El comercio exterior mexicano comienza el 2026 con una señal clara: el país sigue profundamente conectado con el mundo. En febrero, tanto las exportaciones como las importaciones registraron un crecimiento que confirma una tendencia sostenida desde el año anterior, donde México alcanzó cifras históricas en su intercambio global.
Para entender este momento, hay que mirar hacia atrás. Durante 2025, México rompió récords al exportar más de 664 mil millones de dólares, consolidándose como una potencia manufacturera y como uno de los principales socios comerciales de Estados Unidos. Este crecimiento no fue aislado: las importaciones también aumentaron, reflejando una economía activa, dependiente de insumos extranjeros y profundamente integrada a las cadenas globales de producción.
Así, el arranque de 2026 no es un punto de partida, sino la continuación de una inercia económica que encuentra en el comercio exterior su principal motor. De hecho, las exportaciones han crecido más rápido que el propio PIB en los últimos años, subrayando su papel estructural dentro de la economía nacional.
Un crecimiento que habla de dinamismo
Durante los primeros meses del año, los datos reflejan un aumento simultáneo en exportaciones e importaciones. Tan solo en enero, las exportaciones mexicanas alcanzaron los 48 mil millones de dólares, con un crecimiento anual superior al 8%, mientras que las importaciones crecieron cerca de un 10%.
Este comportamiento, que se extiende hacia febrero, revela una doble lectura. Por un lado, el incremento en exportaciones confirma la competitividad de sectores clave, especialmente el manufacturero, que sigue siendo el corazón del modelo económico mexicano.
Por otro, el crecimiento de las importaciones —particularmente de bienes intermedios— sugiere que la industria nacional sigue requiriendo insumos del exterior para sostener su ritmo productivo. Es decir, México no solo exporta más: también importa más para poder hacerlo.
En el segundo mes del año, hubo exportaciones con un valor de 56 mil 851 millones de dólares. Equivale a un aumento del 15.8% anual, en comparación con el mismo periodo, pero del 2025.
Considerando enero y febrero de este 2026, suma un acumulado de exportaciones por 104 mil 858 millones de dólares, lo que equivale a un incremento del 12.2%, en comparación con esos mismos meses del año anterior.
Las exportaciones no petroleras, que involucran a los sectores agropecuarios, extractivos y manufactureros, alcanzaron un mayor valor en febrero del 2026, con 55 mil 364 millones de dólares.
Exportaciones en febrero 2026
- Petroleras: mil 487 millones de dólares (-24.2%)
- No petroleras: 55 mil 364 millones (+17.5%)
-Agropecuarias: mil 779 millones (-12.8%)
-Extractivas: mil 809 millones (+107.6%) - Manufactureras: 51 mil 775 millones (+17.1%)
-Automotrices: 13 mil 642 millones (-3.4%)
-No automotrices: 38 mil 132 millones (+26.7%)
Manufactura, el motor silencioso
Detrás de estas cifras hay un protagonista claro: la manufactura. Las exportaciones no petroleras, especialmente aquellas vinculadas a maquinaria, equipo industrial y productos metálicos, continúan impulsando el crecimiento.
Este fenómeno no es casual. México se ha convertido en una pieza clave dentro de las cadenas de suministro globales, particularmente en América del Norte. La cercanía con Estados Unidos, combinada con acuerdos comerciales como el T-MEC, ha permitido que el país funcione como una plataforma de producción altamente integrada.
Además, buena parte de lo que México exporta contiene insumos importados, lo que evidencia un modelo económico interdependiente: exportar implica, en muchos casos, importar primero.
El delicado equilibrio de la balanza
Sin embargo, el crecimiento paralelo de exportaciones e importaciones también trae consigo un reto: el equilibrio de la balanza comercial. En los primeros meses del año, México ha registrado déficits, resultado de un aumento más acelerado en las compras al exterior.
Este déficit no necesariamente es una señal negativa. En economías abiertas como la mexicana, puede reflejar inversión, expansión industrial o una mayor demanda interna. Pero también obliga a mantener un monitoreo constante, especialmente en un contexto internacional marcado por tensiones comerciales y ajustes en las reglas del intercambio global.
Un país que comercia para existir
Más allá de las cifras, el crecimiento del comercio exterior mexicano habla de algo más profundo: una identidad económica. México no solo participa en el comercio global, sino que depende de él para sostener su crecimiento, su industria y su lugar en el mundo.
Hoy, mientras exportaciones e importaciones avanzan al mismo tiempo, el país reafirma su papel como un nodo estratégico entre regiones, mercados y cadenas productivas. Un puente que no deja de moverse, incluso en medio de incertidumbres.

