Descubren una impresionante ciudad maya de 80 edificios en Quintana Roo

Durante décadas, la selva del sur de Quintana Roo resguardó uno de los secretos arqueológicos más sorprendentes del país. Lo que parecía un paisaje cubierto por vegetación escondía una antigua ciudad maya de enormes dimensiones, cuya existencia permaneció oculta hasta que recientes trabajos de exploración permitieron documentar un conjunto monumental compuesto por más de 80 edificios, plazas ceremoniales, plataformas y estructuras que hablan del esplendor de una comunidad que floreció hace más de mil años.

El sitio, conocido como El Jefeciño, representa uno de los descubrimientos arqueológicos más importantes realizados recientemente en México. Su hallazgo amplía el mapa de los grandes asentamientos mayas del sureste y demuestra que aún existen extensas regiones donde la selva continúa protegiendo testimonios extraordinarios del pasado prehispánico. La ciudad habría estado habitada durante el Periodo Clásico, aproximadamente entre los años 200 y 900 después de Cristo, una época en la que la civilización maya alcanzó algunos de sus mayores logros científicos, arquitectónicos y políticos.

Aunque Quintana Roo alberga algunos de los sitios arqueológicos más conocidos del país, este descubrimiento recuerda que todavía quedan numerosos capítulos por escribir sobre la historia del mundo maya. Cada nueva excavación permite comprender mejor cómo se organizaban estas ciudades, cuáles eran sus relaciones con otros centros ceremoniales y de qué manera evolucionaron a lo largo de varios siglos.

Lo más significativo es que este hallazgo no surgió únicamente desde la academia, sino desde la mirada de las comunidades locales, quienes alertaron sobre su existencia. A partir de ello, el Instituto Nacional de Antropología e Historia logró registrar formalmente esta zona arqueológica, reafirmando que la historia no solo se estudia: también se descubre colectivamente.

 

Una ciudad monumental escondida entre la selva

Lejos de tratarse de un pequeño asentamiento, El Jefeciño ocupa una superficie superior a las 100 hectáreas, donde los arqueólogos han identificado 80 estructuras monumentales distribuidas alrededor de una gran plaza con forma de C que funcionó como el núcleo cívico y ceremonial del antiguo asentamiento. Algunas de sus edificaciones alcanzan entre 11 y 14 metros de altura, lo que refleja la capacidad constructiva y la importancia política que tuvo esta ciudad dentro de la región.

Uno de los aspectos que más ha llamado la atención de los especialistas es la presencia del estilo arquitectónico Petén, característico de importantes ciudades mayas ubicadas en el actual territorio de Guatemala. Esta influencia confirma que existían fuertes conexiones culturales y políticas entre distintas regiones del área maya, mucho más extensas de lo que durante décadas se creyó.

Murales, bóvedas y un entierro revelan parte de su historia

Las primeras investigaciones también han revelado elementos excepcionalmente conservados. En varias construcciones sobreviven amplias bóvedas mayas, una muestra del dominio técnico alcanzado por sus antiguos habitantes.

Entre los hallazgos más relevantes destacan los restos de pintura mural en uno de los edificios principales. Sobre los muros todavía pueden apreciarse vestigios de colores anaranjados, blancos y franjas rojas que originalmente decoraban los espacios ceremoniales. Aunque su función parece haber sido ornamental, ofrecen una valiosa oportunidad para conocer las expresiones artísticas desarrolladas por esta comunidad.

Los arqueólogos también localizaron un entierro funerario, un descubrimiento que podría aportar información sobre las élites gobernantes, las prácticas rituales y la organización social de la ciudad conforme avancen las investigaciones.

Se prevé el uso de herramientas como el LiDAR, un sistema de escaneo que permite mapear el terreno incluso bajo la vegetación. Esta técnica ha revolucionado la arqueología en las últimas décadas, permitiendo descubrir ciudades enteras sin necesidad de excavación directa.

 

El hallazgo comenzó gracias a habitantes de la región

Uno de los aspectos más significativos de esta historia es que el descubrimiento inició gracias a la participación de pobladores locales, quienes notificaron la existencia de estructuras antiguas ocultas entre la vegetación. Posteriormente, especialistas realizaron recorridos de reconocimiento que permitieron confirmar la magnitud del sitio y comenzar su registro formal.

Las labores arqueológicas iniciaron entre 2023 y 2024, mientras que el anuncio oficial del descubrimiento se realizó en 2026, cuando ya existían suficientes evidencias para confirmar que se trataba de una ciudad maya de gran importancia.

Un nuevo capítulo para la arqueología mexicana

El descubrimiento de El Jefeciño demuestra que la arqueología mexicana continúa ofreciendo hallazgos capaces de transformar el conocimiento sobre el pasado prehispánico. Aunque apenas comienzan las excavaciones, la magnitud del sitio hace pensar que todavía permanecen ocultos numerosos edificios, objetos ceremoniales e información invaluable sobre la vida cotidiana de sus antiguos habitantes.

Cada temporada de investigación permitirá reconstruir con mayor precisión la historia de esta ciudad, conocer su relación con otros centros mayas del sureste y comprender mejor el papel que desempeñó dentro de una de las civilizaciones más sofisticadas de América.

Mientras tanto, la selva de Quintana Roo vuelve a confirmar que aún conserva innumerables secretos bajo su espeso follaje, recordándonos que el patrimonio histórico de México continúa creciendo con cada nuevo descubrimiento.