El Niño amenaza a CDMX con sequía, incendios y días de mala calidad del aire

CDMX se prepara para un 2027 más seco: los posibles efectos de El Niño.

La Ciudad de México podría enfrentar una primavera complicada en 2027. Menos lluvias, temperaturas elevadas, mayor riesgo de incendios y más días con mala calidad del aire forman parte de los escenarios previstos por especialistas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) ante el fortalecimiento del fenómeno de El Niño, que podría alcanzar una intensidad muy fuerte hacia finales de 2026.

Las previsiones ponen especial atención en el periodo de abril a junio de 2027, cuando el centro, sur y sureste de México podrían experimentar condiciones más secas de lo habitual. Aunque todavía no es posible asegurar la magnitud de estos efectos, el panorama plantea desafíos para una capital que cada temporada seca enfrenta problemas de calor, contaminación y disponibilidad de agua.

¿Qué es El Niño y por qué preocupa a México?

El Niño es un fenómeno climático asociado con el calentamiento anormal de las aguas superficiales del océano Pacífico ecuatorial. Este cambio altera la circulación atmosférica y modifica los patrones de lluvia y temperatura en distintas regiones del planeta.

De acuerdo con las previsiones difundidas por especialistas y organismos meteorológicos, el fenómeno podría fortalecerse durante los últimos meses de 2026. El Servicio Meteorológico Nacional informó en junio que existía una probabilidad del 63% de que alcanzara una intensidad muy fuerte entre noviembre de 2026 y enero de 2027.

Sus efectos no serán iguales en todo el país. Mientras algunas regiones podrían recibir más precipitaciones durante ciertos periodos, otras enfrentarían déficit de lluvia y temperaturas más altas, una combinación que favorece la sequedad del suelo y aumenta el riesgo de incendios.

Menos lluvias y riesgo de sequía en la capital

Para la región central de México, las proyecciones señalan condiciones potencialmente más secas durante la primavera de 2027. Los especialistas del Instituto de Ciencias de la Atmósfera y Cambio Climático de la UNAM advierten que entre abril y junio podría presentarse sequía en el centro, sur y sureste del país.

En la CDMX, este escenario podría complicar la gestión del agua, especialmente si las lluvias resultan insuficientes para recuperar las reservas y la humedad del suelo. Sin embargo, una previsión de menor precipitación no significa que toda la ciudad vaya a experimentar necesariamente una sequía severa: el resultado dependerá de las lluvias acumuladas, las temperaturas y las condiciones hidrológicas de los próximos meses.

Más incendios y una atmósfera más contaminada

Uno de los riesgos que más preocupan a los especialistas es la relación entre calor, falta de lluvia e incendios. Cuando la vegetación pierde humedad, resulta más vulnerable al fuego, y las condiciones secas pueden facilitar que las llamas se propaguen.

El humo de los incendios incorpora partículas y otros contaminantes a la atmósfera. Además, las temperaturas elevadas, la radiación solar intensa y ciertos compuestos presentes en el aire favorecen la formación de ozono troposférico, uno de los contaminantes que afectan la calidad del aire en el Valle de México.

Por ello, los pronósticos apuntan a la posibilidad de más días con mala calidad del aire durante la primavera de 2027. Esto no permite anticipar cuántas contingencias ambientales habrá ni confirmar que se active el Doble Hoy No Circula, medidas que dependen de las concentraciones registradas y de las decisiones de las autoridades.

¿Qué puede hacer la población ante este escenario?

Aunque el pronóstico todavía puede cambiar, hay medidas que ayudan a reducir la exposición durante los episodios de contaminación y calor. Consultar diariamente el Índice AIRE y SALUD, evitar el ejercicio intenso al aire libre cuando la calidad del aire sea mala y prestar atención a los avisos oficiales serán acciones importantes.

También conviene extremar precauciones durante los días calurosos, mantener una hidratación adecuada y evitar actividades que puedan provocar incendios en áreas con vegetación seca. Las personas con enfermedades respiratorias o cardiovasculares, así como niñas, niños y adultos mayores, deben seguir con especial atención las recomendaciones sanitarias.

Un pronóstico que seguirá bajo vigilancia

Por ahora, los efectos de El Niño sobre la CDMX durante 2027 siguen siendo una posibilidad sustentada en proyecciones climáticas, no un resultado definitivo. Los modelos meteorológicos se actualizan conforme se observa la evolución de las temperaturas oceánicas y de la atmósfera.

La primavera será un periodo clave para evaluar si las condiciones previstas se materializan. Mientras tanto, el seguimiento de los avisos del Servicio Meteorológico Nacional, la UNAM y las autoridades ambientales permitirá conocer con mayor precisión los riesgos de sequía, incendios y contaminación que podrían afectar a la capital.