Pagos digitales: La propuesta busca reducir gradualmente el uso de efectivo y ampliar los pagos digitales en comercios, servicios y trámites.
La forma de pagar en México podría comenzar a cambiar de manera importante. La Cámara de Diputados aprobó el 6 de octubre de 2026 la Ley de Economía Digital para Pagos Digitales y Electrónicos, una iniciativa que busca acelerar el uso de tarjetas, transferencias, códigos QR, tecnología NFC y otros medios digitales. Sin embargo, hay una precisión importante: el efectivo todavía no desaparece y la iniciativa aún no entra en vigor, pues fue turnada al Senado para continuar su proceso legislativo.
La discusión ha generado una pregunta inevitable: ¿México se encamina hacia un país sin efectivo? La respuesta, por ahora, es no. Lo que plantea la nueva legislación es una reducción gradual del uso de dinero en efectivo, con la posibilidad de establecer determinados sectores o actividades donde los pagos digitales sean la vía principal o incluso la única forma de pago aceptada.
¿Qué aprobó exactamente la Cámara de Diputados?
El dictamen fue aprobado en lo general y en lo particular con 330 votos a favor, 122 en contra y ninguna abstención en la votación de los artículos no reservados. La iniciativa fue presentada originalmente el 9 de septiembre de 2026 y plantea crear un marco nacional para impulsar la adopción de medios de pago electrónicos y digitales.
La propuesta contempla que autoridades federales, estatales y municipales habiliten infraestructura para recibir pagos digitales en trámites y servicios. También establece obligaciones para proveedores de bienes y servicios, quienes deberán informar qué medios electrónicos tienen disponibles y contar con mecanismos para enfrentar posibles fallas.

¿Entonces desaparecerá el efectivo?
No. Al menos no de manera general ni inmediata. La iniciativa busca disminuir progresivamente su utilización, pero no establece que los billetes y monedas dejen de existir en México.
Uno de los puntos que ha llamado más la atención es la posibilidad de que la Secretaría de Hacienda y Crédito Público determine sectores estratégicos o actividades específicas donde los medios de pago electrónicos y digitales sean obligatorios. Entre los sectores señalados durante la discusión se encuentran las gasolineras y las casetas de cobro carretero, ámbitos donde la transición digital ya comenzó.
La propia iniciativa contempla además que, cuando exista una contingencia que impida realizar un pago digital, pueda utilizarse efectivo o cheque. Es decir, el dinero físico no desaparece de la noche a la mañana y seguirá siendo una alternativa ante determinadas circunstancias.
Del billete al celular
La transformación propuesta tiene que ver con algo más amplio que dejar de cargar billetes en la cartera. El objetivo es construir una economía de pagos digitales, donde pagar desde el teléfono, utilizar una tarjeta o escanear un código QR resulte tan cotidiano como entregar efectivo.
Entre las herramientas que contempla la iniciativa se encuentran las transferencias electrónicas, las tarjetas bancarias, los códigos QR, la tecnología NFC y los servicios financieros digitales. También busca aprovechar sistemas que ya existen en México, como SPEI y CoDi, para facilitar transferencias inmediatas y pagos desde dispositivos móviles.
Para los comercios, esto podría significar una transformación importante. La propuesta busca que puedan recibir pagos directamente desde un teléfono y con mecanismos digitales que reduzcan la necesidad de utilizar efectivo.

La CURP Digital también entra en escena
La Ley de Economía Digital no se limita a los pagos. Uno de sus componentes más relevantes es la posibilidad de utilizar la CURP Digital como mecanismo de confianza para contratar servicios financieros de manera digital.
La iniciativa también contempla un Expediente Digital Ciudadano, con el propósito de facilitar el acceso y utilización de documentos e información de las personas mediante herramientas digitales.
En otras palabras, el proyecto forma parte de una transformación más amplia en la relación cotidiana entre ciudadanos, bancos, comercios y gobierno, donde cada vez más operaciones podrían realizarse desde una computadora o un teléfono.
El gran reto: no todos viven en la misma realidad digital
La digitalización puede hacer más sencillos muchos pagos y trámites, pero también plantea una pregunta fundamental: ¿qué ocurre con las personas que todavía dependen del efectivo?
Durante la discusión en Diputados surgieron preocupaciones relacionadas con la conectividad, la falta de cuentas bancarias, el acceso a dispositivos y la infraestructura necesaria para que la transición funcione realmente en todo el territorio nacional. El debate resulta especialmente relevante en comunidades donde una conexión a internet inestable puede convertir un pago digital en un problema cotidiano.
Por eso, el éxito de esta transformación dependerá tanto de la tecnología como de la inclusión financiera y la conectividad. Digitalizar una economía no consiste únicamente en pedirle a las personas que dejen de utilizar efectivo, sino en garantizar que tengan alternativas que funcionen.
¿Qué cambia para los mexicanos por ahora con los pagos digitales?
Por el momento, nada cambia al pagar en una tienda, restaurante o establecimiento común. La aprobación de la Cámara de Diputados no significa que desde ahora esté prohibido utilizar efectivo.
El proyecto todavía debe ser revisado por el Senado de la República y completar el proceso legislativo correspondiente. Si finalmente entra en vigor, la transición hacia una economía con mayor presencia de pagos digitales será gradual y podría comenzar por determinados sectores.
Así que no, México no se queda sin efectivo mañana. Lo que acaba de comenzar es algo menos espectacular, pero posiblemente mucho más profundo: el intento de convertir al teléfono, la tarjeta y las transferencias digitales en protagonistas de la vida económica cotidiana.

