La encantadora cascada que desapareció de Reforma por la Diana Cazadora, Fuente Cutzamala

Así era la Fuente Cutzamala: la cascada que tumbaron para poner la Diana Cazadora en Reforma.

El Paseo de la Reforma es una avenida donde cada glorieta cuenta una historia. A lo largo de más de un siglo, esculturas, fuentes y monumentos han aparecido, desaparecido o cambiado de lugar, reflejando distintas épocas de la ciudad. Hoy, una de las imágenes más reconocibles de la capital es la Diana Cazadora lanzando su flecha al cielo. Sin embargo, pocos recuerdan que antes de su regreso a ese punto del paseo existió otra obra muy distinta: la Fuente Cutzamala, una cascada urbana que durante algunos años transformó el paisaje de Reforma.

La famosa escultura de la Diana Cazadora fue inaugurada originalmente en 1942 como parte de un programa de embellecimiento urbano que buscaba dotar a la capital de grandes fuentes monumentales. Diseñada por el arquitecto Vicente Mendiola y el escultor Juan Fernando Olaguíbel, representaba a la diosa romana Diana apuntando su flecha hacia las estrellas del norte. Con el tiempo, la obra se convirtió en uno de los símbolos más reconocibles de la ciudad.

Pero su historia urbana es más compleja de lo que parece: la escultura fue retirada durante varias décadas debido a cambios viales y proyectos urbanos. Cuando finalmente regresó al Paseo de la Reforma en 1992, el lugar que hoy ocupa no estaba vacío. Ahí se encontraba una fuente muy distinta, una obra contemporánea inspirada en uno de los proyectos hidráulicos más importantes del país.

Una cascada dedicada al agua de la ciudad

A principios de la década de 1980, la Ciudad de México celebraba una obra de infraestructura clave: el Sistema Cutzamala, el complejo hidráulico que transporta agua desde el Estado de México y Michoacán para abastecer a millones de habitantes del Valle de México. Para conmemorar esta hazaña técnica se decidió levantar una fuente monumental sobre Paseo de la Reforma.

Así nació la Fuente Cutzamala, instalada alrededor de 1982 en la glorieta donde hoy se encuentra la Diana Cazadora, en el cruce de Reforma con las calles Río Misisipi y Sevilla.

La obra fue diseñada por el arquitecto Sergio Zaldívar Guerra y tenía una apariencia muy distinta a las fuentes clásicas de la avenida. Su estructura consistía en cinco grandes “sombrillas” metálicas a distintas alturas, desde las cuales el agua caía en forma de cascada, creando un efecto visual que recordaba a regaderas gigantes o hongos.

De hecho, ese diseño le ganó rápidamente varios apodos populares: muchos capitalinos la llamaban “las sombrillas” o “las regaderas”.

Por la noche, iluminada, se convertía en una especie de escultura hidráulica moderna que contrastaba con el estilo clásico de los monumentos cercanos.

Un monumento breve y peculiar

Aunque la fuente era una pieza llamativa de ingeniería y diseño urbano, nunca alcanzó el mismo cariño que otros monumentos de Reforma. Su estética futurista dividía opiniones: para algunos era un símbolo del progreso tecnológico del país; para otros, simplemente una estructura extraña en medio de una avenida histórica.

Aun así, la Fuente Cutzamala tuvo sus momentos curiosos. En el Mundial de Futbol de 1986, por ejemplo, alguien arrojó jabón al agua y la glorieta terminó cubierta por espuma, creando una escena inesperada en pleno Paseo de la Reforma.

Durante cerca de una década, la fuente formó parte del paisaje urbano de la capital y apareció incluso en algunos videoclips y fotografías de la época.

El regreso de un símbolo

A principios de los años noventa surgió una idea que cambiaría nuevamente el paisaje del paseo: devolver a la Diana Cazadora a Reforma.

La escultura había pasado años fuera de su sitio original debido a reconfiguraciones urbanas y obras viales. Sin embargo, su importancia simbólica era tal que el gobierno decidió reinstalarla en una glorieta prominente de la avenida.

El problema era que ese espacio ya estaba ocupado.

En 1992, la Fuente Cutzamala fue desmontada para liberar la glorieta. Desde entonces su paradero exacto ha sido incierto, y la estructura desapareció del paisaje urbano.

En su lugar se instaló la Diana Cazadora, que desde entonces permanece ahí, convertida en uno de los puntos más fotografiados de la Ciudad de México.

La memoria de una fuente perdida

Hoy, millones de personas pasan diariamente frente a la Diana Cazadora sin imaginar que, hace apenas unas décadas, ese mismo lugar estaba ocupado por una cascada futurista de metal y agua.

La Fuente Cutzamala fue una obra breve, casi efímera dentro de la larga historia de Paseo de la Reforma. Sin embargo, representa un momento particular de la ciudad: una época en la que la ingeniería hidráulica, el diseño urbano moderno y el optimismo tecnológico también quisieron dejar su huella en el paisaje capitalino.

Y aunque desapareció físicamente, su recuerdo sigue apareciendo en fotografías antiguas y en la memoria de quienes alcanzaron a verla brillar bajo las luces de Reforma.