Reabre Taxqueña: la nueva puerta al sur de la ciudad rumbo al Mundial.
En una ciudad donde el movimiento define la vida cotidiana, pocas estaciones cargan con tanto simbolismo como Taxqueña. Punto de encuentro entre el metro, el tren ligero y el flujo interminable del sur, su cierre en 2025 no fue solo una interrupción logística, sino una pausa necesaria para imaginar el futuro.
Hoy, esa pausa concluye.
Tras casi medio año de trabajos, la terminal del Tren Ligero reabre como una pieza clave en la transformación de la movilidad capitalina, alineada con un objetivo mayor: preparar a la Ciudad de México para recibir al mundo durante el Mundial de 2026.
La intervención no fue menor. Desde mediados de 2025, el sistema inició un proceso de modernización que incluyó cierres escalonados, rediseño de infraestructura y ampliación de capacidad. Todo responde a una lógica clara: duplicar la eficiencia de un sistema que conecta zonas como Xochimilco, Tlalpan y Coyoacán con uno de los nodos más importantes del transporte urbano.

Una estación pensada para el flujo del futuro
La nueva Taxqueña no solo luce distinta: funciona distinto.
El rediseño incorpora una configuración de dos vías y tres andenes, lo que permite el ascenso simultáneo de múltiples grupos de usuarios, reduciendo tiempos de espera y mejorando la circulación en horas pico.
A esto se suma la incorporación de trenes dobles, una medida que incrementa significativamente la capacidad de transporte sin necesidad de ampliar el número de corridas.
Visualmente, la estación adopta una estética más limpia: muros claros, estructuras renovadas y una sensación de amplitud que responde tanto a criterios funcionales como a una nueva narrativa urbana, donde la infraestructura también comunica modernidad.
Pero el cambio más importante no es visible a simple vista: es operativo.
Así funcionará el Tren Ligero durante el Mundial
Con el Mundial en el horizonte, el Tren Ligero implementará un esquema inédito en la ciudad: doble modalidad de servicio.
Por un lado, el servicio ordinario continuará su recorrido habitual entre Taxqueña y Xochimilco, con paradas en todas las estaciones —salvo una excepción clave en días de partido.
Por otro, se habilitará un servicio directo desde Taxqueña hasta la estación Estadio Azteca, sin escalas intermedias. Este trayecto estará reservado exclusivamente para quienes cuenten con boleto para los partidos.
En paralelo, la estación Estadio Azteca tendrá acceso restringido: quienes no asistan a los encuentros no podrán descender ahí durante los días de evento.
El modelo no solo busca eficiencia, sino control. Separar flujos —aficionados y usuarios cotidianos— permitirá evitar saturaciones y mantener la operación funcional incluso en momentos de máxima demanda.
Además, se contempla la extensión del horario de servicio en días de partido, adaptándose al ritmo nocturno que implica un evento global de esta magnitud.
Taxqueña siempre ha sido más que una terminal. Es un punto de convergencia donde el sur profundo de la ciudad dialoga con su centro. Conecta sistemas, rutas y ritmos.
Hoy, con su reapertura, también se convierte en un símbolo de anticipación.
El Mundial aún no comienza, pero su huella ya es visible en el tejido urbano: en la forma en que se reorganizan los trayectos, en cómo se rediseñan los espacios, en la manera en que la ciudad ensaya su capacidad de recibir a millones sin perder su pulso cotidiano.
Taxqueña no solo regresa. Se redefine.
Y en ese gesto, la ciudad entera se proyecta hacia lo que viene.

