El Bazar Solo tengo $100 pesitos regresa a la CDMX

El bazar donde el ingenio vale más que el dinero

En una ciudad donde el consumo suele medirse en excesos, hay un pequeño acto de resistencia que ocurre periódicamente en la Ciudad de México: un bazar donde el límite no es el deseo, sino el precio. “Solo tengo $100 pesitos” no es solo un nombre simpático, sino una declaración de principios: aquí, nada rebasa esa cifra.

Este proyecto, que lleva más de una década evolucionando entre distintas ciudades, ha encontrado en la capital un terreno fértil. En tiempos donde la economía personal exige creatividad, el bazar se posiciona como una alternativa tangible para consumir de manera consciente sin renunciar al gusto por lo bello, lo útil o lo singular.

Su regreso a la CDMX no es casualidad, sino consecuencia de una comunidad que ha crecido alrededor de lo accesible: jóvenes diseñadores, emprendedores independientes y compradores curiosos que entienden que el valor de un objeto no siempre está en su precio.

Un universo de hallazgos por menos de cien pesos

Entrar a este bazar es como abrir un cajón lleno de posibilidades. Más de 100 marcas locales se reúnen en un mismo espacio para ofrecer desde ropa vintage hasta piezas artesanales, pasando por papelería, maquillaje, plantas y pequeños objetos que parecen hechos para ser descubiertos.

Aquí conviven lo nuevo y lo reutilizado, lo hecho a mano y lo rescatado. Hay joyería que parece salida de un taller secreto, libretas que invitan a escribir historias nuevas, y prendas que encuentran una segunda vida en otro cuerpo.

Pero quizás lo más interesante no es la variedad, sino la lógica detrás: cada objeto tiene un precio límite. Ese simple gesto transforma la experiencia de compra en un ejercicio de imaginación —¿qué puedo encontrar con solo 100 pesos?— y redefine la relación entre valor y deseo.

Una cultura del intercambio

Lejos de ser un simple mercado, “Solo tengo $100 pesitos” se ha convertido en un pequeño ecosistema donde circulan ideas, estilos y formas de consumo más responsables. La propuesta no solo impulsa el comercio local, sino que también promueve la reutilización de prendas y objetos, una práctica que dialoga con las nuevas sensibilidades urbanas.

Además, el ambiente suele ser relajado y comunitario: música, comida, espacios pet friendly y una sensación constante de descubrimiento. Es un lugar donde comprar se vuelve una experiencia, no una transacción.

El lujo de lo accesible

Quizás el verdadero atractivo de este bazar no está en sus precios, sino en lo que representan: la posibilidad de acceder a diseño, creatividad y originalidad sin romper la economía personal.

En una ciudad tan vasta como la CDMX, donde todo parece competir por atención y dinero, este espacio propone algo distinto: consumir con intención, apoyar lo local y recordar que, a veces, cien pesos pueden ser más que suficientes para llevarse algo valioso.

Aquí no solo se trata del precio, sino de la calidad. Este bazar se ha hecho famoso por mantener una curaduría cuidada, así que puedes esperar piezas bien hechas, originales y con mucho estilo. Además, la dinámica es clara: encuentras joyitas a precios accesibles sin sacrificar diseño.

Cuatro pisos llenos de hallazgos 

El evento contará con cuatro pisos completos llenos de propuestas distintas, así que vale la pena ir con tiempo para recorrerlo todo. También habrá acceso a una terraza donde podrás tomar un respiro, convivir y disfrutar el ambiente relajado del bazar.

Otro plus que amamos: es pet friendly, así que puedes ir acompañado de tu lomito sin problema. Es el plan perfecto para armar con amigos, darte una vuelta casual y salir con varias bolsas (sin gastar de más).

Si te gusta cazar ofertas, apoyar talento local y descubrir cosas diferentes, este bazar definitivamente merece un espacio en tu agenda de inicios de mayo.

📅 1, 2 y 3 de mayo de 2026
📍 Enrique Rebsamen 203, Narvarte Poniente, CDMX
⏰ 11:00 a 18:00 horas
🎟️ Entrada libre (productos desde $100 o menos)