Niña salva a un ajolote mexicano en Reino Unido: un caso inédito

El ajolote que cruzó el océano.

El agua estaba quieta, como suelen estar los estanques que no prometen nada extraordinario. Una niña se inclinó apenas, quizá buscando el reflejo de su rostro o algún movimiento mínimo. Lo que encontró, en cambio, parecía salido de otro mundo: un cuerpo alargado, branquias que se abrían como plumas, una quietud casi deliberada. No era un pez. Tampoco un anfibio cualquiera. Era un ajolote.

El hallazgo ocurrió en Gales, lejos de cualquier coordenada que uno asociaría con este animal. Y, sin embargo, ahí estaba: vivo, desplazándose en un entorno que no le pertenece.

El gesto inicial —rescatarlo, observarlo— pronto se transformó en una inquietud mayor. Especialistas comenzaron a revisar el caso con cuidado, porque lo que parecía una anécdota doméstica se convirtió en algo más: podría tratarse del primer ajolote registrado en estado salvaje en esa región del Reino Unido.

No se trata de un animal cualquiera. El ajolote mexicano es una especie que carga consigo una historia de resistencia y fragilidad. Originario de los antiguos sistemas lacustres del Valle de México, su presencia natural se ha reducido de forma dramática en las últimas décadas.

En su hábitat original, particularmente en Xochimilco, su población ha sido diezmada por la urbanización, la contaminación y la introducción de especies invasoras. Se calcula que, en estado silvestre, su densidad ha caído a niveles críticos.

La niña, identificada como Evie, de 10 años, encontró al anfibio cerca de un río en Bridgend, Gales.

“Corrí hacia mi mamá y le grité que había un ajolote en el agua, pero ella no me creyó”, contó Evie a la BBC.

La madre, Melanie Hill, confirmó que no creía posible que fuera un ajolote. “Pensé que era una lagartija o un reptil”.

La madre, Melanie Hill, confirmó que no creía posible que fuera un ajolote. “Pensé que era una lagartija o un reptil”.

¿Cómo fue encontrado el ajolote?

Durante unas vacaciones familiares, la niña jugaba cerca del río, en la entrada del pueblo de Merthyr Mawr, cuando encontró al animal entre las rocas, acurrucado debajo de una estera.

El ajolote blanquecino se encontraba herido, tenía la cola y el estómago lastimados, así que la niña lo tomó y se lo llevó en un pequeño recipiente de plástico.

“Es como un pez viscoso”, compartió la niña, quien además decidió llamar Dippy al ajolote.

La familia decidió acortar sus vacaciones para llevarlo a su casa en Lancaster.

Luego de consultar con expertos, la familia recibió autorización para quedarse con el ajolote, por lo que adaptó una pecera en casa para cuidarlo.

Dippy tiene un nuevo hogar y podrá vivir por siempre”, dijo la niña. Mientras compartió que estaba orgullosa de su hija por salvar un animal herido.

El ajolote blanquecino no sólo ha causado conmoción en redes sociales, también se convirtió en la sensación entre los compañeros de escuela de Evie, quienes han seguido con curiosidad la historia de su hallazgo y los detalles sobre una especie poco común en Gales.

No existen registros de avistamientos de ajolotes salvajes en Reino Unido

Según reportó la BBC, Chris Newman, director del Centro Nacional para el Bienestar de los Reptiles de Reino Unido, afirmó que no existen registros previos de avistamientos de ajolotes mexicanos salvajes ni en Gales ni en el resto del mundo.

Newman explicó que es “una situación bastante singular, y creo que la joven tuvo muy buen ojo para detectarlo”.

Según el directivo, probablemente Evie le salvó la vida al ajolote, que no se encuentra en su ambiente natural, pues había pocas probabilidades de que sobreviviera.

Es una especie con pocos ejemplares en todo el planeta, con alrededor de 50 a mil ejemplares en total.