¿A 9 años del Día Cero? Estas son las zonas de CDMX que enfrentan mayor riesgo hacia 2035

Especialistas han advertido que, sin medidas de adaptación, algunas zonas de la capital podrían enfrentar condiciones de habitabilidad cada vez más difíciles hacia 2035.

CDMX se hunde hasta 40 cm al año por la extracción de agua y el peso de las construcciones. Un fenómeno llamado subsidencia, que ya alcanzó un punto de no retorno.

La Ciudad de México vive una paradoja silenciosa: mientras algunas de sus zonas enfrentan escasez de agua, el terreno sobre el que están construidas continúa hundiéndose. La capital se levanta sobre el antiguo sistema lacustre del Valle de México y buena parte de su estabilidad depende de un subsuelo que durante décadas ha sido sometido a una intensa extracción de agua.

El fenómeno tiene un nombre preciso: subsidencia. Se trata del hundimiento progresivo del terreno provocado, entre otros factores, por la extracción de agua del subsuelo y la compactación de las arcillas. En distintas partes de la capital se han registrado descensos de entre 10 y 30 centímetros al año, mientras que en algunos puntos se han documentado velocidades de hasta 40 centímetros anuales.

Por eso, cuando se habla de un posible “Día Cero” para la CDMX, no se trata únicamente de imaginar el momento en que salga agua de las llaves. El escenario planteado por especialistas combina escasez hídrica, hundimientos, inundaciones, deterioro de infraestructura y desplazamiento de población.

¿Por qué 2035?

En 2025, especialistas de la UNAM advirtieron que, si no se implementan medidas de adaptación urbana y manejo del agua, algunas zonas de la capital podrían enfrentar condiciones de inhabitabilidad hacia 2035. Desde septiembre de 2026, ese horizonte se encuentra a aproximadamente nueve años.

La cifra debe entenderse con cuidado: no significa que toda la Ciudad de México vaya a quedar inhabitable en 2035, ni que exista una fecha oficial establecida como Día Cero. Se trata de una advertencia sobre determinadas zonas particularmente vulnerables ante la combinación de hundimiento, inundaciones y problemas de abastecimiento.

El problema del agua ya es tangible. Datos del Gobierno de la Ciudad de México, con base en la ENIGH 2022, registraron 593 mil 268 viviendas que no recibían agua entubada de la red pública diariamente. De ellas, 250 mil 452 viviendas recibían agua cada tercer día, 154 mil 523 dos veces por semana, 104 mil 839 una vez por semana y 83 mil 454 de manera esporádica.

Las cinco alcaldías que concentran la preocupación

Las zonas señaladas por especialistas se encuentran principalmente en Iztapalapa, Tláhuac, Gustavo A. Madero, Iztacalco y Cuauhtémoc. Todas forman parte de una ciudad construida sobre antiguos terrenos lacustres y presentan distintos grados de vulnerabilidad ante la subsidencia.

Iztapalapa

Iztapalapa aparece entre las zonas más comprometidas. En algunos puntos de la alcaldía se han registrado hundimientos de hasta 40 centímetros por año, una velocidad que tiene consecuencias directas sobre calles, viviendas, tuberías e infraestructura.

El problema tampoco es exclusivamente futuro. En septiembre de 2026 se tenían identificadas 2 mil 984 grietas en el espacio público de la alcaldía y se estimaba que alrededor de mil 600 familias podrían verse afectadas por sus trayectorias. Entre las zonas con mayor incidencia se encuentran Santa Martha Acatitla, El Molino, Ejidos de Santa María Aztahuacán y El Rosario, además de sectores de Acatitla, Aztahuacán, Quetzalcóatl y Tezonco.

Tláhuac

Tláhuac comparte buena parte de las condiciones geológicas que hacen vulnerable al oriente de la capital. La presencia de antiguos terrenos lacustres, la extracción de agua y la compactación del subsuelo generan un escenario particularmente delicado frente al hundimiento y las inundaciones.

Gustavo A. Madero

En Gustavo A. Madero, el problema forma parte de una franja territorial donde la subsidencia puede afectar progresivamente la infraestructura urbana. El riesgo se relaciona con un fenómeno que no ocurre de manera uniforme: una calle puede presentar condiciones distintas a otra ubicada a pocos kilómetros.

Iztacalco

Iztacalco también figura entre las alcaldías identificadas por especialistas, particularmente por su ubicación sobre antiguos terrenos lacustres y su exposición a los procesos de hundimiento que afectan a buena parte del oriente y centro de la capital.

Cuauhtémoc

En Cuauhtémoc, una de las zonas más urbanizadas de la ciudad, el hundimiento también es visible. En algunos puntos se han registrado descensos superiores a 10 centímetros por año. El deterioro del subsuelo puede terminar reflejándose en desniveles, daños estructurales y modificaciones constantes de la infraestructura.

Una paradoja: falta de agua e inundaciones

La crisis resulta especialmente compleja porque la escasez y las inundaciones pueden ocurrir en los mismos territorios. Cuando llueve intensamente, el agua encuentra cada vez menos superficies naturales por donde infiltrarse; al mismo tiempo, la extracción excesiva del acuífero contribuye a la compactación del terreno.

La Comisión Nacional del Agua reporta para el acuífero de la Zona Metropolitana de la Ciudad de México una recarga media anual de 512.8 hectómetros cúbicos, frente a un volumen de extracción de aproximadamente 993.23 hectómetros cúbicos al año. La diferencia muestra la dimensión de la presión sobre el recurso subterráneo.

De acuerdo con especialistas de la UAM, la extracción del acuífero metropolitano se encuentra entre 50 y 53 por ciento por encima de su capacidad de recarga, lo que significa que se está retirando más agua de la que el sistema puede recuperar naturalmente.

¿La ciudad tiene alternativas?

El escenario no está escrito. La adaptación urbana, la recuperación de zonas de infiltración, el aprovechamiento del agua de lluvia y una reducción de la presión sobre los acuíferos forman parte de las medidas que pueden modificar la trayectoria actual.

La capital ya ha comenzado a desarrollar proyectos destinados a recuperar agua de lluvia. En 2025 se puso en marcha el programa de 100 Puntos de Acupuntura Hídrica, que contempla pozos de absorción, rehabilitación de infraestructura de infiltración y acciones en alcaldías como Iztapalapa, Tlalpan, Xochimilco, Álvaro Obregón y Cuajimalpa.

La pregunta, entonces, no es solamente si la Ciudad de México llegará a 2035 con agua suficiente. También está en juego qué partes de la ciudad podrán sostener viviendas, calles, transporte, servicios e infraestructura mientras el terreno continúa descendiendo.

Faltan nueve años para 2035, pero el fenómeno ya está ocurriendo. La discusión sobre el futuro de la capital comienza mucho antes de cualquier supuesto Día Cero: ocurre hoy, en las grietas de una calle, en una vivienda que recibe agua cada tercer día y en un acuífero del que se extrae prácticamente el doble de lo que logra recargarse.