Descubren en Nuevo León reptil marino que vivió hace 70 millones de años en México

Hace millones de años, el territorio que hoy reconocemos como el noreste de México no era árido ni polvoriento. En su lugar, un mar tropical cubría extensas regiones de lo que hoy son Nuevo León y Coahuila, formando un ecosistema vibrante donde convivían criaturas colosales. Era el final del periodo Cretácico, una época en la que los dinosaurios dominaban la tierra firme, mientras los océanos eran escenario de depredadores igual de imponentes.

En ese antiguo paisaje acuático, pantanos y costas poco profundas se extendían entre vegetación exuberante, creando el entorno perfecto para una biodiversidad marina compleja. Hoy, millones de años después, ese pasado emerge desde las rocas: fósiles que funcionan como cápsulas del tiempo, revelando una historia que apenas comenzamos a comprender.


El hallazgo que esperó décadas

La historia de este descubrimiento comenzó en 2001, cuando se encontró un cráneo fósil en la Formación Méndez, cerca de Linares, Nuevo León. Durante años, el ejemplar permaneció como una incógnita científica, clasificado simplemente como un mosasaurio sin identificar.

No fue sino hasta 2026 que, gracias a nuevas tecnologías y al trabajo conjunto de especialistas, se confirmó que se trataba de una especie completamente nueva: Prognathodon cipactli. Este largo proceso refleja una verdad poco visible de la ciencia: algunos descubrimientos no ocurren en el momento del hallazgo, sino décadas después, cuando las preguntas correctas finalmente encuentran respuestas.


Un depredador del antiguo océano mexicano

El Prognathodon cipactli fue un reptil marino perteneciente al grupo de los mosasaurios, una familia de depredadores que dominaron los océanos en la misma época que los dinosaurios, aunque no eran propiamente dinosaurios.

Se estima que alcanzaba entre cinco y seis metros de longitud, con un cuerpo adaptado para la caza activa. Sus mandíbulas cortas y poderosas, equipadas con dientes cónicos y robustos, le permitían atacar presas grandes, desde peces hasta otros reptiles marinos. En su ecosistema, ocupaba la cima de la cadena alimenticia: no había un depredador más formidable en su entorno.

Algunos científicos lo comparan con las orcas actuales, no por su apariencia, sino por su papel ecológico: un cazador inteligente, adaptable y dominante.

La identificación del Prognathodon cipactli

En realidad, el hallazgo del Prognathodon cipactli tuvo lugar hace 25 años, en el 2001. Se encontró un cráneo casi completo en Nuevo León, en elyacimiento de la Formación Méndez. Hacia el 2007, varios estudios de la mandíbula de este animal lo describieron como parte de los mosasaurios. No sería hasta este 2026 que un equipo de paleontólogos del Museo del Desierto y la Universidad de Bath de Inglaterra, ha identificado que se trata de una nueva especie.

El nombre del nuevo mesosaurio del génereo prognathodon es una referencia directa al cipactli, el monstruo terrestre primordial que habitó las aguas en la mitología nahua. Por otra parte, también hay que mencionar que lo que actualmente es el semi-desierto del noreste de México, hace 70 amillones era totalmente diferente. En la región había pantanos y playas, rodeados de vegetación tropical, los cuales se abrían paso hasta el mar.

Prognathodon Cipactli
El Prognathodon Cipactli habitó los mares del noreste mexicano. © Museo del Desierto.

Un mesosaurio mexicano

El Prognathodon cipactli habitó los mares de lo que actualmente es México hace 70 millones de años. Fue un animal que perteneció a los mosasaurios, una familia de reptiles marinos. Aunque este grupo de reptiles alcanzaron grandes tamaños, no eran dinosaurios. Se estima que el cipactli alcanzó unos seis metros de largo. Desarrolló rasgos evolutivos que lo hicieron un depredador eficiente que podía cazar presas de todos los tamaño. Sus fauces eran cortas, con dientes cónicos y muy robustos.

De acuerdo a los paleontólogos, aunque habitaba en mar abierto, es muy probable que también viviera en aguas costeras a fin de seguir plesiosaurios u otros reptiles marinos para atacarlos ahí. En ese sentido, este mosasaurio se asemejaba mucho a las actuales orcas.

 

Prognathodon cipactli
Dimensiones del Prognathodon cipactli. © Camus Altamirano Art.

Cipactli: ciencia y mito entrelazados

El nombre de esta especie no es casual. “Cipactli” proviene de la mitología mexica y hace referencia a una criatura primordial asociada con el origen del mundo, un ser marino que habitaba las aguas antes de la creación.

Nombrar así a este antiguo depredador es más que un gesto simbólico: es un puente entre el conocimiento científico y las narrativas ancestrales de México. En ambos casos, el mar aparece como origen, misterio y territorio de fuerzas colosales.


México, un territorio clave para entender la prehistoria

Este descubrimiento no es un hecho aislado. Forma parte de una serie de hallazgos que están transformando la percepción de México dentro de la paleontología global. Durante mucho tiempo, se pensó que el país tenía un papel menor en la historia de los dinosaurios y sus contemporáneos. Hoy, esa idea se desvanece.

Las formaciones geológicas del norte del país han demostrado ser un archivo invaluable, revelando especies únicas y ecosistemas complejos. Cada nuevo fósil amplía el mapa de la vida prehistórica y posiciona a México como un territorio clave para entender la evolución de los océanos antiguos.

Más que un hallazgo, el Prognathodon cipactli es una invitación: a mirar el paisaje actual con otros ojos, sabiendo que bajo su superficie aún yacen historias que pueden cambiar lo que creemos saber sobre el pasado.