Estos son los Paseos Culturales de abril que revelan otra cara de la ciudad

Hay ciudades que se recorren; otras, se descifran. La Ciudad de México pertenece a la segunda categoría: un territorio donde cada calle guarda capas de historia, donde los edificios son relatos verticales y las plazas, silenciosos archivos abiertos. En ese entramado, los Paseos Culturales del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) han construido, desde hace más de seis décadas, una manera distinta de mirar el espacio cotidiano: con atención, con contexto y con asombro.

Lejos del turismo apresurado, estos recorridos proponen algo más cercano a una arqueología emocional. No se trata solo de caminar, sino de comprender. De detenerse frente a una fachada y descubrir que ahí confluyen siglos; de recorrer un barrio y reconocer en sus trazos las huellas de civilizaciones, migraciones y transformaciones sociales. Cada paseo está guiado por especialistas que traducen el lenguaje de la ciudad en historias accesibles, revelando conexiones invisibles entre pasado y presente.

En abril, la propuesta se despliega en ocho rutas que atraviesan la capital y sus alrededores como un mapa vivo. Más que una agenda cultural, se trata de una invitación a mirar distinto.

Abril, paso a paso: los recorridos

El calendario inicia el 4 de abril, con un viaje hacia el sur de la ciudad: Sabores con historia: el corazón dulce de Tulyehualco, un recorrido que explora la tradición del amaranto y la persistencia de los saberes comunitarios en uno de los pueblos originarios de la capital.

El 10 de abril, el itinerario se traslada a uno de los recintos más emblemáticos del país con De la religión y el esparcimiento: el juego de pelota ancestral, una inmersión en los significados rituales y arquitectónicos de este juego mesoamericano dentro del Museo Nacional de Antropología.

Para el 18 de abril, la mirada se amplía hacia el pasado prehispánico con Teotihuacan y su legado artístico, una exploración de murales, conjuntos habitacionales y la sofisticación estética de una de las ciudades más influyentes de Mesoamérica.

El 19 de abril ofrece un doble recorrido: por un lado, Relatos de acequias, flores y huaraches: el Mercado de Jamaica, donde la historia hidráulica de la ciudad se mezcla con la vida cotidiana de uno de sus mercados más vibrantes; y por otro, una expedición al Geoparque Cerro de las Navajas, en Hidalgo, donde la obsidiana —ese vidrio volcánico— cuenta historias de comercio, tecnología y paisaje.

El 24 de abril, la ruta regresa al corazón verde de la ciudad con Chapultepec vivo: entre jardines sagrados y ajolotes ancestrales, un recorrido que revela la dimensión biocultural del bosque y los esfuerzos por preservar especies emblemáticas.

El 25 de abril, el camino conduce a Amecameca y la exhacienda Tomacoco, donde la historia rural y los paisajes volcánicos dialogan en las faldas de la Sierra Nevada.

Finalmente, el 26 de abril, el mes cierra con Quinamétzin: un parteaguas para la prehistoria en México, una visita al Museo Paleontológico de Santa Lucía que conecta la historia profunda del territorio con hallazgos recientes.

Caminar como forma de conocimiento

Lo que distingue a estos paseos no es solo el destino, sino la forma de recorrerlo. En un contexto donde la velocidad domina la experiencia urbana, el INAH propone desacelerar: caminar como acto de observación, escuchar como ejercicio de memoria, mirar como práctica crítica.

Cada recorrido es también una invitación a reconfigurar la relación con la ciudad. A dejar de verla como un espacio funcional —de tránsito, trabajo o rutina— y empezar a habitarla como un territorio cultural, cargado de significado.

Porque al final, redescubrir la Ciudad de México no implica ir lejos, sino mirar distinto. Y en ese cambio de mirada, estos paseos funcionan como una brújula.