La Casa del Marqués del Apartado renace como el nuevo Museo Textil en el Centro

En la Casa del Marqués del Apartado: así será el nuevo Museo Textil que llega a la CDMX.

En el corazón del Centro Histórico, donde las capas del tiempo conviven con la intensidad del presente, una nueva historia comienza a tejerse. La Casa del Marqués del Apartado —una joya arquitectónica del siglo XVIII— se prepara para transformarse en el Museo Textil de los Pueblos Indígenas y Afromexicanos: un espacio que no solo exhibe, sino que reivindica.

Ubicado a unos pasos del Templo Mayor y rodeado de una densidad simbólica única, este edificio —atribuido al arquitecto Manuel Tolsá— ha sido testigo de siglos de historia: desde su función ligada a la antigua Casa de Moneda hasta el hallazgo de vestigios prehispánicos en su interior. Hoy, su vocación cambia, pero su esencia permanece: ser un punto de encuentro entre épocas.

La llegada de este museo no es casual. Forma parte de una estrategia cultural más amplia que busca revalorar el patrimonio vivo del país, reconociendo que las tradiciones textiles no pertenecen al pasado, sino que siguen latiendo en el presente a través de las manos de comunidades indígenas y afromexicanas.

Un museo que no solo exhibe, sino dialoga

Más que una colección estática, el nuevo recinto se plantea como un espacio dinámico. Distribuido en tres niveles, contará con más de 200 piezas textiles que revelan la diversidad técnica, estética y simbólica del país: bordados, tejidos, fibras naturales y narrativas que hablan de territorio, identidad y cosmovisión.

Pero su propuesta va más allá de lo contemplativo. El museo incluirá salas de exposiciones temporales, espacios audiovisuales e incluso áreas dedicadas al arte textil contemporáneo, generando un diálogo entre tradición y nuevas formas de creación.

También habrá espacios interactivos y lúdicos, pensados para acercar a nuevas generaciones a este universo textil, así como zonas de capacitación y colaboración directa con artesanos de distintas regiones del país.

Tejer el pasado hacia el futuro

Uno de los aspectos más significativos del proyecto es su carácter colaborativo. No se trata de un museo que habla “sobre” las comunidades, sino uno que se construye con ellas. Artesanos de estados como Guerrero, Hidalgo y el Estado de México han participado activamente en el desarrollo de contenidos, asegurando que cada pieza expuesta conserve su autenticidad y contexto.

En ese sentido, el museo se posiciona como un puente: entre saberes ancestrales y diseño contemporáneo, entre la preservación y la innovación. Un lugar donde el textil deja de ser objeto para convertirse en lenguaje.

Un nuevo nodo cultural en la ciudad

Con su apertura prevista para finales de mayo, este museo ampliará la oferta cultural de la Ciudad de México y reforzará el papel del Centro Histórico como un territorio vivo, donde el pasado no se conserva intacto, sino que se reinventa constantemente.

Más allá de sus salas, el espacio también integrará áreas como cafetería, espacios de encuentro y zonas de uso múltiple, invitando a los visitantes a habitar el museo, no solo recorrerlo.

En una ciudad donde los museos abundan, este llega con una misión clara: recordar que cada hilo cuenta una historia, y que en México, esas historias siguen siendo tejidas todos los días.

¿Qué habrá en el nuevo museo?

El museo contará con tres niveles de exhibición y un acervo permanente de más de 200 piezas textiles. Estas obras reflejarán la diversidad cultural, técnica y simbólica de distintas comunidades, desde bordados hasta tejidos tradicionales.

Además, no será un espacio estático. También incluirá:

  • Área para exposiciones temporales y arte contemporáneo
  • Sala audiovisual
  • Diseño colaborativo con artesanos de todo México

Este proyecto forma parte de una estrategia federal para fortalecer la infraestructura cultural del país, con una inversión que también contempla la rehabilitación de museos, zonas arqueológicas y espacios educativos artísticos.

La creación de este museo no solo busca conservar el patrimonio, sino también acercarlo a nuevas generaciones y reconocer el trabajo de quienes mantienen vivas estas tradiciones.