Reportan que los homicidios en México han bajado 51% desde septiembre de 2024

Registra una reducción de 51% en homicidios en México desde septiembre de 2024.

Hay cifras que cuesta mirar de frente porque durante años estuvieron asociadas a una realidad dolorosa. Esta semana, sin embargo, una de ellas ofrece un motivo distinto para detenerse: los homicidios en México disminuyeron 51% entre septiembre de 2024 y julio de 2026, de acuerdo con los datos presentados por el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública. El promedio pasó de 86.9 a 42.5 homicidios diarios, una diferencia de 44 casos cada día.

El dato fue presentado el 11 de agosto de 2026, durante el informe mensual de seguridad. La caída representa uno de los cambios más significativos registrados en este indicador durante el periodo señalado y permite observar una tendencia que se ha venido consolidando durante los últimos meses. Treinta entidades federativas reportaron reducciones en el promedio diario de homicidios dolosos, aunque la violencia sigue concentrándose de manera importante en determinados territorios.

No se trata de decir que la violencia desapareció. México todavía enfrenta un problema serio de seguridad, con regiones donde los homicidios, las extorsiones y otros delitos continúan formando parte de la vida cotidiana. Pero una reducción de esta magnitud merece ser observada con atención, sobre todo porque significa que, en términos estadísticos, decenas de personas menos están perdiendo la vida cada día por homicidio doloso.

Una caída que cambia el panorama nacional

Para entender el tamaño de la reducción basta con mirar los números. En septiembre de 2024 se registraban 86.9 homicidios dolosos diarios en promedio. Para julio de 2026, la cifra había descendido a 42.5 casos diarios.

La diferencia equivale a 44 homicidios menos cada día. Vista desde una perspectiva mensual, la dimensión resulta todavía más evidente: no estamos ante una variación aislada de unos cuantos días, sino ante una disminución sostenida durante un periodo de casi dos años.

Los números también muestran que la violencia homicida no se distribuye de manera uniforme por el territorio nacional. Siete estados concentran alrededor de 49% de los homicidios dolosos registrados en el país: Guanajuato, Baja California, Chihuahua, Sinaloa, Estado de México, Guerrero y Morelos.

Guanajuato concentra 8.6% de la incidencia nacional, seguido por Baja California con 8.2%, Chihuahua con 8.1%, Sinaloa con 7.1%, Estado de México con 6%, Guerrero con 5.6% y Morelos con 5.5%. La geografía de la violencia continúa siendo profundamente desigual, aun cuando el indicador nacional avanza a la baja.

El Estado de México registra una de las mayores reducciones

Entre las cifras estatales destaca el Estado de México, una entidad cuya enorme población y cercanía con la capital hacen que sus indicadores de seguridad tengan especial relevancia para millones de personas.

En el Edomex, el promedio diario de homicidios dolosos pasó de 6.6 casos en septiembre de 2024 a 2.7 en julio de 2026, lo que representa una reducción de 59%.

La cifra resulta particularmente significativa porque hablamos de una entidad que durante años ha enfrentado retos complejos relacionados con violencia, crimen organizado, robo y delitos de alto impacto. Que el promedio diario haya descendido a menos de la mitad del registrado al inicio del periodo permite observar un cambio considerable en el comportamiento de la violencia letal.

El descenso tampoco se limita al territorio mexiquense. Guerrero registró una reducción de 61% y Sinaloa de 62% durante el periodo señalado, de acuerdo con los datos presentados en el informe.

También bajan otros delitos de alto impacto

La fotografía de seguridad presentada en agosto muestra que la disminución no se limita a los homicidios. Los delitos de alto impacto registraron una reducción de 33%, al pasar de 636 casos en septiembre de 2024 a 424 en julio de 2026. En lo que va del año, la reducción acumulada alcanza 54%.

También se reportaron descensos en distintos delitos. Entre ellos aparecen el secuestro extorsivo, el robo con violencia, el robo de vehículo con violencia, el robo a transportista con violencia y el robo a negocio con violencia.

El comportamiento de estos indicadores importa porque la percepción de seguridad no depende únicamente de los homicidios. Una ciudad o un estado se sienten distintos cuando disminuyen los delitos que afectan directamente la vida cotidiana, desde el trayecto al trabajo hasta el transporte, los negocios y los espacios públicos.

Una estrategia que busca sostener la tendencia

Las autoridades atribuyen parte de estos resultados a la Estrategia Nacional de Seguridad, que contempla coordinación entre instituciones federales y gobiernos estatales, detenciones de objetivos prioritarios, aseguramiento de armas y drogas, así como acciones contra las estructuras financieras y operativas de las organizaciones criminales.

Entre octubre de 2024 y julio de 2026 se reportaron 63 mil 564 personas detenidas vinculadas con diversos delitos, además de la desarticulación de 2 mil 725 laboratorios clandestinos y áreas de concentración. En ese mismo periodo se aseguraron 32 mil 824 armas de fuego y 518.7 toneladas de drogas, de acuerdo con las cifras presentadas durante el informe de seguridad.

También se informó sobre mil 847 personas detenidas por delitos relacionados con extorsión durante el último año, un dato relevante si se considera que el cobro de piso y las amenazas contra comerciantes y empresarios forman parte de las preocupaciones de seguridad en distintas regiones del país.

La cifra es alentadora, pero todavía queda camino

Una reducción de 51% en los homicidios dolosos representa una noticia importante para México, pero sería un error interpretar el dato como el final del problema. La violencia tiene raíces profundas y cambia de forma dependiendo de cada región.

El propio hecho de que siete estados concentren prácticamente la mitad de los homicidios del país muestra que todavía existen territorios donde la presión de los grupos criminales y las condiciones sociales generan escenarios especialmente complejos.

También queda el reto de lograr que la reducción sea estable y duradera. Una estadística puede mejorar durante un periodo y después cambiar si se modifican las condiciones locales, las disputas entre grupos criminales o la capacidad de las autoridades para investigar y detener a quienes generan violencia.

Por eso, quizá el aspecto más importante de esta cifra no sea solamente el 51%, sino la posibilidad de que una tendencia estadística termine convirtiéndose en una experiencia cotidiana: calles donde la gente pueda caminar con mayor tranquilidad, negocios que puedan trabajar con menos miedo y comunidades que recuperen espacios que durante años estuvieron marcados por la violencia.

Un país que también necesita contar sus avances

México suele aparecer en las conversaciones internacionales a través de sus problemas de seguridad. Las noticias sobre homicidios, desapariciones y crimen organizado han construido durante años una imagen difícil de desmontar.

Por eso también resulta necesario mirar cuando los indicadores comienzan a moverse en otra dirección. Reconocer una reducción no significa ignorar las zonas donde todavía existe violencia ni cerrar los ojos ante los desafíos pendientes. Significa aceptar que los datos también pueden contar una historia distinta.

Hoy esa historia dice que México pasó de 86.9 a 42.5 homicidios dolosos diarios en menos de dos años. Dice que el Estado de México redujo su promedio en 59%, mientras Guerrero y Sinaloa registraron descensos superiores al 60%.

La verdadera prueba estará en lo que venga después. Reducir la violencia es difícil; mantenerla a la baja durante años será todavía más importante. Para un país que ha vivido demasiado tiempo acostumbrado a cifras dolorosas, convertir esta tendencia en una realidad permanente sería uno de los cambios más valiosos que podrían ocurrir.