Fábulas para dormir: Josué Mejía convierte la memoria de México en una instalación

Fábulas para dormir, de Josué Mejía, llega al Laboratorio Arte Alameda con una instalación que revisa la educación y el imaginario nacional de México.

Hay historias que aprendimos antes incluso de saber que eran historias. Imágenes, símbolos y relatos que pasaron de los libros a las aulas y de las aulas a nuestra manera de entender México. Sobre esa memoria trabaja el artista Josué Mejía en Fábulas para dormir, una instalación de sitio específico que actualmente puede visitarse en el Laboratorio Arte Alameda, en el Centro Histórico de la Ciudad de México.

La exposición abrió al público el 13 de junio de 2026 y permanecerá hasta el 18 de octubre de 2026. La obra ocupa la Capilla de Dolores del recinto y establece un diálogo con el mural Los Informantes de Sahagún, de Federico Cantú, mientras recupera imágenes provenientes de los Libros de Lectura para uso de las Escuelas Nocturnas de Trabajadores, publicados entre 1938 y 1940.

Los libros que enseñaban a mirar México

Para construir la instalación, Josué Mejía vuelve la mirada hacia una serie de materiales pedagógicos impulsados por la Secretaría de Educación Pública durante el periodo cardenista.

Aquellos libros estaban dirigidos a trabajadores que acudían a las escuelas nocturnas y tenían una función que iba mucho más lejos de enseñar a leer. Sus páginas incorporaban grabados realizados por integrantes de la Liga de Escritores y Artistas Revolucionarios, convirtiendo la imagen en una herramienta para transmitir ideas sobre la sociedad, el trabajo y el país que se estaba construyendo después de la Revolución.

En Fábulas para dormir, esas imágenes dejan de pertenecer únicamente al pasado. Mejía las recupera, las transforma y las coloca frente al visitante como vestigios de una época en la que educar también significaba construir una determinada idea de nación.

Una capilla entre la memoria y los sueños

La elección del espacio tampoco es casual.

La instalación fue concebida específicamente para la Capilla de Dolores, una estructura arquitectónica del siglo XVIII que forma parte del antiguo convento de San Diego, actual Laboratorio Arte Alameda. Antes de convertirse en museo, este espacio incluso había sido proyectado para albergar una biblioteca, una vocación que finalmente no llegó a concretarse.

Ahora, décadas después, los libros regresan simbólicamente a ese lugar.

La instalación establece así una relación entre arquitectura, educación, memoria y conocimiento, como si las distintas épocas del edificio pudieran conversar a través de las imágenes.

El mural que permanece en penumbra

Uno de los elementos más interesantes de la exposición es su relación con Los Informantes de Sahagún, mural realizado por Federico Cantú.

La obra permanece deliberadamente en penumbra mientras la instalación de Mejía ocupa el espacio. El contraste propone una conversación entre dos formas de representar y transmitir conocimiento: el muralismo mexicano y la gráfica pedagógica.

Ambas pertenecen a momentos distintos, pero comparten algo fundamental: utilizaron las imágenes para contar una versión de México.

En ese encuentro, Fábulas para dormir plantea una pregunta sencilla pero incómoda: ¿quién decide las imágenes con las que aprendemos a imaginar un país?

Una exposición para mirar desde otra posición

La instalación también transforma la manera tradicional de recorrer una exposición. Su composición invita a observar las imágenes desde una perspectiva distinta, incluso acostados, dejando que los elementos suspendidos construyan una experiencia cercana al sueño.

El título adquiere entonces otro sentido. Las fábulas no son solamente aquellas historias que se cuentan antes de cerrar los ojos. También pueden ser los relatos que una sociedad repite hasta convertirlos en memoria colectiva.

Mejía utiliza esa idea para revisar los restos visuales de una época marcada por la educación popular, las utopías sociales y la construcción de una identidad nacional.

¿Cuándo y dónde visitar Fábulas para dormir?

Fábulas para dormir, de Josué Mejía, puede visitarse hasta el domingo 18 de octubre de 2026 en el Laboratorio Arte Alameda, ubicado en Dr. Mora 7, Centro Histórico, alcaldía Cuauhtémoc, Ciudad de México.

El recinto abre de martes a domingo, de 9:00 a 17:00 horas. La entrada general tiene un costo de 45 pesos. El acceso es gratuito para estudiantes y maestros con credencial vigente, personas beneficiarias del Inapam, personas con discapacidad y menores de 13 años. Además, los domingos la entrada es libre para todo público.

Fábulas para dormir forma parte del nuevo ciclo expositivo del Laboratorio Arte Alameda, que reabrió sus puertas después de un periodo de conservación y restauración de su infraestructura. Junto con esta instalación se presentan Pentimento, de Pablo Rasgado, y Estado suspendido, del colectivo TRES.

Más que una exposición sobre libros antiguos, la propuesta de Josué Mejía funciona como una invitación a revisar las imágenes que heredamos. Porque algunas historias se cuentan para dormir, pero otras permanecen despiertas durante generaciones.