¿Desaparecerá el dinero en efectivo? La nueva ley aprobada por el Senado

La Ley de Economía Digital para Pagos Digitales y Electrónicos busca extender las transacciones electrónicas en el país y abre la puerta a que ciertos sectores dejen de aceptar billetes y monedas.

Pagar con el celular, escanear un código QR o hacer una transferencia podría convertirse en una práctica cada vez más habitual en México. El 20 de octubre de 2026, el Senado aprobó la Ley de Economía Digital para Pagos Digitales y Electrónicos, una iniciativa impulsada por la presidenta Claudia Sheinbaum para ampliar el uso de medios de pago electrónicos y reducir gradualmente la dependencia del dinero en efectivo.

La votación fue de 72 votos a favor y 34 en contra en lo general, mientras que los artículos reservados se aprobaron en lo particular con 72 votos a favor y 37 en contra. El dictamen fue enviado al Ejecutivo federal para continuar el proceso de promulgación. Aunque el anuncio ha despertado dudas sobre el futuro de los billetes y las monedas, la propuesta no significa que el efectivo vaya a desaparecer de inmediato en todo el país.

¿Qué propone la nueva ley de pagos digitales?

El objetivo es que las autoridades de los tres órdenes de gobierno y los proveedores de bienes y servicios habiliten infraestructura para recibir pagos digitales. Esto incluye trámites públicos, servicios y operaciones comerciales, con la intención de facilitar las transacciones y ampliar el acceso al sistema financiero.

La legislación contempla distintos métodos de pago, entre ellos tarjetas de débito y crédito, transferencias bancarias, códigos QR, tecnología NFC y cargos domiciliados. También plantea facilitar la contratación digital de servicios financieros mediante la CURP Digital y otros mecanismos de identificación oficial.

¿Se dejará de aceptar efectivo en México?

No de manera generalizada e inmediata. Uno de los puntos centrales de la iniciativa es que la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) determine los sectores estratégicos y las actividades en las que podrán establecerse condiciones para utilizar exclusivamente medios de pago digitales.

Esto significa que la transición dependerá de las disposiciones que emitan las autoridades y de los plazos que se establezcan para cada actividad. Por ahora, la aprobación legislativa no equivale a una prohibición universal de pagar con billetes y monedas.

Además, la propuesta contempla excepciones: cuando una contingencia impida recibir pagos electrónicos, se permitirá utilizar efectivo o cheque. La medida reconoce que los sistemas tecnológicos pueden presentar fallas y que las operaciones deben contar con alternativas.

¿Qué papel tendrá el Banco de México?

El Banco de México tendrá un papel en la promoción de mecanismos que faciliten las transferencias y amplíen el acceso a los servicios financieros. La intención es fortalecer la infraestructura necesaria para que más personas y establecimientos puedan participar en la economía digital.

La reforma también busca simplificar trámites vinculados con la actividad económica. Sin embargo, para que estos cambios funcionen en la práctica será necesario contar con sistemas confiables, conectividad y condiciones que permitan utilizar los medios electrónicos sin obstáculos.

El reto de llevar los pagos digitales a todo el país

La expansión de los pagos electrónicos puede facilitar operaciones cotidianas y reducir algunas barreras para acceder a servicios financieros. Pero su implementación también plantea preguntas sobre las personas que no tienen una cuenta bancaria, los negocios pequeños y las comunidades con conectividad limitada.

Por eso, el alcance de la ley no dependerá únicamente de que los comercios instalen terminales o acepten transferencias. También será importante garantizar que la población tenga acceso a herramientas digitales y alternativas cuando la tecnología no esté disponible.

La aprobación del Senado marca un paso hacia una economía con mayor presencia de pagos electrónicos, pero el futuro del efectivo todavía dependerá de la reglamentación y de las medidas que se adopten para poner la ley en práctica. Por ahora, la transformación apunta a ampliar las opciones digitales, no a borrar de un día para otro el dinero que sigue circulando en las calles, mercados y pequeños comercios del país.