Así será el tren que conectará CDMX con Monterrey y Nuevo Laredo

El tren que promete redibujar el mapa de México.

En el imaginario colectivo, el tren ha sido siempre un símbolo de progreso: un hilo de acero que cose territorios y acerca destinos. Hoy, esa metáfora vuelve a cobrar vida con el proyecto ferroviario que busca enlazar la capital mexicana con el norte industrial del país, pasando por Monterrey hasta alcanzar la frontera en Nuevo Laredo. No se trata de una idea futurista, sino de un plan que ya avanza en tramos concretos y definiciones técnicas, y que forma parte de una estrategia nacional para reactivar el transporte ferroviario de pasajeros.

El proyecto forma parte de un programa mayor que contempla miles de kilómetros de nuevas vías durante el sexenio, con fases iniciales enfocadas en corredores estratégicos donde la demanda y la conectividad económica justifican la inversión.


Un corredor clave para el país

La ruta prevista integra varios tramos en distintas etapas: algunos ya en construcción, otros en preparación técnica. Entre ellos destacan los segmentos Ciudad de México–Querétaro, Querétaro–Irapuato y Saltillo–Nuevo Laredo, que en conjunto delinean el esqueleto del corredor norte.

Especialistas consideran que la zona metropolitana de Monterrey representa uno de los retos más complejos del proyecto, debido a su densidad urbana, actividad industrial y necesidades logísticas, lo que exige soluciones de ingeniería avanzadas para integrar el tren sin interrumpir la dinámica de la ciudad.


Así serán los trenes

El diseño de los convoyes combina eficiencia operativa con confort. Las especificaciones anunciadas revelan unidades modernas capaces de transportar hasta 632 pasajeros, con interiores pensados para viajes interurbanos y trayectos largos.

Características principales

  • Velocidad máxima aproximada: 165 km/h.

  • Flota prevista: 47 trenes.

  • Longitud de cada unidad: cerca de 100 metros, con opción de acoplar dos.

  • Configuraciones:

    • 632 pasajeros para trayectos cortos.

    • 271 pasajeros para recorridos largos.

  • Accesibilidad universal y espacios prioritarios.

Además, el contrato para la fabricación y mantenimiento de los trenes —valuado en unos 20.2 mil millones de pesos— incluye capacitación técnica, estaciones de servicio y mantenimiento integral durante cinco años.

Un detalle relevante es que los trenes se producirán en México, con más de 76 % de contenido nacional, lo que implica transferencia tecnológica y fortalecimiento industrial local.


El tramo clave: Saltillo–Nuevo Laredo

Uno de los segmentos más avanzados es el que conectará Saltillo, Monterrey y Nuevo Laredo, considerado una pieza estratégica para el comercio y la movilidad fronteriza. La obra incluye más de 130 kilómetros en construcción y otros tramos en proceso de contratación o estudios técnicos.

La expectativa es que este corredor movilice millones de pasajeros al año y facilite el traslado diario de trabajadores entre polos industriales del noreste, una dinámica ya existente que hoy depende principalmente del transporte carretero.

El plan ferroviario no se limita a una sola ruta. Forma parte de un programa mayor que contempla más de 780 kilómetros de vías nuevas en su primera fase y estudios para más líneas que conecten ciudades del centro, norte y occidente.

El objetivo es claro: construir una red interconectada capaz de competir con el transporte carretero y complementar el aéreo, reduciendo tiempos de traslado y fomentando el desarrollo regional.


La dimensión simbólica

Si en el siglo XIX el ferrocarril fue la herramienta que integró territorios y economías, en el XXI podría convertirse en el sistema que vuelva a articularlos. Este tren no sólo promete unir ciudades; aspira a tejer una narrativa distinta sobre la movilidad en México: menos asfalto, más rieles; menos aislamiento regional, más conexión nacional.

El silbato aún no suena, pero la vía ya está trazada.