La UNAM explica por qué el Atlántico sigue sin huracanes en octubre de 2026 y cómo influyen El Niño y las condiciones atmosféricas.
La temporada de huracanes de 2026 en el océano Atlántico atraviesa una situación extraordinaria: hasta el 30 de septiembre, ningún sistema había alcanzado la categoría de huracán, pese a que ya se habían registrado ocho tormentas tropicales. La ausencia resulta especialmente llamativa porque agosto, septiembre y octubre suelen concentrar buena parte de la actividad ciclónica.
La investigadora Christian Domínguez Sarmiento, del Instituto de Ciencias de la Atmósfera y Cambio Climático de la UNAM, explicó que esta calma responde a una combinación de factores oceánicos y atmosféricos, entre ellos la influencia de El Niño y la Oscilación Cuasi Bienal. Sin embargo, el fenómeno no significa que los huracanes hayan desaparecido ni que las costas estén fuera de peligro.
Un Atlántico sin huracanes en plena temporada
La temporada oficial de huracanes en el Atlántico comenzó el 1 de junio y concluirá el 30 de noviembre de 2026. Aunque los ciclones pueden formarse durante todo ese periodo, septiembre suele ser uno de los meses más activos, por lo que llegar a octubre sin un solo huracán representa una anomalía meteorológica importante.
Hasta el cierre de septiembre, los ocho sistemas tropicales con nombre registrados eran Arthur, Bertha, Cristóbal, Dolly, Edouard, Fay, Gonzalo y Hanna. Todos permanecieron por debajo de la intensidad necesaria para ser clasificados como huracanes.
El antecedente histórico ayuda a dimensionar lo ocurrido. En 2002, el huracán Gustav se formó el 11 de septiembre, mientras que en 2013 Humberto alcanzó esa categoría en la misma fecha. En contraste, la temporada de 2026 llegó al final de septiembre sin registrar ninguno, lo que constituye el inicio más tardío sin huracanes desde el comienzo de la vigilancia satelital moderna, en la década de 1960.
¿Por qué no se están formando huracanes?
La explicación no está en un océano incapaz de producir tormentas, sino en las condiciones atmosféricas que dificultan que estas se organicen y ganen fuerza. Para que un ciclón tropical se desarrolle necesita que coincidan varios elementos: agua superficial cálida, generalmente de alrededor de 26.5 °C o más, suficiente humedad y vientos que no cambien demasiado de velocidad o dirección con la altura.
Este último factor se conoce como cizalladura vertical del viento. Cuando es demasiado intensa, puede desorganizar la estructura de una tormenta y evitar que su circulación se fortalezca hasta convertirse en huracán. Por eso, incluso con temperaturas oceánicas favorables, el desarrollo de estos sistemas puede verse limitado.
El Niño modifica las condiciones atmosféricas
Uno de los factores señalados por la especialista es El Niño, un fenómeno climático que altera la circulación atmosférica a escala regional y global. En determinadas zonas del Atlántico, puede favorecer una mayor cizalladura vertical, lo que dificulta que las tormentas tropicales se consoliden.
Su influencia también es relevante para México, particularmente en el golfo de México y el mar Caribe, regiones donde los cambios atmosféricos pueden reducir las condiciones favorables para el desarrollo de ciclones. No obstante, El Niño no actúa de la misma manera en toda la cuenca ni explica por sí solo lo sucedido durante esta temporada.
La influencia de la Oscilación Cuasi Bienal
A este escenario se suma la Oscilación Cuasi Bienal (QBO, por sus siglas en inglés), una variación natural de los vientos en la estratósfera tropical que alterna entre fases del este y del oeste aproximadamente cada 24 a 30 meses.
Sus cambios pueden influir en la circulación atmosférica tropical y, en determinadas circunstancias, relacionarse con variaciones en la actividad ciclónica. La investigación citada por la UNAM apunta a que la interacción entre la QBO y El Niño ha contribuido a mantener condiciones poco favorables para la formación e intensificación de huracanes. Se trata de una combinación de factores, no de una causa única y definitiva.
¿Significa que México está a salvo de los huracanes?
La respuesta es no. Una tormenta tropical también puede provocar daños graves, incluso si nunca alcanza la categoría de huracán. Las lluvias intensas pueden causar inundaciones, desbordamientos de ríos y deslaves, mientras que los sistemas que se intensifican pueden generar vientos destructivos, oleaje elevado y mareas de tormenta en zonas costeras.
El peligro depende de la trayectoria, el tamaño, la duración y la intensidad del fenómeno, además de las condiciones de las comunidades que se encuentran en su camino. Por eso, una temporada con menos huracanes no equivale necesariamente a una temporada sin consecuencias.
Para México, esto implica mantener la atención en los avisos meteorológicos, particularmente en los estados costeros del golfo de México y del Caribe. La ausencia de huracanes no elimina la posibilidad de que se forme uno en las próximas semanas, ni descarta que una tormenta tropical produzca precipitaciones peligrosas.
¿Todavía puede formarse un huracán en octubre o noviembre?
Sí. La temporada del Atlántico permanece activa hasta el 30 de noviembre, y las condiciones atmosféricas que han limitado la actividad ciclónica pueden cambiar. Si disminuye la cizalladura y coinciden los demás ingredientes necesarios, una tormenta tropical podría organizarse y alcanzar la categoría de huracán.
Si 2026 concluyera sin que se formara ninguno, sería un caso excepcional en los registros históricos. La UNAM señala que 1907 y 1914 figuran entre los años en que no se reportaron huracanes en el Atlántico, aunque los registros anteriores a la vigilancia satelital moderna tienen limitaciones importantes.
La extraña calma de este año recuerda que el comportamiento de los océanos depende de un equilibrio complejo entre temperatura, humedad y circulación atmosférica. Por ahora, los huracanes no han desaparecido: simplemente no han encontrado las condiciones necesarias para desarrollarse en el Atlántico durante esta temporada. Y mientras el calendario ciclónico no termine, la prevención sigue siendo indispensable.

