En una ciudad donde los edificios cambian constantemente y las calles se transforman con cada generación, todavía existen seres vivos capaces de contar historias que comenzaron mucho antes de la llegada de los automóviles, los cables eléctricos e incluso antes de la fundación de la capital moderna. Uno de ellos se encuentra en el corazón de Coyoacán, donde un imponente fresno acaba de recibir uno de los reconocimientos ambientales más importantes de la ciudad.
Se trata del fresno Santa Catarina, un ejemplar monumental que ha sido declarado oficialmente Patrimonio Natural de la Ciudad de México dentro de la categoría de Árbol Notable, una distinción reservada para organismos vivos cuya relevancia trasciende lo biológico y se convierte también en parte de la memoria colectiva de la capital.
Su reconocimiento no sólo responde a su impresionante tamaño. Este árbol representa un vínculo tangible entre el presente y las distintas etapas históricas que han dado forma a uno de los barrios más emblemáticos de la ciudad.

Un gigante verde que ha sobrevivido siglos
Ubicado sobre la tradicional avenida Francisco Sosa, en el histórico barrio de Santa Catarina, este fresno mexicano de la especie Fraxinus uhdei alcanza una altura aproximada de 24.60 metros y posee un diámetro de tronco excepcional que lo convierte en uno de los ejemplares más sobresalientes de la capital.
Su tamaño impresiona, pero su verdadero valor radica en el tiempo que ha permanecido en pie. Diversos registros históricos señalan que el árbol se encuentra en una zona vinculada con antiguos asentamientos prehispánicos, específicamente en el territorio conocido como Omac, relacionado con poblaciones tepanecas que habitaron esta región mucho antes del periodo colonial.
A lo largo de los siglos, el árbol ha presenciado la transformación de caminos rurales en calles empedradas, el crecimiento de haciendas, la consolidación del barrio de Santa Catarina y la expansión urbana de la Ciudad de México. Su permanencia lo convierte en un auténtico testigo vivo de la historia de Coyoacán.

La importancia de proteger a los árboles históricos
La declaratoria de Patrimonio Natural implica mucho más que un reconocimiento simbólico. A partir de esta medida, el fresno queda sujeto a un régimen especial de protección ambiental que busca garantizar su conservación para las próximas generaciones.
Esto significa que no podrán realizarse acciones que pongan en riesgo su integridad, incluyendo podas no autorizadas, derribos, trasplantes u obras que afecten sus raíces, tronco o follaje. La protección busca preservar tanto sus funciones ecológicas como su importancia cultural dentro del paisaje urbano.
Además de proporcionar sombra y contribuir a la calidad ambiental de la zona, este ejemplar forma parte de una red de árboles históricos que ayudan a mantener viva la memoria natural de la ciudad.

Santa Catarina, uno de los rincones con más historia de la ciudad
La presencia del fresno resulta especialmente significativa debido al lugar donde se encuentra. El barrio de Santa Catarina conserva parte del carácter tradicional que ha distinguido a Coyoacán durante siglos. Sus calles arboladas, antiguas construcciones y espacios patrimoniales permiten imaginar cómo era esta región antes de la expansión metropolitana.
En este contexto, el árbol funciona como un elemento que conecta distintas épocas. Desde los asentamientos originarios hasta la actualidad, su presencia ha acompañado la evolución de uno de los espacios culturales e históricos más importantes de la Ciudad de México.
Un recordatorio de que la naturaleza también guarda memoria
Con frecuencia se piensa en el patrimonio como algo relacionado exclusivamente con edificios, monumentos o piezas arqueológicas. Sin embargo, algunos árboles poseen una capacidad única para resguardar la historia de una comunidad.
El fresno Santa Catarina es uno de esos casos excepcionales. Su enorme copa, sus raíces profundas y los siglos que ha permanecido en el mismo sitio lo convierten en un símbolo de permanencia dentro de una ciudad en constante transformación. Hoy, gracias a su nueva condición como Patrimonio Natural de la CDMX, este gigante verde tiene mayores posibilidades de seguir acompañando la vida cotidiana de Coyoacán durante muchas décadas más.

