Durante casi dos décadas, una de las colecciones más célebres del arte moderno mexicano permaneció lejos de la mirada pública nacional, envuelta en rumores, traslados y silencios. Hoy, esa historia tiene un giro luminoso: el Museo de Arte Moderno abre sus salas a Relatos Modernos. Obras emblemáticas de la Colección Gelman Santander, una muestra que no sólo exhibe pinturas, sino que restituye un capítulo entero de la memoria visual del país.
La exposición, inaugurada el 17 de febrero y abierta hasta el 17 de mayo de 2026, reúne 68 obras fundamentales del siglo XX —muchas consideradas piezas clave— que no se mostraban en México desde hace casi 20 años.
El regreso tiene un trasfondo digno de novela cultural: la colección, reunida desde los años cuarenta por Jacques y Natasha Gelman, estuvo en riesgo de dispersarse cuando algunas piezas intentaron subastarse en Nueva York, hasta que gestiones institucionales y privadas permitieron que regresara al país.
Un reencuentro con la esencia del arte mexicano
Relatos Modernos no es una simple exhibición de grandes nombres: es un mapa emocional de la modernidad mexicana. Entre sus muros conviven autorretratos de Frida Kahlo, escenas icónicas de Diego Rivera y obras de artistas como María Izquierdo, Rufino Tamayo y José Clemente Orozco, todos reunidos en un mismo discurso curatorial.
La muestra está organizada en núcleos temáticos que exploran la construcción de una iconografía nacional y las tensiones entre tradición y modernidad, dos fuerzas que definieron el lenguaje visual del país en el siglo pasado.
Entre las piezas destacadas aparecen títulos emblemáticos como Vendedora de alcatraces de Rivera y Diego en mi pensamiento de Kahlo, obras que no sólo dialogan entre sí, sino que condensan la intensidad simbólica de su época.
La colección que estuvo a punto de perderse
El acervo completo supera las 200 piezas y pertenece a coleccionistas privados mexicanos; su presentación actual forma parte de un convenio que busca difundir estas obras como patrimonio cultural, iniciando en México una nueva etapa de itinerancia internacional.
Que esta gira comience aquí no es casualidad: simboliza el retorno de un legado artístico a su territorio de origen, permitiendo que nuevas generaciones se acerquen a obras que durante años sólo pudieron verse fuera del país.
Además, varias piezas poseen declaratoria de Monumento Artístico —al menos 27 dentro de la muestra— lo que subraya su relevancia histórica y el cuidado que implica su exhibición.
Más que una exposición: un diálogo con el pasado
La Colección Gelman ha sido considerada una de las más representativas del arte moderno mexicano, no sólo por la calidad de las obras, sino por la cercanía que los coleccionistas mantuvieron con los artistas, quienes incluso los retrataron en distintos momentos de su vida.
Ese vínculo íntimo se percibe en la exposición: las pinturas parecen conversar entre sí como si retomaran una charla suspendida durante años. Al recorrerla, el visitante no sólo observa cuadros; asiste a una conversación histórica entre creadores que redefinieron la identidad cultural de México.
Visitarla: una experiencia imprescindible en 2026
Relatos Modernos es una oportunidad poco frecuente: ver reunidas obras que rara vez coinciden en un mismo espacio y que, durante décadas, circularon fuera del país. La muestra no sólo confirma la vigencia de figuras como Kahlo y Rivera; también demuestra que el arte mexicano del siglo XX sigue siendo un territorio fértil para el asombro.
En tiempos donde la velocidad digital domina la experiencia cultural, esta exposición propone lo contrario: detenerse, mirar y recordar que la modernidad mexicana se pintó con pigmentos intensos, símbolos profundos y una imaginación capaz de convertir la historia en imagen.
El recorrido imperdible
La curaduría te invita a apreciar la colección como un “libro abierto”, dividido en cuatro núcleos:
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Retratos. Presencias construidas: Una mirada a cómo los artistas moldearon la imagen de sus mecenas y de sí mismos.
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Naturaleza: entre el orden y el caos: La flora y el paisaje como expresión de identidad.
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La creación de una nación: El arte como vehículo de los ideales post-revolucionarios.
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Lo moderno: paradojas de una nueva realidad: El choque entre la tradición y las vanguardias del siglo XX.
Una oportunidad irrepetible
Las obras permanecerán en el MAM del 17 de febrero de 2026 hasta el 17 de mayo de 2026.

