nórdicos, su sacrificio encontró recompensa. En la prueba de 10 kilómetros femenil, cruzó la meta en 34 minutos, 5.4 segundos, colocándose en la posición 108. Más allá de posiciones o tiempos, su llegada representó un salto simbólico para México: un país que, históricamente, ha tenido poca presencia en los deportes invernales.
Pero el gesto más emotivo no fue su crono, sino la ovación y el abrazo de sus competidoras, algunas medallistas, al verla terminar. Fue un momento que trascendió fronteras deportivas y se convirtió en un símbolo puro del espíritu olímpico: coraje, respeto y perseverancia.

Su hazaña en los Olímpicos de Invierno
Así es, este año su dedicación y perseverancia la llevaron hasta las Olimpiadas de Invierno 2026 Milano-Cortina, en Italia. Edición donde fue la única mexicana en las pistas de esquí de fondo. Ya desde antes de competir hizo historia.
Pero no se iba a quedar en eso, y durante la competencia volvió a poner su nombre, Regina Regina Martínez Lorenzo, en los libros de historia del deporte olímpico y mexicano. Y es que, si bien no se subió al podio, se convirtió en la primera mexicana en cruzar la meta en esta disciplina. Finalizó en la posición 108, de los 10 kilómetros en intervalos, registrando un tiempo de 34 minutos, 5 segundos, 4 décimas de segundo.
En la meta la esperaban sus rivales –y, según dijo, amigas– Bruna Moura de Brasil, y las medallistas Frida Karlsson y Ebba Anderson de Suecia, y Jessie Diggins de Estados Unidos para recibirla con los brazos abiertos y felicitaciones. Y mientras ella lloraba de felicidad y satisfacción, desde Italia hasta México se extendió el orgullo por esta mexicana, esta chilanga fregona.
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Cabe mencionar que con su hazaña, se suma a la pequeña pero honrosa lista de mexas compitiendo en esquí de fondo. En un país donde los deportes de invierno no son precisamente populares y no se pueden practicar mucho. Primero fue Roberto Álvarez en 1992 y 1998, luego su entrenador Germán Madrazo en 2018, y ahora ella.
Hoy hablar sobre Regina Martínez Lorenzo es hablar sobre una mujer determinada, que no se achica ante los obstáculos. Una mexicana que ve cómo le hace, pero sigue adelante hasta lograr sus metas. Una chilanga que ya es histórica. Una compatriota que está inspirando a otras niñas, mujeres no sólo en su deporte sino a perseguir sus sueños.
Para Regina, este logro es más que un récord: es un mensaje para todas —y todos— que sueñan con romper barreras, sin importar el clima de su lugar de origen o los prejuicios que enfrenten. Ella demostró que un corazón valiente puede encontrar nieve aun en los paisajes más inesperados.

