El lobo mexicano enfrenta una nueva amenaza por Trump en Estados Unidos

Trump abre la puerta a retirar la protección del lobo gris mexicano.

El lobo gris mexicano vuelve a encontrarse ante un escenario delicado. Este viernes 5 de septiembre de 2026, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó una orden ejecutiva que instruye al secretario del Interior, Doug Burgum, a revisar si los lobos grises y los lobos grises mexicanos deben continuar protegidos por la Ley de Especies en Peligro de Extinción.

La decisión establece un plazo de 90 días para determinar si existen razones para retirar esas protecciones. Por ahora, la orden no significa que el lobo mexicano haya perdido su estatus de especie protegida, pero sí abre formalmente la posibilidad de modificarlo.

El anuncio llega en respuesta a las demandas de rancheros y productores ganaderos del oeste de Estados Unidos, quienes sostienen que los lobos pueden provocar pérdidas al atacar al ganado. La administración de Trump plantea la revisión como una medida para atender estos conflictos.

Una especie que todavía lucha por recuperarse

El momento resulta especialmente sensible para el lobo gris mexicano, una de las poblaciones de lobo más amenazadas de Norteamérica. De acuerdo con cifras del Grand Canyon Wolf Recovery Project, actualmente quedan apenas 317 ejemplares en libertad.

La población enfrenta además problemas genéticos importantes, consecuencia de décadas de reducción y aislamiento poblacional. Por eso, cualquier cambio en las medidas de protección podría tener consecuencias relevantes para un programa de recuperación que lleva décadas en marcha.

El lobo mexicano, conocido científicamente como Canis lupus baileyi, es la subespecie de lobo más pequeña de Norteamérica y tiene una presencia histórica que se extiende por territorios del norte de México y el suroeste de Estados Unidos.

¿Qué busca cambiar Trump?

La orden presidencial pide determinar si los lobos grises y lobos grises mexicanos cumplen todavía con los criterios necesarios para permanecer bajo la protección federal.

El argumento central de la administración estadounidense está relacionado con los conflictos entre depredadores y ganadería. Los productores sostienen que los ataques contra sus animales representan pérdidas económicas y buscan una mayor libertad para responder ante la presencia de lobos.

Sin embargo, retirar una especie de la protección federal no ocurre automáticamente con la firma de una orden presidencial. Primero debe realizarse la revisión correspondiente y, en este caso, Doug Burgum tendrá 90 días para tomar una decisión.

No es la primera vez que ocurre

El intento tampoco es completamente nuevo. Durante su primer mandato presidencial, Trump ya había impulsado el retiro de los lobos grises de la lista federal de especies en peligro de extinción.

Aquella decisión terminó siendo anulada por un tribunal, por lo que las protecciones federales volvieron a aplicarse. Ahora, durante su segundo mandato, la administración estadounidense vuelve a poner sobre la mesa la posibilidad de modificar el estatus de estos animales.

El conflicto con los rancheros

La discusión gira alrededor de un problema real: la convivencia entre la ganadería y los grandes depredadores.

Los defensores de los lobos señalan, sin embargo, que existen programas estatales y federales destinados a compensar a los ganaderos por pérdidas provocadas por la depredación. También existen medidas para reducir los encuentros entre lobos y ganado, como retirar animales muertos de los terrenos de pastoreo y aumentar la vigilancia de los rebaños.

Para las organizaciones conservacionistas, fortalecer estas estrategias podría ofrecer una alternativa frente a la eliminación de las protecciones.

317 lobos y una historia que todavía no termina

La cifra resulta difícil de ignorar: 317 lobos mexicanos en libertad.

Después de décadas de trabajo científico, programas de reproducción, reintroducción y seguimiento de ejemplares, la recuperación de esta especie continúa siendo un proceso frágil. Los desafíos genéticos hacen que cada generación tenga una importancia particular para garantizar la diversidad necesaria para su supervivencia.

Por eso, la revisión anunciada en Estados Unidos trasciende una discusión sobre ganadería. También representa una nueva prueba para uno de los programas de conservación de fauna silvestre más complejos de Norteamérica.

Durante los próximos 90 días, la atención estará puesta en el Departamento del Interior estadounidense. De su decisión dependerá si el lobo gris mexicano mantiene las mismas salvaguardas federales o si comienza una nueva etapa para una especie que, después de estar prácticamente al borde de desaparecer, todavía intenta recuperar su lugar en los paisajes del norte del continente.