El río Lerma busca dejar atrás décadas de abandono con un ambicioso plan de recuperación

Cinco parques junto al río Lerma buscan transformar uno de los ríos más contaminados de México.

Durante décadas, el río Lerma ha sido una de las imágenes más representativas del deterioro ambiental en México. Descargas industriales, aguas residuales, acumulación de basura y la pérdida constante de ecosistemas convirtieron a este histórico cauce en un símbolo de abandono. Ahora, esa narrativa pretende cambiar con un proyecto que combina infraestructura ambiental, espacios públicos y una nueva forma de relacionarse con el agua.

El 16 de julio de 2026, el Gobierno de México presentó una estrategia que contempla la construcción de cinco parques ribereños dentro del sistema Lerma Santiago, como parte de un programa nacional para recuperar los ríos más contaminados del país. La intención no consiste únicamente en limpiar el agua, sino en devolver estos espacios a las comunidades para que vuelvan a formar parte de la vida cotidiana.

La iniciativa forma parte de un plan más amplio de restauración que también incluye acciones en los ríos Atoyac y Tula. En conjunto se proyectan nueve parques, de los cuales cinco estarán ubicados en el sistema Lerma Santiago, uno deportivo y un parque adicional en el Atoyac, además de dos parques lineales en el río Tula.

Un río fundamental para millones de personas

El sistema Lerma Santiago constituye una de las cuencas hidrológicas más importantes del país. Recorre aproximadamente 1 mil 360 kilómetros y atraviesa Estado de México, Querétaro, Guanajuato, Michoacán, Jalisco y Nayarit, beneficiando de manera directa a 21.4 millones de personas.

Sin embargo, su enorme importancia económica y social ha contrastado durante años con un acelerado proceso de contaminación. La llegada constante de residuos urbanos, descargas industriales y aguas sin tratamiento deterioró tanto la calidad del agua como los ecosistemas que históricamente existían en sus márgenes.

La recuperación va mucho más allá de limpiar el agua

Uno de los aspectos más llamativos del proyecto es que el saneamiento ambiental estará acompañado por una transformación del espacio público. La idea consiste en que los nuevos parques permitan a las personas caminar, hacer deporte, convivir y recuperar una relación cotidiana con el río, algo que durante muchos años parecía imposible debido al estado del cauce.

Esta visión busca replicar modelos internacionales donde los ríos dejaron de ser barreras urbanas para convertirse en corredores ecológicos y recreativos que elevan la calidad de vida de las ciudades.

Las obras que acompañarán los nuevos parques

El proyecto no se limita a construir áreas verdes. La estrategia contempla una serie de intervenciones técnicas destinadas a mejorar de manera permanente la salud del río.

Entre las acciones anunciadas destacan humedales artificiales, rehabilitación de plantas de tratamiento, modernización de infraestructura hidráulica, construcción de colectores, restauración de riberas y sistemas permanentes de monitoreo de la calidad del agua.

En algunos tramos también se realizarán trabajos de desazolve, además de la intervención de seis plantas tratadoras y la construcción de 26 kilómetros de colectores, obras que buscan reducir las descargas contaminantes que llegan diariamente al cauce.

Un cambio de visión sobre los ríos en México

Durante buena parte del siglo pasado, numerosos ríos mexicanos fueron vistos únicamente como canales para conducir agua o recibir desechos. Esa lógica provocó que muchos perdieran su valor ambiental, cultural y social.

El nuevo programa propone una perspectiva distinta. En lugar de separar a las comunidades del río, plantea integrarlo nuevamente al paisaje urbano mediante espacios públicos que fomenten la convivencia y el cuidado ambiental. La restauración ecológica deja así de ser únicamente una obra hidráulica para convertirse también en un proyecto de regeneración social.

El desafío será mantener la recuperación a largo plazo

La construcción de parques representa apenas una parte del reto. La recuperación del río Lerma dependerá también de reducir las fuentes de contaminación, fortalecer el tratamiento de aguas residuales y mantener una coordinación constante entre autoridades, industrias y ciudadanía.

Si estas acciones logran consolidarse durante los próximos años, el Lerma podría convertirse en uno de los ejemplos más importantes de restauración ambiental en México. Más que embellecer sus márgenes, el objetivo consiste en devolver la vida a un río que durante generaciones fue considerado un basurero y transformarlo nuevamente en un patrimonio natural para millones de personas.