Eternia: Arquitectura vertical, luz natural y más de 90 murales sobre mármol convierten este recinto mexiquense en un espacio de contemplación.
En México la muerte nunca ha sido una visita incómoda. La sentamos a la mesa con pan, la vestimos de Catrina y le abrimos camino con pétalos de cempasúchil. Pero mientras la tradición permanece, las ciudades cambian, y en Toluca el problema es tan concreto como el ladrillo: los cementerios tradicionales se están quedando sin terreno y las zonas céntricas ya no tienen dónde estirarse.
La respuesta llegó en forma de torre. Sobre la avenida Miguel Hidalgo, en el Barrio de San Bernardino, la Torre Eternia cumple su primer año de operaciones con 11 niveles dedicados a una idea sencilla y poderosa: si el suelo se acaba, la memoria puede crecer hacia arriba. El recinto se ha convertido en un referente de arquitectura funeraria vertical, pensado para optimizar el espacio urbano y ofrecer a las familias mexiquenses un lugar integral de paz.

Una despedida que cambió de forma
Las costumbres también se mueven. En el Valle de Toluca, la cremación ya representa cerca de la mitad de los servicios funerarios, una cifra que habla de familias que buscan otras maneras de honrar a los suyos. Sumado a la presión sobre los panteones, el panorama pedía algo más que un rincón disponible: pedía un memorial a la altura del cariño.

Once pisos para acompañar cada momento
Eternia resuelve el ciclo completo de la despedida bajo un mismo techo. Cuenta con 8 salas de velación equipadas con suites privadas, un showroom, salas de entrega de cenizas y 2 capillas para servicios religiosos. Aquí caben la vigilia larga con café de olla, la misa con rosario en mano y las ceremonias de colocación de cenizas, que permiten despedidas en distintos tiempos, según lo que cada familia necesite.
La arquitectura juega a favor del silencio. Geometrías abiertas, proporciones amplias y una entrada calculada de luz natural recorren los espacios como lo haría el sol entre los vitrales del Cosmovitral: sin prisa, invitando a quedarse. El crecimiento de la mancha urbana encuentra aquí una solución moderna que no le quita a la muerte su mística mexicana.

El piso 8, una galería para la memoria
El corazón del recinto late en el octavo nivel. Ahí se reúnen más de 7 mil nichos colocados en muros intervenidos con más de 90 obras monumentales de óleo sobre mármol de temática bíblica, creadas por el artista Rubén García Mendoza y su equipo. Los murales le dan a Eternia una identidad visual propia y transforman cada pared en un espacio de contemplación, donde los detalles pictóricos acompañan la visita como un rezo pintado.
La visión no se detiene ahí. El proyecto contempla abrir más niveles bajo este mismo formato hasta superar los 15 mil nichos, con capacidad para hasta seis urnas por gaveta. Así, varias generaciones de una misma familia pueden reunirse en un solo lugar, como en aquellas sobremesas eternas de domingo, y la inversión se aprovecha a largo plazo.
En una ciudad que mira de frente al Nevado de Toluca, Eternia propone otra forma de altura: la de recordar con dignidad, con belleza y con espacio suficiente para que nadie se quede fuera de la foto familiar.
La transformación de los servicios funerarios también se refleja en las preferencias de las familias. De acuerdo con estimaciones del sector funerario del Valle de Toluca por parte del INEGI en 2025, la cremación representa aproximadamente el 50% de los servicios funerarios de la región. Ante este panorama y la creciente presión sobre el espacio disponible en los panteones, Eternia apuesta por un modelo de memorial vertical que responde a las nuevas necesidades de las familias y ofrece un espacio destinado a preservar la memoria de sus seres queridos.
“En Eternia sabemos que el futuro de las ciudades es vertical y que la gente merece más que un lugar: una experiencia que permita volver a encontrarse con quienes se adelantaron en el camino”, señaló Alejandro Rivera, Director Comercial de Eternia. “Como fieles guías y acompañantes, buscamos dignificar el proceso más humano que existe, ofreciendo un espacio íntimo de paz donde los familiares puedan pausar y reencontrarse con sus seres queridos”.


