México se calienta más rápido que el planeta: la advertencia científica de la UNAM

Durante décadas, el calentamiento global fue una noción abstracta, una cifra flotante en informes internacionales. Hoy, sin embargo, la temperatura dejó de ser un concepto estadístico para convertirse en un fenómeno palpable. México no sólo participa en el aumento térmico del planeta: lo está experimentando con mayor velocidad que el promedio mundial.

Investigadores climáticos han detectado que el país vive una aceleración notable en su ritmo de calentamiento. Desde 2012, la tasa prácticamente se duplicó, pasando de alrededor de 1.9 °C a 3.5 °C por siglo, con proyecciones que podrían alcanzar 5.5 °C por centuria si las tendencias se confirman.

Este incremento no es una abstracción futura: para 2025, México ya registraba cerca de 1.9 °C de aumento respecto a niveles históricos y se aproxima rápidamente a los 2 °C.


Un país que se calienta más rápido que el mundo

A escala global, la temperatura promedio del planeta ha aumentado alrededor de 1.5 °C desde la era preindustrial, pero el territorio mexicano supera ese promedio.

Mientras el mundo se calienta aproximadamente a un ritmo de 2 °C por siglo, México lo hace a cerca de 3.2 °C, lo que representa un aumento considerablemente más rápido.

La diferencia no es trivial: en climatología, pequeñas variaciones en décimas de grado implican cambios radicales en ecosistemas, lluvias, cosechas y salud pública. Expertos advierten que incluso un incremento mínimo puede acercar el momento en que ciertos cultivos dejen de producir o aparezcan enfermedades con mayor intensidad.


El umbral de 2040: +2.7 °C

Si la tendencia continúa, el país podría registrar un aumento aproximado de 2.7 °C para 2040, una cifra que en términos científicos se considera extremadamente alta para un periodo tan corto.

El dato adquiere mayor peso cuando se compara con los compromisos internacionales: el Acuerdo de París fijó como meta evitar que el calentamiento global superara los 1.5 °C, límite que ya fue rebasado temporalmente en 2024 a escala planetaria.

En otras palabras, el escenario que antes se consideraba crítico para el mundo podría convertirse en una realidad cotidiana para México mucho antes de lo previsto.


Por qué México se calienta más rápido

El fenómeno no es casual ni exclusivo del país; forma parte de lo que los climatólogos llaman calentamiento diferencial, un proceso donde ciertas regiones del planeta se calientan más rápido debido a su geografía, corrientes atmosféricas y características ambientales.

México reúne varios factores que amplifican el calentamiento:

  • Su ubicación entre zonas tropicales y subtropicales

  • Amplias regiones áridas y semiáridas

  • Vulnerabilidad a fenómenos oceánicos como El Niño y La Niña

  • Urbanización acelerada en zonas de alta densidad

La combinación de estos elementos convierte al territorio en un laboratorio climático natural donde los cambios se manifiestan antes que en otras latitudes.


El mensaje de los científicos: el futuro ya empezó

Especialistas coinciden en que los impactos ya no pertenecen al terreno de la predicción, sino al de la planeación inmediata. El calentamiento observado se ubica dentro del horizonte temporal de cualquier política pública o estrategia económica nacional.

El debilitamiento de la capacidad del planeta para absorber dióxido de carbono —incluidos los océanos— añade otra capa de preocupación, pues reduce uno de los mecanismos naturales que moderan el calentamiento.

Así, la narrativa climática cambia: ya no se trata de evitar un escenario hipotético, sino de adaptarse a una realidad en desarrollo.


Un país frente al espejo térmico

La historia climática suele contarse en escalas globales, pero su impacto siempre es local. En México, el aumento de temperatura se traduce en olas de calor más intensas, estrés hídrico, presión sobre los sistemas agrícolas y riesgos sanitarios.

Lo que revelan los datos no es sólo una tendencia científica, sino un diagnóstico nacional: el país vive una aceleración térmica que redefine sus prioridades ambientales, económicas y sociales.

El calor, en este contexto, no es únicamente meteorológico. Es también una señal del tiempo histórico que habitamos.