Mundial 2026 no logra impulsar las reservas hoteleras en Norteamérica.
Durante años, el Mundial de Futbol 2026 fue presentado como una oportunidad histórica para transformar el turismo en Norteamérica. La expectativa parecía lógica: por primera vez, tres países compartirían la organización de la Copa del Mundo y millones de aficionados viajarían entre estadios, ciudades y fronteras para seguir a sus selecciones. Sin embargo, a poco más de un año del torneo, la realidad empieza a mostrar un panorama mucho más incierto.
Empresas especializadas en análisis turístico y asociaciones hoteleras han comenzado a advertir que la ocupación hotelera en México, Estados Unidos y Canadá está muy por debajo de lo que originalmente se esperaba. El fenómeno ha sorprendido al sector turístico, especialmente porque el Mundial suele convertirse en uno de los motores económicos más importantes para las ciudades anfitrionas.
En México, donde la Ciudad de México inaugurará el Mundial 2026, existe preocupación entre operadores turísticos y hoteleros debido a que las reservas todavía no reflejan la magnitud del evento. Aunque el país albergará partidos en Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey, especialistas consideran que la distribución del torneo entre tres naciones ha fragmentado parte del flujo turístico internacional.
La situación es todavía más visible en varias ciudades de Estados Unidos. Hoteleros estadounidenses aseguran que las reservaciones permanecen en niveles inferiores incluso a los de temporadas normales de verano. En lugares como Kansas City, Nueva York y Los Ángeles, numerosos establecimientos reportan una demanda mucho más baja de la proyectada para un evento deportivo de esta escala.
Parte del problema parece estar relacionado con el aumento de costos. En algunas sedes, las tarifas hoteleras han alcanzado cifras extremadamente altas, lo que podría estar desincentivando a miles de viajeros internacionales. A ello se suman factores como los tiempos de espera para tramitar visas, la incertidumbre económica global y un clima político que ha generado dudas entre algunos turistas extranjeros.
Paradójicamente, el torneo que prometía convertirse en una enorme celebración continental enfrenta ahora un escenario marcado por la cautela. Analistas consideran que muchos aficionados están esperando más tiempo antes de reservar vuelos y hospedaje, especialmente debido a la incertidumbre sobre clasificaciones, calendarios y costos finales.

El Mundial más grande de la historia también enfrenta nuevos desafíos
La edición de 2026 será la más extensa en la historia de la FIFA. Participarán 48 selecciones nacionales, habrá más partidos que nunca y las distancias entre sedes serán enormes. Ese formato también ha modificado el comportamiento del turismo deportivo.
En ediciones anteriores, los aficionados solían concentrarse en un solo país, recorriendo varias ciudades durante semanas. Ahora, la logística es más compleja. Seguir a una selección podría implicar desplazamientos entre tres países distintos, vuelos largos y gastos significativamente mayores.
Para México y Canadá existe además un factor adicional: ambos países tendrán menos encuentros que Estados Unidos. Esto podría provocar que muchos visitantes decidan concentrar su estancia únicamente en ciudades estadounidenses con mayor número de partidos y conexiones aéreas.
Aun así, el panorama no necesariamente apunta a un fracaso turístico. Expertos creen que las reservaciones podrían aumentar de forma acelerada conforme se acerque el torneo y se definan los grupos, las selecciones clasificadas y las sedes definitivas de cada encuentro. El futbol sigue siendo uno de los fenómenos culturales más poderosos del planeta y el Mundial mantiene intacta su capacidad de movilizar millones de personas.
México mantiene expectativas altas rumbo a 2026
Pese a la incertidumbre, México continúa apostando por el impacto económico y cultural del torneo. La capital del país hará historia al convertirse en la primera ciudad del mundo en inaugurar tres Copas del Mundo, mientras que Monterrey y Guadalajara avanzan con proyectos de movilidad, infraestructura y renovación urbana relacionados con el evento.
El desafío para la industria turística será equilibrar costos, accesibilidad y experiencia para atraer visitantes nacionales e internacionales. Porque aunque el entusiasmo por el futbol permanece intacto, el turismo mundial parece haber cambiado profundamente después de la pandemia, la inflación global y las nuevas dinámicas de viaje.
La gran incógnita es si el Mundial 2026 terminará detonando el esperado boom turístico o si quedará como un ejemplo de cómo incluso los eventos más grandes del planeta ya no garantizan ocupaciones récord por sí solos.

