Aprueban jornada laboral de 40 horas pero en 6 días de la semana

México aprueba jornada laboral de 40 horas: un nuevo equilibrio en seis días.

México ha dado un paso significativo en la transformación de su marco laboral. La jornada semanal de 40 horas ha sido aprobada bajo un esquema que contempla su distribución en seis días de trabajo. La medida forma parte de una discusión más amplia que, desde hace años, busca armonizar la productividad económica con el bienestar de los trabajadores.

Hasta ahora, la legislación establecía una jornada máxima de 48 horas semanales para el turno diurno, generalmente repartidas en seis días con uno de descanso. La reducción a 40 horas representa, en términos históricos, uno de los ajustes más relevantes en materia laboral en las últimas décadas. Sin embargo, el modelo aprobado no elimina el esquema tradicional de seis días laborales, sino que redistribuye el tiempo de trabajo dentro de esa misma estructura.

¿Qué implica trabajar 40 horas en seis días?

En términos prácticos, la reducción significa que las jornadas diarias tenderán a ser más cortas. Si se mantiene la lógica de seis días laborales, el promedio sería cercano a seis horas y media por día. Esto abre la puerta a nuevas dinámicas organizacionales: horarios escalonados, ajustes en turnos y mayor flexibilidad operativa.

El cambio no solo tiene implicaciones administrativas, sino culturales. México ha sido históricamente uno de los países con mayor número de horas trabajadas al año dentro de la OCDE. La transición hacia 40 horas semanales busca acercar al país a estándares internacionales y, al mismo tiempo, impulsar un debate profundo sobre la calidad del tiempo: no solo cuánto se trabaja, sino cómo se trabaja.

El contexto del debate

La propuesta de reducir la jornada laboral no surgió de manera espontánea. En los últimos años, el entorno laboral mexicano ha experimentado una serie de transformaciones: aumentos al salario mínimo, ampliación de vacaciones y reformas orientadas a la subcontratación. La jornada de 40 horas forma parte de esta evolución.

El sector empresarial ha expresado inquietudes relacionadas con la adaptación operativa y los costos, especialmente para pequeñas y medianas empresas. Por su parte, organizaciones laborales han señalado que la reducción podría traducirse en mayor bienestar, mejor salud mental y un impacto positivo en la productividad a largo plazo.

La clave estará en la implementación. Los periodos de transición, los lineamientos secundarios y los acuerdos colectivos jugarán un papel decisivo para que el cambio sea sostenible y ordenado.

Una transformación cultural

Reducir horas no significa necesariamente producir menos. Diversos estudios internacionales han demostrado que jornadas más equilibradas pueden derivar en empleados más enfocados, menor ausentismo y mejores resultados. El desafío consiste en pasar de una cultura de presencialismo a una cultura de eficiencia.

En un país donde el trabajo ha sido, históricamente, un eje central de identidad y movilidad social, hablar de 40 horas semanales implica también replantear la relación entre tiempo y vida personal. ¿Qué ocurre cuando se gana una o dos horas adicionales al día? Puede significar más tiempo con la familia, más espacio para el aprendizaje, para la cultura o incluso para el descanso consciente.

Un cambio gradual, una oportunidad colectiva

La aprobación de la jornada de 40 horas no es un punto final, sino el inicio de un proceso. Su aplicación en seis días mantiene una estructura familiar para la mayoría de las empresas, al tiempo que introduce un ajuste progresivo en la carga laboral.

México se encuentra ante una oportunidad de modernizar su modelo productivo sin perder competitividad. La conversación ya no es únicamente sobre cuánto se trabaja, sino sobre cómo construir un entorno laboral más humano, más eficiente y más alineado con las aspiraciones contemporáneas.

La reforma invita a empresarios, trabajadores y autoridades a imaginar un país donde el tiempo no sea solo una medida de esfuerzo, sino también un espacio de desarrollo integral.