Fundación Kalmekak: el proyecto que busca devolver la vida a las chinampas de Xochimilco

Fundación Kalmekak recupera chinampas de Xochimilco mediante agricultura agroecológica, comercio justo, conservación ambiental y desarrollo comunitario.

Las chinampas todavía pueden volver a florecer

Entre los canales de San Gregorio Atlapulco, Xochimilco, permanece uno de los últimos paisajes donde la Ciudad de México todavía puede reconocerse como territorio lacustre. Las chinampas, ese antiguo sistema agrícola desarrollado por los pueblos originarios, siguen produciendo alimentos y conservando una relación particular entre agua, tierra y comunidad.

Pero este paisaje se encuentra bajo presión. De acuerdo con datos de Fundación Kalmekak, actualmente se pierden alrededor de 6 hectáreas de chinampas y humedales cada año. El abandono del campo, la contaminación, el crecimiento urbano y la dificultad de acceder a mercados justos han reducido progresivamente la actividad chinampera.

Frente a este escenario surgió Fundación Kalmekak, una iniciativa que busca que la conservación no dependa únicamente de proteger el paisaje, sino de volver productivas las chinampas y mejorar las condiciones de quienes las trabajan. Su propuesta combina agricultura agroecológica, comercio justo, recuperación ambiental, educación y desarrollo comunitario.

Volver a producir para conservar

La idea parte de algo fundamental: una chinampa viva necesita agricultores. Por ello, Kalmekak trabaja directamente con productores de la zona de conservación de Xochimilco para recuperar parcelas y crear condiciones económicas que permitan mantenerlas activas.

En 2026, el proyecto reporta 30 chinampas activas, dedicadas a la producción de hortalizas mediante prácticas agroecológicas, con una superficie superior a 25 mil metros cuadrados. También señala que más de 30 familias locales se han beneficiado de este modelo.

La organización busca reducir la dependencia de intermediarios mediante un sistema que conecta directamente a los productores con los consumidores. A través de sus membresías de hortalizas, las familias reciben periódicamente productos cultivados en las chinampas, mientras los agricultores obtienen una remuneración más estable por su trabajo.

Según la información del proyecto, los productores pueden recibir entre tres y cuatro veces más que mediante los canales tradicionales de comercialización, además de contar con pagos quincenales acordados de acuerdo con la superficie y producción.

Una defensa del agua desde la tierra

El valor de las chinampas va mucho más allá de los alimentos que producen. Los humedales de Xochimilco contribuyen a la recarga de los mantos acuíferos del Valle de México, una función particularmente importante para una ciudad que depende profundamente del agua subterránea.

Fundación Kalmekak señala que 7 de cada 10 litros de agua potable consumidos actualmente en el Valle de México provienen de estos mantos acuíferos. También advierte que la pérdida de las chinampas y humedales tendría consecuencias ambientales importantes, entre ellas un posible incremento de hasta 3 °C en la temperatura de la Ciudad de México.

Por eso, recuperar una chinampa significa también mantener vivo un ecosistema capaz de almacenar agua, conservar biodiversidad y contribuir a regular las condiciones ambientales de la capital.

Restaurar los canales y el paisaje chinampero

El trabajo de Kalmekak también se extiende al territorio que rodea las parcelas. El proyecto reporta la rehabilitación y mantenimiento de tres apantles, los canales utilizados tradicionalmente para conducir el agua entre las chinampas, además de la instalación de biofiltros naturales destinados a mejorar la calidad del agua de riego.

También se han construido ocho baños secos en puntos estratégicos para los trabajadores de las chinampas y se ha registrado un almacenamiento de aproximadamente 487.3 toneladas de carbono en las chinampas restauradas por la fundación.

Entre los proyectos futuros se encuentra además la intención de desarrollar ajolotarios en los apantles, con la posibilidad de trabajar posteriormente en la reintroducción controlada del ajolote en su hábitat original.

Una chinampa también es una escuela

El proyecto entiende que preservar la chinampería implica conservar conocimientos que se transmiten entre generaciones. Por ello, Kalmekak ha impulsado un Centro Comunitario en San Gregorio Atlapulco, donde se ofrecen actividades como clases de náhuatl e historia, biblioteca, artes marciales, consultas médicas y fisioterapia.

La organización también contempla la creación de una Escuela Chinampera, pensada para conservar y transmitir las técnicas tradicionales de cultivo a las nuevas generaciones.

Así, el rescate no se limita a recuperar parcelas. Se trata de mantener vigente una forma de entender el territorio en la que la agricultura, el agua, la memoria y la comunidad forman parte del mismo paisaje.

Del canal a la mesa

Otra parte del proyecto consiste en acercar a los habitantes de la Ciudad de México a lo que producen las chinampas. Las membresías permiten recibir hortalizas agroecológicas directamente de Xochimilco, mientras el consumo contribuye a sostener económicamente a las familias productoras.

La propuesta convierte algo tan cotidiano como comprar verduras en una forma de participar en la conservación de la agricultura chinampera. También existen recorridos por las chinampas que incluyen navegación en canoa tradicional, alimentos preparados por maestras chinamperas y actividades relacionadas con este sistema agrícola.

En una ciudad que creció sobre un antiguo sistema de lagos, quizá uno de los gestos más importantes para el futuro sea precisamente mantener viva la memoria del agua. Las chinampas de Xochimilco no son solamente una imagen del pasado: todavía pueden producir alimentos, sostener familias y ayudar a conservar el equilibrio ambiental de la capital.

Fundación Kalmekak apuesta por que ese futuro comience desde las propias parcelas, recuperando poco a poco la vida que todavía permanece entre los canales de Xochimilco.