México alcanza mínimo histórico de desempleo en la OCDE y rompe récord de empleo formal

México y el empleo: una transformación silenciosa que hoy se vuelve visible.

Durante décadas, hablar del empleo en México implicaba reconocer tensiones estructurales: informalidad persistente, crecimiento desigual y oportunidades fragmentadas. Sin embargo, los datos más recientes dibujan un panorama distinto, uno que —sin estridencias— comienza a reconfigurar la narrativa económica del país.

México se ha colocado como el país con la menor tasa de desempleo dentro de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), con un nivel cercano al 2.6%, muy por debajo del promedio del organismo, que ronda el 5%. Esta cifra no sólo representa un indicador técnico: es, en esencia, un reflejo de un mercado laboral que ha logrado sostenerse e incluso fortalecerse en un contexto global de incertidumbre.

Pero el dato no se entiende por sí solo. Para dimensionar su relevancia, hay que mirar el otro lado de la ecuación: el crecimiento del empleo formal.


Un récord que redefine el mapa laboral

El Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) reportó más de 22.6 millones de empleos formales registrados, la cifra más alta de la que se tenga registro para un mes de febrero. Este crecimiento no es menor: implica no sólo más personas trabajando, sino más trabajadores con acceso a seguridad social, estabilidad y prestaciones.

Además, la calidad del empleo también comienza a mostrar señales positivas. Cerca del 87% de estos puestos son permanentes, lo que indica una tendencia hacia relaciones laborales más estables.

En términos de generación reciente, tan sólo en febrero se sumaron más de 180 mil nuevos empleos formales, marcando uno de los aumentos más significativos para ese mes.

Foto: Angélica Esocbar/Forbes México.

Sectores que impulsan este momento

Este dinamismo no es homogéneo: hay sectores clave que están jalando la economía laboral. Transportes y comunicaciones encabezan el crecimiento, seguidos por el comercio y la industria eléctrica.

Se trata de áreas que reflejan transformaciones más profundas: digitalización, expansión del consumo interno y modernización de infraestructuras.

A nivel regional, zonas como la Ciudad de México y el Estado de México destacan por su crecimiento en empleo formal, consolidando polos urbanos que continúan siendo motores económicos del país.

Una tasa de desempleo baja no implica necesariamente ausencia de retos, pero sí marca una base sólida. En términos económicos, sugiere un mercado laboral con mayor absorción de la población activa y una dinámica productiva que logra sostener la demanda de trabajo.

También habla de una transición: de un modelo históricamente marcado por la informalidad hacia uno donde el empleo formal comienza a ganar terreno, aunque el desafío sigue siendo integrar a millones de trabajadores que aún operan fuera de este esquema.

El aumento en el salario base de cotización —que ya alcanza niveles récord— también refuerza esta lectura: no sólo hay más empleo, sino mejores condiciones dentro de ese empleo.


México en el contexto global

Comparado con otras economías desarrolladas, México hoy se posiciona como un caso atípico. Mientras muchos países enfrentan desaceleración o ajustes en sus mercados laborales, el país se mantiene con niveles de desempleo históricamente bajos.

Esto lo coloca junto a economías altamente disciplinadas en términos laborales como Japón o Corea del Sur, pero con una particularidad: un mercado en expansión y con margen de crecimiento.

Fotografía de archivo de varios hombres trabajando durante una jornada laboral en Ciudad de México (México). EFE/ Carlos Ramírez

Un presente que abre preguntas hacia el futuro

El momento es relevante no sólo por lo que representa hoy, sino por lo que podría detonar. Un mercado laboral sólido puede traducirse en mayor consumo, estabilidad social y crecimiento económico sostenido.

La pregunta que queda abierta es cómo sostener este ritmo: cómo convertir este pico en una tendencia de largo plazo, cómo ampliar la formalidad y cómo asegurar que este crecimiento alcance a más sectores de la población.

Porque si algo revelan estas cifras es que México no sólo está generando empleo: está entrando en una nueva conversación sobre el trabajo.