Un misterioso objeto volador cruzando el cielo de CDMX fue captado desde la Torre Latinoamericana

La madrugada capitalina suele ser un territorio silencioso, casi contemplativo, donde la ciudad parece suspender su pulso. Pero el pasado fin de semana ese silencio se quebró con un destello de incertidumbre. Una cámara fija instalada en la Torre Latinoamericana —vigía de concreto que desde hace décadas observa la respiración nocturna de la metrópoli— registró algo inesperado: una figura oscura desplazándose por el cielo.

El video, difundido por una plataforma de monitoreo urbano que transmite imágenes en vivo de distintas ciudades, muestra un objeto cruzando el encuadre mientras el Centro Histórico resplandece con su habitual mosaico de luces. El fenómeno fue grabado alrededor de las 04:18 de la madrugada y compartido posteriormente en redes sociales, donde comenzó a multiplicarse con la velocidad propia de los misterios contemporáneos.

Lo que volvió intrigante el registro no fue sólo su aparición, sino sus características: el objeto no emitía luces visibles, no presentaba la forma clásica asociada a aeronaves y su desplazamiento parecía más lento de lo que muchos esperarían de un artefacto aéreo convencional.

El mensaje generó dudas inmediatas: “¿Helicóptero? ¿Dron? ¿Algo más?”, preguntó la cuenta, acompañando el clip con los hashtags #ovni y #UFO.

 

Un video que detonó teorías

En cuestión de horas, el clip se volvió viral y abrió el abanico interpretativo típico de la era digital. Algunos usuarios sugirieron explicaciones mundanas —un globo perdido, un dron, incluso un helicóptero con luces apagadas— mientras otros se inclinaron hacia hipótesis más imaginativas, desde tecnología extranjera hasta visitantes de otro mundo.

El debate no tardó en encenderse porque, hasta ahora, ninguna autoridad ni institución científica ha emitido una explicación oficial sobre la naturaleza del objeto.
Ese silencio institucional ha sido, paradójicamente, el combustible perfecto para la especulación colectiva.

El poder simbólico del lugar

No es casual que el episodio haya capturado la imaginación pública: la Torre Latinoamericana no es sólo un rascacielos, es un símbolo urbano. Desde su altura privilegiada se han documentado tormentas, rayos y fenómenos atmosféricos sorprendentes que, al circular en redes, suelen convertirse en pequeños eventos virales.

Cuando algo extraño aparece en sus cámaras, el registro adquiere una aura casi cinematográfica: la ciudad iluminada abajo, el cielo oscuro arriba y, entre ambos, un elemento que no encaja.

¿Fenómeno extraordinario o ilusión óptica?

No sería la primera vez que un supuesto objeto inexplicable tiene una explicación sencilla. En registros previos captados desde cámaras urbanas se ha sugerido que ciertos “objetos” pueden ser insectos cercanos al lente, cuyo movimiento errático y distorsión lumínica crean siluetas engañosas en video.

Esa posibilidad recuerda algo esencial: el término OVNI no implica necesariamente origen extraterrestre; sólo describe algo que aún no ha sido identificado.

El magnetismo eterno del misterio

Más allá de lo que haya sido —globo, dron, reflejo, insecto o algo todavía no clasificado— el episodio confirma una verdad cultural: el cielo sigue siendo el gran lienzo del asombro humano. Basta un instante grabado en cámara para reactivar una pregunta ancestral: ¿qué más hay allá arriba?

En una ciudad acostumbrada al ruido y la certeza, ese breve cruce en la madrugada nos regaló algo poco común: una duda compartida.