La Catrina gigante del Zócalo ya tiene sus propios memes y la CDMX no decepciona.
Hay cosas que solo pueden suceder en México: una calavera de más de 33 metros de altura se instala en el Zócalo para celebrar el Día de Muertos y, en cuestión de horas, internet comienza a imaginar cómo sería verla enfrentarse contra Godzilla, robots gigantes y personajes de anime. La protagonista de esta historia es la Catrina monumental que adorna el corazón de la capital, una figura creada para celebrar nuestras tradiciones que terminó conquistando también el reino de los memes.
La escultura forma parte de la Ofrenda Monumental de Día de Muertos 2026, instalada en la Plaza de la Constitución. Su tamaño extraordinario y su vestido de colores llamativos la convirtieron en uno de los grandes atractivos de la temporada, pero las redes sociales tenían otros planes: transformar a la elegante dama de la muerte en una criatura digna de una película de ciencia ficción. Porque una cosa es levantar una Catrina para rendir homenaje a nuestras tradiciones y otra muy distinta es darle, sin querer, el papel de jefa final de un videojuego.

La Catrina entra en su propio multiverso
Las fotografías de la figura bastaron para encender la imaginación colectiva. En los montajes que circulan por redes sociales, la Catrina deja de posar tranquilamente frente a Palacio Nacional y aparece como una amenaza de proporciones cinematográficas, caminando entre edificios o enfrentándose a personajes que jamás esperaríamos encontrar en la Plaza de la Constitución.
Uno de los guiños más divertidos apunta al universo de Godzilla, con comparaciones que convierten a la calavera en una especie de monstruo capitalino. También hay referencias a Attack on Titan, Neon Genesis Evangelion y otros clásicos de la animación japonesa, donde las criaturas gigantes suelen anunciar el fin del mundo. En esta versión chilanga, sin embargo, la amenaza lleva vestido monumental y parece haber llegado para recordarnos que hasta el apocalipsis puede tener sentido de la moda.
La imaginación digital tampoco se conformó con importar monstruos de otras latitudes. Algunos montajes incorporaron a los Voladores de Papantla en una batalla contra la Catrina, como si los danzantes tradicionales fueran parte de una misión épica para salvar a la humanidad. La combinación tiene ese encanto inesperado del humor mexicano: juntar elementos de nuestra herencia cultural con la fantasía más desatada y conseguir que todo parezca perfectamente lógico durante unos segundos.

Cuando el Zócalo se convierte en escenario de película
La escala de la escultura es el ingrediente que hace funcionar buena parte de las bromas. Con una altura certificada de 33.411 metros, la Catrina parece salida de una película de monstruos cuando se fotografía desde las calles del Centro Histórico. Los peatones, los edificios y el movimiento cotidiano de la ciudad le dan a las imágenes una dimensión que invita a imaginar cualquier disparate.
En otros montajes, la figura comparte escenario con robots gigantes y criaturas del cine, como si el Zócalo se hubiera convertido en una zona de combate. La gracia está en el contraste: mientras la ciudad sigue con su rutina, la imaginación colectiva organiza una batalla de proporciones absurdas en uno de los espacios más reconocibles de México.
También han circulado comparaciones y apodos que mezclan la silueta de la Catrina con referencias de la cultura popular. Entre ellos aparece “Sheinbaumzilla”, un juego de palabras que combina el apellido de la presidenta Claudia Sheinbaum con el nombre de Godzilla. Como suele suceder con los memes, la ocurrencia se alimenta de semejanzas visuales, exageraciones y asociaciones que viven apenas lo suficiente para convertirse en el chiste del día.
La Catrina gigante ya tiene su propio multiverso


