Hay más personas con trabajo, pero el salario alcanza para menos: la paradoja que enfrenta México.
Durante los últimos años, México ha logrado fortalecer su mercado laboral. La tasa de ocupación se mantiene en niveles elevados y cada vez más personas participan en actividades económicas remuneradas. Sin embargo, detrás de ese dato positivo existe una realidad que millones de familias experimentan todos los días cuando hacen las compras, pagan la renta o cubren los gastos básicos del hogar: tener empleo no siempre significa contar con un mayor bienestar económico.
El más reciente análisis de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos muestra precisamente esa contradicción. Mientras el acceso al empleo continúa mejorando en buena parte de sus países miembros, los salarios reales siguen mostrando un rezago importante respecto al incremento acumulado del costo de vida. En otras palabras, más personas trabajan, pero el dinero compra menos bienes y servicios que hace algunos años.
Esta situación no responde únicamente al comportamiento de los salarios. También es consecuencia del fuerte episodio inflacionario registrado después de la pandemia, cuando el aumento de los precios redujo de manera considerable el poder adquisitivo de los hogares. Aunque la inflación comenzó a moderarse, la recuperación de los ingresos ha sido mucho más lenta, lo que mantiene presionadas las finanzas familiares.

Un mercado laboral con cifras positivas
La OCDE destaca que el empleo continúa mostrando una notable fortaleza. En el conjunto de los países que integran la organización, la tasa de empleo alcanzó 72.1 por ciento durante el primer trimestre de 2026, uno de los niveles más altos registrados.
Al mismo tiempo, la tasa de desempleo permaneció en 4.8 por ciento durante mayo de 2026, reflejando un mercado laboral relativamente estable pese al contexto económico internacional marcado por incertidumbre, tensiones comerciales y un crecimiento moderado.
Estos indicadores muestran que las empresas siguen contratando personal y que el número de personas ocupadas continúa creciendo. Sin embargo, ese dinamismo no ha logrado traducirse en una mejora equivalente en la capacidad de compra de los trabajadores.

El salario todavía no recupera todo lo perdido
Uno de los aspectos centrales del informe es la evolución de los salarios reales, es decir, el ingreso ajustado conforme al aumento de los precios.
La OCDE señala que, durante el primer trimestre de 2026, los salarios reales crecieron en 28 de los 38 países miembros, lo que refleja una tendencia positiva. Sin embargo, ese avance todavía resulta insuficiente para compensar completamente el impacto que dejó la inflación de los últimos años.
En 18 de los 38 países, los salarios reales permanecen por debajo de los niveles observados antes de la pandemia, lo que significa que una parte importante de los trabajadores todavía no ha recuperado plenamente su capacidad de compra.
El escenario resulta especialmente relevante porque demuestra que el crecimiento del empleo y el crecimiento del bienestar económico no siempre avanzan al mismo ritmo.

¿Qué significa esto para México?
En el caso mexicano, el mercado laboral ha mostrado una importante capacidad de recuperación. Los niveles de ocupación permanecen elevados y la economía continúa generando puestos de trabajo. Sin embargo, muchas familias siguen destinando una mayor proporción de sus ingresos a alimentos, vivienda, transporte y servicios, reduciendo el margen disponible para el ahorro o el consumo de otros bienes.
Esto explica por qué, incluso cuando las cifras oficiales muestran un mercado laboral sólido, la percepción cotidiana de muchas personas es distinta. Para numerosos trabajadores, el salario continúa siendo insuficiente para enfrentar el incremento acumulado de los precios registrado en los últimos años.
El desafío consiste ahora en lograr que los aumentos salariales superen de manera sostenida la inflación, permitiendo que el crecimiento económico también se traduzca en una mejora tangible de la calidad de vida.
El reto ya no es solamente crear empleos
Durante décadas, uno de los principales objetivos de las políticas económicas fue aumentar la generación de empleo. Hoy, el panorama es más complejo. La calidad del empleo, el ingreso disponible y el poder adquisitivo se han convertido en indicadores igual de relevantes para medir el bienestar de la población.
La OCDE advierte que el siguiente paso para consolidar la recuperación económica consiste en impulsar incrementos salariales sostenibles, mejoras en la productividad y condiciones laborales más favorables, de manera que el crecimiento del empleo también se refleje en una mayor prosperidad para los trabajadores.
Después de todo, el verdadero éxito de un mercado laboral no se mide únicamente por cuántas personas tienen trabajo, sino por la capacidad que ese trabajo ofrece para construir una vida digna, estable y con mayores oportunidades.

