En las montañas del norte de Chiapas, donde la selva se abre paso entre colinas y niebla, se levanta una de las ciudades más impresionantes del mundo maya: Toniná. Durante siglos, esta antigua urbe fue un centro de poder político y religioso que dominó la región del valle de Ocosingo. Hoy, más de mil años después de su apogeo, el sitio vuelve a ser noticia: autoridades mexicanas han recuperado terrenos clave del área arqueológica y ya se prepara su reapertura al público.
El anuncio marca un momento significativo para la conservación del patrimonio histórico del país. Durante más de un año, el sitio permaneció cerrado debido a un conflicto relacionado con un predio colindante que formaba parte del entorno inmediato de la zona arqueológica. La disputa impidió el acceso al público y retrasó proyectos de conservación y difusión cultural.
La situación cambió recientemente con la publicación de un decreto que permitió recuperar alrededor de 9 hectáreas de terreno y ponerlas bajo resguardo institucional para su protección e investigación. Con esta acción, el área se incorpora oficialmente al polígono de la Zona de Monumentos Arqueológicos de Toniná, lo que permitirá impulsar trabajos de conservación, mejorar caminos y preparar las condiciones necesarias para la reapertura del sitio.

Una ciudad maya que tocaba el cielo
Toniná no es cualquier zona arqueológica. Se trata de una de las ciudades más monumentales del mundo maya y su acrópolis es considerada una de las estructuras prehispánicas más altas de México. La ciudad fue edificada aprovechando una colina natural que fue transformada en una compleja serie de terrazas, plataformas y templos que se elevan más de 70 metros sobre el valle circundante.
Desde lejos, el sitio parece una montaña artificial escalonada que se eleva sobre la vegetación. Escalinatas monumentales conectan templos, palacios y plazas ceremoniales que alguna vez albergaron rituales, ceremonias políticas y celebraciones religiosas.
Los arqueólogos han identificado decenas de edificios, templos y tumbas que revelan el poder de esta ciudad durante el periodo Clásico mesoamericano. Además, se han descubierto cientos de inscripciones jeroglíficas que relatan episodios históricos, genealogías de gobernantes y acontecimientos políticos que conectan a Toniná con otras ciudades mayas de la región.

El poder de Toniná en el mundo maya
Entre los siglos VII y IX, Toniná fue una de las ciudades más influyentes de las montañas de Chiapas. Su poder político se reflejaba tanto en su arquitectura monumental como en sus campañas militares y alianzas con otros centros urbanos del área maya.
Las esculturas y monumentos descubiertos en el sitio muestran escenas de gobernantes, ceremonias y prisioneros capturados en conflictos con ciudades rivales. Estos registros permiten reconstruir parte de la historia política de la región y entender la compleja red de poder que caracterizó al mundo maya.
Durante siglos, la ciudad mantuvo su relevancia como centro ceremonial y político, hasta que lentamente fue abandonada y cubierta por la vegetación. Con el paso del tiempo, la selva ocultó sus templos y palacios, preservando en silencio una de las arquitecturas más extraordinarias del México antiguo.

El regreso de Toniná
La recuperación de los terrenos y el programa de rehabilitación marcan un nuevo capítulo para este sitio histórico. Además de garantizar su protección, las autoridades han anunciado trabajos para mejorar senderos, accesos y áreas de visita con el objetivo de que el sitio vuelva a recibir visitantes.
Se prevé que Toniná pueda reabrir sus puertas el 21 de marzo, coincidiendo con el equinoccio de primavera, una fecha simbólica que cada año atrae a viajeros interesados en las antiguas culturas mesoamericanas.
Más allá del turismo, la reapertura permitirá reactivar proyectos de investigación arqueológica y acercar nuevamente al público a una de las ciudades más fascinantes del mundo maya.
En medio de las montañas de Chiapas, Toniná parece despertar otra vez. Sus escalinatas, templos y plazas vuelven a prepararse para recibir a quienes desean caminar entre las huellas de una civilización que transformó el paisaje y dejó una historia tallada en piedra.

