En una ciudad que creció hacia arriba, hacia los cerros y las laderas, la movilidad siempre ha sido una conversación pendiente. La Ciudad de México lleva años buscando soluciones que no solo conecten puntos en el mapa, sino que también reduzcan la desigualdad territorial que se dibuja en cada trayecto largo, en cada microbús saturado, en cada hora perdida. En ese contexto surge el Cablebús, un sistema que no solo transporta personas, sino que redefine la manera en que la ciudad se recorre.
Desde su implementación, este modelo de transporte aéreo ha demostrado que es posible atravesar zonas complejas sin alterar su geografía. Colonias en lo alto de las montañas, donde antes el acceso implicaba múltiples transbordos, ahora pueden conectarse en minutos con el resto de la capital. No es casualidad que el sistema se haya convertido en uno de los proyectos más emblemáticos de movilidad urbana reciente.
Ahora, la ciudad se prepara para dar un paso más ambicioso con la Línea 4 del Cablebús, un proyecto que mira hacia el sur, una de las zonas con mayores retos de conectividad.
Un trayecto que une lo que antes parecía distante
La nueva línea está diseñada para conectar la zona alta de Tlalpan, particularmente el área del Pedregal de San Nicolás y el Ajusco, con Ciudad Universitaria, uno de los nodos académicos y culturales más importantes del país.
El recorrido tendrá una extensión aproximada de 11.4 kilómetros, lo que la convertiría en la línea de Cablebús más larga del mundo, un dato que no solo impresiona por su escala, sino por lo que implica: una apuesta decidida por transformar la movilidad en zonas históricamente aisladas.
En términos prácticos, el trayecto completo podría realizarse en alrededor de 40 minutos, cuando hoy puede tomar más del doble en transporte convencional.

Las estaciones: una columna vertebral para el sur
El proyecto contempla alrededor de ocho estaciones que articularán distintos puntos clave del sur de la ciudad. Entre ellos destacan espacios como mercados, zonas hospitalarias, áreas naturales y centros educativos.
Más que simples paradas, estas estaciones funcionarán como nodos de conexión con otros sistemas de transporte, incluyendo el Metro, el Metrobús y el Tren Ligero.
Esto significa que la Línea 4 no será un sistema aislado, sino una pieza que se integra al entramado de movilidad de la ciudad, facilitando trayectos más fluidos y reduciendo la dependencia del automóvil.
Un impacto que va más allá del transporte
Hablar de esta línea es hablar de tiempo recuperado. De horas que dejan de perderse en traslados interminables. De estudiantes que podrán llegar más rápido a clases, de trabajadores que reducirán el desgaste diario, de comunidades que dejarán de estar desconectadas.
Se estima que beneficiará a más de 65 mil personas al día, alcanzando decenas de colonias en Tlalpan y Coyoacán.
Pero hay algo más profundo: el Cablebús no solo acorta distancias físicas, también reconfigura la relación emocional con la ciudad. Viajar desde las alturas transforma la percepción del territorio, convierte el trayecto en experiencia y devuelve cierta dignidad al acto cotidiano de moverse.
La ciudad vista desde el aire
Quizá el mayor acierto de este sistema es que entiende algo esencial: la movilidad no es solo logística, también es calidad de vida. En una ciudad donde el tráfico puede dictar el ritmo de los días, elevarse —literalmente— por encima del caos representa una nueva narrativa urbana.
La Línea 4 del Cablebús no es únicamente infraestructura. Es una declaración sobre el tipo de ciudad que se quiere construir: más conectada, más eficiente y, sobre todo, más humana.

¿Cuáles serán las estaciones de la Línea 4 del Cablebús?
El proyecto de la Línea 4 del Cablebús contempla las siguientes 8 estaciones:
- Pedregal de San Nicolás
- Cultura Maya
- Miguel Hidalgo
- Capulín
- Campo Xóchitl
- Perisur
- Cantera
- Metro Universidad
Por lo pronto, respecto a su ubicación exacta únicamente se detalla que la terminal en CU estará próxima a la estación Universidad de la Línea 3 del Metro. Con ello, “se logra una conexión modal con los demás sistemas de transporte: metro, autobuses, etc.”. Por su parte, la estación Cantera estará en Avenida del Imán, cerca del punto donde se convierte en Avenida Aztecas.
Para determinar la ubicación de las estaciones se buscó maximizar el número de personas beneficiadas y minimizar el impacto local y ambiental.
Se contempla que en total sean 393 las cabinas que recorran esta línea. Cada una tendrá capacidad para 10 personas. La estimación indica que la línea tendría 21.9 millones de usuarios anuales beneficiados con una reducción de tiempo derivada “del cambio modal al dejar de usar el autobús y utilizar el sistema Cablebús”.
¿Cuándo estará listo el Cablebús del Ajusco a CU?
El análisis costo-beneficio de la Línea 4 del Cablebús indica que, en caso de que la construcción inicie en 2025, el nuevo transporte entrará operaciones en marzo de 2028:
“Se considera que el proyecto es socialmente rentable, por lo que se justifica que se destinen recursos para su ejecución a partir del año 2025, finalizando en 2028. La construcción terminará en el año 2027. Sin embargo, en este año se realiza la certificación en el primer trimestre y a partir del mes de marzo inicia un año de puesta en servicio del sistema electromecánico”.

