Huellas de dinosaurios: En Apatzingán, especialistas identificaron más de 50 pisadas fosilizadas que podrían pertenecer a tres grupos de dinosaurios.
Hay lugares donde el pasado no necesita vitrinas ni reconstrucciones espectaculares para hacerse presente. A veces basta con mirar al suelo. En San Juan de los Plátanos, una comunidad de Apatzingán, Michoacán, un arroyo resguardaba más de 50 huellas fosilizadas de dinosaurios que caminaron por esta región hace aproximadamente 65 millones de años, cuando el territorio mexicano tenía un aspecto muy distinto al actual.
El descubrimiento comenzó después de que habitantes de la comunidad alertaran a especialistas sobre unas marcas que parecían demasiado grandes para pertenecer a cualquier animal contemporáneo. Investigadores del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) acudieron al sitio y confirmaron que se trataba de icnitas, el nombre científico de las huellas fósiles que permiten estudiar el movimiento de animales desaparecidos hace millones de años.

Tres grupos de dinosaurios habrían caminado por Michoacán
Las primeras observaciones apuntan a la presencia de tres grupos distintos de dinosaurios: grandes carnívoros, animales semejantes a los raptores y herbívoros de la familia de los hadrosaurios, conocidos popularmente como dinosaurios de pico de pato. La identificación todavía es preliminar, por lo que serán necesarios más estudios para precisar las especies.
Entre las marcas destacan las atribuidas a terópodos carnívoros, un grupo de dinosaurios bípedos cuyas huellas suelen mostrar tres dedos. Algunas podrían corresponder a animales de gran tamaño, mientras que otras serían de ejemplares más pequeños, semejantes a los integrantes de la familia de los dromeosáuridos. Los herbívoros, por su parte, ofrecen otra pista sobre la diversidad de animales que habitaban el paisaje.

¿Cómo son las huellas encontradas en Apatzingán?
El yacimiento se extiende sobre aproximadamente 40 metros cuadrados de roca sedimentaria, junto a un arroyo. Las pisadas identificadas miden entre 12 y 48 centímetros de longitud, con una anchura que puede alcanzar los 30 centímetros. Aunque hoy parezcan simples marcas sobre la piedra, cada una conserva información sobre la anatomía y el desplazamiento de sus antiguos habitantes.
Los especialistas analizan aspectos como la forma, el número de dedos, la profundidad y el tamaño de las impresiones. Estas características ayudan a distinguir grupos de dinosaurios y a reconstruir parte de sus movimientos. Además, todavía existen áreas por explorar, de modo que el número de huellas documentadas podría aumentar conforme avance la investigación.

Un paisaje mexicano que existía antes de la extinción
Hace unos 65 millones de años, durante el Cretácico tardío, los dinosaurios dominaban numerosos ecosistemas terrestres. La región que hoy conocemos como Michoacán formaba parte de un mundo geológico muy diferente, con condiciones ambientales que favorecían la presencia de animales de distintas dimensiones y hábitos alimenticios.
La cercanía del antiguo entorno con cuerpos de agua pudo ser importante para estos animales. Las huellas permiten explorar preguntas sobre hacia dónde caminaban, cómo se desplazaban y si diferentes grupos compartían un mismo espacio. No obstante, para establecer conclusiones más precisas será necesario estudiar el conjunto de evidencias y su contexto geológico.
El INAH ya trabaja en la documentación del hallazgo
Los trabajos de registro comenzaron el 21 de octubre de 2026 e incluyen el análisis de muestras de roca, la elaboración de modelos mediante fotogrametría y la creación de moldes de las pisadas. Estas técnicas permiten conservar registros detallados y examinar las huellas sin depender únicamente de su observación directa.
La investigación reúne especialistas de distintas disciplinas, entre ellos geólogos, arqueólogos, biólogos y paleontólogos. Su trabajo busca determinar con mayor precisión qué animales dejaron las marcas y qué información pueden aportar sobre la vida prehistórica de la región.

Michoacán amplía su mapa prehistórico
Con este descubrimiento, Apatzingán podría convertirse en el cuarto sitio de Michoacán con huellas de dinosaurios. Entre los antecedentes del estado se encuentran Playa Azul, en Lázaro Cárdenas; El Aguaje, en Aguililla, y una zona situada entre los municipios de Tiquicheo y Tuzantla.
En México existen poco más de 30 sitios registrados con icnitas de dinosaurios, distribuidos en estados como Coahuila, Puebla, Oaxaca, Chihuahua, Sonora y Durango, además de Michoacán. Cada yacimiento añade piezas a una historia que todavía guarda muchas preguntas por responder.
El valor del hallazgo también está en su origen: fueron los propios habitantes de San Juan de los Plátanos quienes dieron aviso sobre las marcas. Ahora, esas pisadas pueden convertirse en una puerta para acercar a nuevas generaciones a la paleontología y al patrimonio natural de su comunidad. Porque, mucho antes de los caminos, los pueblos y las ciudades, la tierra que hoy llamamos México ya guardaba historias bajo nuestros pies.


