El Día de Muertos y su Reconocimiento UNESCO

El Día de Muertos lleva más de dos décadas en la Lista del Patrimonio Cultural Inmaterial de la UNESCO, y en ese tiempo ha pasado de ser una celebración profundamente local a un fenómeno que reconocen millones de personas fuera de las comunidades donde nació. La festividad, que cada noviembre convoca multitudes entre altares de cempasúchil y procesiones de catrinas, tiene una iconografía que se ha colado en el cine, la moda, los videojuegos y hasta en plataformas de apuestas online que lanzan promociones y bonos especiales con temáticas de calaveras y ofrendas cada temporada. Pero su peso real sigue estando en las comunidades indígenas que la sostienen desde hace siglos.

De Ritual Prehispánico a Patrimonio Inmaterial

La UNESCO proclamó la festividad como obra maestra del patrimonio oral e inmaterial de la humanidad en noviembre de 2003. La inscripción formal en la Lista Representativa llegó en 2008. Según la propia organización, la festividad constituye una expresión “tradicional, integradora, representativa y comunitaria” con raíces que preceden a la colonización y que cada comunidad adapta a su propia cosmovisión.

El origen es precolombino. Culturas como la mexica, la purépecha, la totonaca y la maya ya dedicaban periodos ceremoniales a honrar a los difuntos, normalmente al cierre del ciclo del maíz, entre finales de octubre y principios de noviembre. La llegada del catolicismo no eliminó la práctica, la transformó. Lo que hoy se celebra es un sincretismo donde conviven pétalos de cempasúchil con veladoras, pan de muerto con incienso de copal, y la figura de La Catrina con siluetas de papel picado.

¿Qué lleva una ofrenda típica? Depende de la región, pero hay elementos que se repiten.

  • Ofrendas y altares con fotografías, comida favorita del difunto, flores y velas
  • Cempasúchil, cuyo aroma supuestamente guía a las almas de regreso
  • Pan de muerto, con su masa de azahar y azúcar espolvoreada
  • Papel picado en tonos morados y naranjas colgado sobre los altares
  • La Catrina, la calavera elegante que originó José Guadalupe Posada a principios del siglo XX

Megaofrendas, Desfiles y 400 Eventos en 2025

La edición de 2025 dejó cifras llamativas. Solo en la capital se programaron más de 400 actividades culturales gratuitas repartidas por las 16 alcaldías, desde el 10 de octubre hasta el 17 de noviembre. El programa incluyó conciertos, obras de teatro, recorridos nocturnos por panteones, experiencias inmersivas y rodadas ciclistas con temática de calaveras.

La Megaofrenda del Zócalo tuvo como tema el aniversario 700 de la fundación de Tenochtitlán. En el centro de la plaza se instaló la figura de Tonanzin (“Nuestra madre” en náhuatl), flanqueada por dos xoloizcuintles y rodeada por 100 mil flores de cempasúchil traídas de las chinampas de Xochimilco y Tláhuac. Tres diosas de distintas tradiciones acompañaban la escena, entre ellas Ixmucaná de la región maya y Cueráhuaperi de la purépecha.

La UNAM montó su propia megaofrenda en la explanada del Universum con el tema “Huellas de nuestra historia. Migraciones, exilios, refugio y desplazamientos”, conectando los ciclos migratorios humanos con la memoria colectiva de los difuntos.

Otra novedad de 2025 fue que el Festival de Ofrendas y Catrinas del Centro Histórico adoptó formato de exposición en lugar de concurso, para reconocer la participación sin competir. Y la producción de cempasúchil alcanzó un récord de 6.3 millones de plantas.

Una Proyección Global Empujada por el Cine

La visibilidad internacional de la festividad tiene mucho que agradecerle al cine. En 2015, la película Spectre de la saga James Bond incluyó una secuencia de apertura ambientada en un desfile del Día de Muertos que, curiosamente, no existía como tal. Al año siguiente se creó el primer Gran Desfile oficial, inspirado directamente por la ficción. Se estima que la edición de 2023 generó ingresos superiores a los 40 millones de dólares en servicios turísticos y hostelería.

Coco, de Pixar (2017), hizo algo distinto. Llevó la narrativa del Día de Muertos a audiencias familiares de todo el continente y disparó el interés turístico de una forma que ninguna campaña institucional había conseguido.

Para 2025, la Secretaría de Turismo estimó que más de 1.6 millones de turistas visitarían la capital durante la temporada, un incremento del 2.3 por ciento respecto al año anterior. La ocupación hotelera promedio se proyectó en 60.8 por ciento.

Una Tradición Que Se Reinventa Sin Perder Raíz

Siempre hay quien se queja de que las megaofrendas convierten una tradición sagrada en espectáculo para turistas. Es un debate legítimo, y probablemente no tiene solución limpia. Pero mientras los reflectores apuntan al Zócalo, las comunidades indígenas siguen esparciendo pétalos desde la casa hasta el cementerio, cocinando los platillos favoritos de quienes ya no están y sentándose a cenar con sus muertos cada noviembre, como llevan haciendo desde mucho antes de que la UNESCO les prestara atención.