La Ciudad de México quiere que el Mundial de 2026 se viva mucho más allá del estadio. En un anuncio que ha comenzado a generar conversación entre aficionados, autoridades y ciudadanos, la jefa de Gobierno, Clara Brugada, confirmó que la capital adquirió los derechos necesarios para transmitir públicamente los partidos del torneo y permitir que miles de personas puedan verlos de manera gratuita.
La medida surge en un contexto donde cada vez más eventos deportivos quedan atrapados detrás de plataformas de streaming, paquetes de televisión restringida y servicios de paga. Frente a eso, la administración capitalina decidió apostar por un modelo distinto: llevar el Mundial a las calles, plazas y espacios comunitarios de la ciudad.
Según explicó Brugada, el objetivo es que la población pueda formar parte de la experiencia mundialista incluso sin comprar boletos o suscripciones especiales. La idea se relaciona con el concepto de un “Mundial social”, es decir, un torneo que no se limite a quienes entren al estadio, sino que pueda sentirse en distintos rincones de la capital.
Un Mundial fuera del estadio
La estrategia contempla la instalación de pantallas gigantes, festivales futboleros y zonas de convivencia en diversos puntos de la Ciudad de México. Con ello, el gobierno busca transformar espacios públicos en centros de reunión para aficionados durante las semanas que dure la Copa del Mundo.
La capital ya había adelantado su intención de convertir el Mundial en una experiencia urbana más amplia. Ahora, con la adquisición de los derechos de transmisión pública, ese proyecto comienza a tomar forma de manera más concreta.
La propuesta también responde al debate reciente sobre las transmisiones ilegales y la piratería digital alrededor del torneo. Mientras distintas autoridades federales han advertido sobre plataformas que ofrecerán partidos sin autorización, la CDMX optó por una alternativa institucional: crear espacios oficiales y gratuitos para seguir los encuentros.
La ciudad como una enorme tribuna
Más que simples transmisiones deportivas, la intención es construir una atmósfera colectiva alrededor del fútbol. Parques, explanadas y corredores públicos podrían llenarse de aficionados viendo partidos en comunidad, algo que históricamente ha ocurrido de forma espontánea en México durante eventos deportivos importantes.
El proyecto también apunta a fortalecer el turismo y el consumo local. Restaurantes, comercios y pequeños negocios podrían beneficiarse del flujo de personas que acudirán a estos puntos de reunión. Además, las autoridades consideran que el Mundial será una oportunidad para proyectar la imagen cultural de la capital frente a millones de visitantes y espectadores internacionales.
La FIFA, por su parte, también contempla actividades oficiales en la ciudad, incluido un gran Fan Festival en el Zócalo capitalino, donde habrá transmisiones, activaciones y eventos relacionados con el torneo.

El costo detrás del espectáculo
Uno de los puntos que más curiosidad ha despertado es cuánto pagó realmente el gobierno capitalino por estos derechos. Hasta ahora, las autoridades no han revelado la cifra exacta, aunque sí reconocieron que hubo negociaciones directas con la FIFA para alcanzar el acuerdo.
La ausencia de información concreta ha abierto discusiones sobre el gasto público en medio de los retos urbanos que enfrenta la ciudad. Para algunos sectores, garantizar acceso gratuito al Mundial representa una medida incluyente y popular; para otros, el desembolso ocurre en un momento donde existen problemas más urgentes relacionados con movilidad, seguridad e infraestructura urbana.
El Mundial más grande de la historia
La Copa del Mundo de 2026 será inédita. Por primera vez participarán 48 selecciones y el torneo será organizado conjuntamente por México, Estados Unidos y Canadá. Además, México hará historia al convertirse en el primer país en albergar tres inauguraciones mundialistas.
En ese contexto, la Ciudad de México busca consolidarse como una de las sedes más vibrantes del torneo. Y parte de esa estrategia consiste en hacer que el fútbol pueda vivirse colectivamente, incluso lejos de las gradas del estadio.
Porque si algo caracteriza al fútbol en México, es precisamente su capacidad para reunir a desconocidos frente a una misma emoción. Y todo apunta a que, en 2026, la capital entera quiere convertirse en una gigantesca tribuna pública.

