El desaire, la nueva película inspirada en corridos mexicanos ha llegado a cines

El desaire: cuando un corrido mexicano vuelve a contar su historia.

Hay historias que sobreviven porque alguien las canta. El desaire parte precisamente de una de ellas: el famoso corrido de Rosita Alvírez, una joven cuya muerte quedó registrada en la tradición popular desde 1900. Más de un siglo después, la historia llega nuevamente a las pantallas mexicanas, pero esta vez desde una perspectiva distinta: la de una mujer que no tiene la culpa de la violencia ejercida contra ella.

La película, dirigida por Gabriel Ramos, llegó a los cines de México el 3 de septiembre de 2026. Protagonizada por Vico Escorcia, Guillermo Alonso y Joshua Okamoto, la cinta toma como punto de partida el antiguo corrido para construir una historia contemporánea sobre control, celos, acoso y violencia contra las mujeres.

El corrido original cuenta que Rosita Alvírez fue asesinada después de negarse a bailar con un hombre llamado Hipólito durante un baile. La canción convirtió aquel episodio en una historia popular que, durante generaciones, también transmitió una mirada en la que la víctima parecía cargar con parte de la responsabilidad por haber rechazado a un hombre.

El desaire decide cambiar esa perspectiva.

Una Rosita que tiene otros planes

En la película, Rosa, interpretada por Vico Escorcia, es una joven que después de la muerte de su padre debe hacerse cargo de la florería familiar en Saltillo, Coahuila. Para sostener el negocio y ayudar a su madre, deja temporalmente sus estudios universitarios.

Pero Rosa no abandona su proyecto de vida. Su objetivo es regresar a la universidad y convertirse en abogada, una decisión que se convierte en uno de los motores de la historia.

Su relación con Juan, interpretado por Guillermo Alonso, tampoco es la historia romántica que podría parecer al principio. Los celos, el control y otras conductas que comienzan de manera aparentemente cotidiana van transformando el noviazgo en una relación cada vez más peligrosa.

A esto se suma Héctor, personaje interpretado por Joshua Okamoto, un hombre relacionado con actividades criminales que desarrolla una obsesión por Rosa y comienza a seguirla y acosarla.

La protagonista queda así rodeada por distintas formas de violencia que poco a poco dejan de parecer pequeñas señales para convertirse en una amenaza real.

Del corrido a las señales de alerta

Uno de los intereses principales de Gabriel Ramos fue utilizar la historia de Rosita Alvírez para hablar de aquellas conductas que muchas veces se normalizan dentro de las relaciones.

Por eso, El desaire funciona también como una especie de mapa de señales de alerta. Los celos, la manipulación, el aislamiento, el control y el acoso aparecen como piezas de una violencia que puede crecer gradualmente.

La película propone observar ese proceso desde el punto de vista de Rosa. No se trata de preguntarse qué hizo ella para provocar la tragedia, sino de reconocer cómo se construye la violencia a su alrededor.

El propio director ha explicado que la historia tiene un significado personal para él, entre otras razones por tener dos hijas adolescentes. Su intención fue construir una película que pudiera funcionar también como una forma de reconocer las señales de alerta dentro de futuras relaciones.

Saltillo también es protagonista

Una de las particularidades de El desaire es su apuesta por mostrar una ciudad mexicana distinta a los escenarios habituales del cine nacional.

La película fue filmada a partir de octubre de 2023 en diferentes puntos de Saltillo y Ramos Arizpe, en Coahuila. La producción contó con el apoyo del Ayuntamiento de Saltillo y con la participación de estudiantes y profesionales vinculados con el Epic Film Institute y la Universidad Carolina.

La elección de estos escenarios permite que la historia tenga una identidad propia y que Saltillo forme parte activa de la narración, desde sus calles hasta algunos de sus espacios reconocibles.

Una historia que ya había llegado al cine

La relación entre Rosita Alvírez y el cine mexicano tampoco comienza con esta película.

La historia ya había sido llevada a la pantalla en Yo maté a Rosita Alvírez, de 1947, y posteriormente en Rosita Alvírez, destino sangriento, de 1982.

El nuevo filme retoma aquella tradición, pero cambia radicalmente la pregunta. Ya no se trata solamente de reconstruir la tragedia de una mujer cuyo nombre quedó convertido en canción, sino de preguntarse qué ocurre antes de que llegue el desenlace y qué señales pudieron advertirlo.

Un corrido que sigue sonando

La historia de Rosita Alvírez forma parte de una tradición musical profundamente arraigada en México. El corrido ha sido interpretado por figuras como Antonio Aguilar, Las Hermanas Padilla, Eulalio González y Jenni Rivera, entre otros artistas.

Quizá ahí radica una de las apuestas más interesantes de El desaire: tomar una historia que pertenece a la memoria musical mexicana y escucharla nuevamente desde el presente.

El resultado es una película que utiliza un relato conocido para plantear una conversación distinta. Rosita ya no es solamente el personaje de un corrido antiguo. Es una mujer con sueños, trabajo, estudios y decisiones propias.

Y esa diferencia cambia por completo la historia.

El desaire ya está en cines

Después de presentarse en festivales nacionales e internacionales, la película llegó a las salas comerciales de México el 3 de septiembre de 2026. La producción ha obtenido 25 reconocimientos, entre ellos los premios a Mejor Película y Mejor Actriz para Vico Escorcia en el Love and Hope International Film Festival de Barcelona.

Con El desaire, un corrido nacido hace más de un siglo vuelve a escucharse, esta vez desde el cine y con una pregunta distinta: ¿qué pasaría si la historia de Rosita Alvírez pudiera contarse desde su propia mirada?