El AICM tendrá estacionamiento de corta estancia para taxis de aplicación

El Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM) es una de las infraestructuras más dinámicas del país. Por sus dos terminales pasan diariamente miles de viajeros nacionales e internacionales que, tras aterrizar, buscan la manera más rápida de continuar su trayecto hacia distintos puntos de la ciudad. En ese complejo ecosistema de movilidad conviven taxis autorizados, transporte público, servicios privados y, desde hace más de una década, plataformas digitales de transporte.

En los últimos años, el crecimiento de los taxis solicitados por aplicación —como Uber o DiDi— ha transformado la manera en que muchos pasajeros se trasladan desde y hacia el aeropuerto. La comodidad de pedir un vehículo desde el celular y conocer el costo estimado del viaje ha hecho que estos servicios se vuelvan una alternativa frecuente para quienes llegan a la capital. Incluso, en algunos casos, pueden resultar más económicos que los taxis tradicionales del aeropuerto.

Sin embargo, el aumento en su uso también ha generado nuevos retos para la logística del aeropuerto. La presencia constante de vehículos esperando pasajeros, las zonas de ascenso improvisadas y el intenso flujo vehicular en las inmediaciones de las terminales han evidenciado la necesidad de ordenar este servicio.

Un espacio para ordenar la movilidad

Ante este escenario, autoridades federales y aeroportuarias trabajan en la habilitación de un estacionamiento de corta estancia destinado a taxis de aplicación. La idea es crear un punto específico donde los conductores puedan esperar solicitudes de viaje sin ocupar los accesos principales del aeropuerto ni generar congestionamientos.

El espacio estaría ubicado en un predio cercano a las instalaciones aeroportuarias, fuera de la zona federal, lo que permitirá que los vehículos se concentren en un área definida mientras reciben solicitudes de pasajeros a través de las aplicaciones móviles.

Este estacionamiento funcionará como una especie de punto de espera temporal: los conductores podrán permanecer ahí hasta recibir una solicitud y después dirigirse a recoger a su pasajero. La medida busca reducir el desorden vehicular en las terminales y ofrecer una operación más clara para todos los actores involucrados.

Una solución a un conflicto histórico

El anuncio también surge en medio de un debate que ha acompañado al aeropuerto durante años: la convivencia entre taxis concesionados y servicios de transporte por aplicación.

Los taxistas autorizados del aeropuerto han señalado en repetidas ocasiones que las plataformas digitales operan bajo condiciones distintas, mientras que los conductores de apps argumentan que los usuarios buscan opciones más flexibles y económicas. Esta tensión incluso ha derivado en protestas y bloqueos en los accesos al aeropuerto.

La creación de un estacionamiento de corta estancia intenta encontrar un punto de equilibrio. Al establecer reglas claras y espacios definidos para cada modalidad de transporte, las autoridades pretenden mejorar la convivencia entre los distintos servicios y garantizar que los pasajeros puedan elegir libremente cómo trasladarse.

Pensando en la experiencia del viajero

Más allá de la discusión entre modelos de transporte, el objetivo central de esta iniciativa es mejorar la experiencia de quienes utilizan el aeropuerto.

Con una zona designada para taxis de aplicación, se espera que el flujo vehicular sea más ordenado y que los pasajeros encuentren su transporte con mayor facilidad. Además, al evitar que los vehículos se estacionen o detengan en carriles de acceso, se busca agilizar la circulación en una de las zonas con mayor tránsito de la ciudad.

Este tipo de ajustes forman parte de una serie de cambios que el aeropuerto capitalino ha impulsado en los últimos años para modernizar su operación y adaptarse a nuevas dinámicas de movilidad urbana.

Un aeropuerto en transformación

El AICM no solo es una puerta de entrada a la Ciudad de México; también es un punto donde se reflejan los cambios tecnológicos y sociales de la movilidad contemporánea. La aparición de aplicaciones de transporte, los nuevos hábitos de los viajeros y la necesidad de optimizar los flujos de pasajeros obligan a repensar constantemente cómo funcionan los aeropuertos.

La creación de un estacionamiento de corta estancia para taxis de aplicación es, en ese sentido, un pequeño pero significativo paso hacia una operación más ordenada, flexible y acorde con los tiempos actuales.

En una ciudad que nunca deja de moverse, incluso los aeropuertos deben reinventarse para seguir el ritmo.